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POLITICA / ‘si, se puede’ en la 9 de julio
domingo 20 octubre, 2019

"Se da vuelta", arengó Macri en su acto más multitudinario

El Presidente dio uno de sus discursos más largos y conceptuales. Pidió que haya más participación y fiscalización. Duras críticas a Alberto y CFK.

por Andrés Fidanza

Histórico. Fue para el macrismo una postal para intentar remontar la dura derrota de las PASO. Foto: Cuarterolo
domingo 20 octubre, 2019

A las cinco de la tarde la masividad del acto ya era un hecho. Se trató de la parada más masiva del Sí se puede tour. Pero la marcha hacia el Obelisco, realizada ayer a la tarde, incluyó otras novedades: Mauricio Macri dio uno de sus discursos más largos y conceptuales, ante una multitud vestida con banderas argentinas.

Fue a su vez el speech menos autocrítico, desde el golpazo que sufrió en las PASO. El Presidente entendió que su público no pretendía un mea culpa de ocasión: el ya remañido “los escuché”, repetido en casi todas las presentaciones previas de su gira. Al contrario, demandaba una arenga peleadora, optimista y antiperonista. Como si los cuatro años de gestión, con inflación récord y crecimiento de la pobreza y el desempleo, no hubieran existido. Y la muchedumbre encontró lo que buscaba. “Se da vuelta”, arengó.

Macri les concedió algo más: la promesa de seguir representando a una clase socio-económica que, hasta su irrupción nacional, se sentía un poco huérfana.

Así lo reconoció el Presidente, en la parte más explícitamente ideológica de su ofrenda. “Tenemos que reconocer que somos una mayoría que muchas veces miró en silencio y, sin darnos cuenta, fuimos regalando espacios, dejando al país en manos de unos pocos que fueron por todo, hasta por nuestra libertad”, afirmó.

Con Juliana Awada a su izquierda y Miguel Ángel Pichetto a su derecha (“una gran persona”, según el mandatario), Macri continuó con su relato: “Pero nos fuimos despertando. Un día nos dimos cuenta y un día dijimos basta. Esta es la rebeldía de las personas de paz que no queremos violencia, pero que no estamos dispuestas a dejarnos llevar por delante una y otra vez”. La descripción parecía exceder el objetivo más inmediato: llegar al balotaje el próximo domingo.    

Mauricio Macri en en el Obelisco: "No nos vamos a quedar callados viendo cómo nos roban el futuro"

Macri, sin embargo, parece ser uno de los pocos dirigentes que considera realmente posible que se concrete el milagro. Pidió que la participación sea “la más alta desde 1983” y que “todos ayuden con la fiscalización”. La multitud lo interrumpía con olas de cantos. Los principales hits fueron: “El gato no se va, el gato no se va”; “Se da vuelta, Mauricio lo da vueltaaaa”; “No vuelven más, no vuelven más”; “Hay que saltar, vinimos todos sin choripán”; “A esos chorros les tenemos que ganar”.

Si bien nunca mencionó a Alberto Fernández y a Cristina Kirchner, el fantasma de ambos estuvo muy presente en el público. Sobre todo el de la ex presidenta. “Si gana la yegua me voy del país”, gritaba una mujer enfervorizada.  

“Estamos acá para decir que no nos vamos a quedar callados con esa forma de concebir el poder que muchos argentinos rechazamos. No vamos a permitir que nos roben el futuro”, dijo Macri, que esta vez usó saco además de su habitual camisa celeste.

El Presidente repitió la frase anti-albertista que invocó sobre el final del debate presidencial. “Ya lo vivimos muchas veces, con el dedito, con atril, con canchereada, con soberbia, con esa forma de concebir el poder que todos rechazamos”, se quejó. También le pidió a los votantes que no caiga en “espejismos” y en las “mismas promesas vacías de aquellos que tantas veces nos defraudaron”.

Marcos Peña también se sumó a la ola de la esperanza macrista. El jefe de gabinete gritó que “esto se da vuelta”

Optimismo. El discurso por momentos se convirtió en un diálogo con su núcleo duro. En un ping pong de preguntas retóricas con su audiencia, Macri planteó que Cambiemos detenta el monopolio de ciertos valores: honestidad, promoción de la justicia independiente, trabajo, esfuerzo y lucha contra el narcotráfico.

El Presidente además reveló el origen del tour oficialista por 30 ciudades: “Ustedes crearon la marcha del Sí, se puede ese 24 de agosto, cuando salieron a la calle a decirme que no estaba solo”. Se refería a la concentración concretada en Plaza de Mayo, trece días después del triunfo del Frente de Todos en las PASO.

Esa tarde de sábado la emoción de Macri, quien decidió ir desde la quinta de Los Abrojos a la Casa Rosada, se llevó puesta a la doctrina político-comunicacional del PRO. En adelante, el macrismo abandonó la fórmula tradicional de Marcos Peña y Jaime Duran Barba: la apuesta por el proselitismo vía redes sociales, y desdén absoluto por los actos, las caravanas y el despliegue territorial.

Desde aquel día, Macri pasó a vivir la campaña en carne viva. Se convirtió en una especie de pastor del optimismo amarillo. El 24 de agosto, sus votantes todavía estaban enojados y en shock. No habían procesado la derrota. Denunciaban fraude y responsabilizaban al periodismo. Ayer, el clima era más propositivo.

Marcos Peña también se sumó a la ola de la esperanza macrista. Ayer hizo un alto en el silencio autoimpuesto desde las primarias. En rol de moderador previo al momento central de la tarde-noche, el jefe de gabinete gritó que “esto se da vuelta”.

Horacio Rodríguez Larreta también hizo brevemente de orador, antes de la entrada de Macri. En un escenario ubicado detrás del obelisco, de cara hacia avenida Libertador, el alcalde apoyó a Macri. Le hizo un reconocimiento, pese a que en privado admite que el Presidente complica sus propias chances de ser reelecto. “Acá en la Capital con Mauricio demostramos que se puede vivir mejor”, lo alentó. María Eugenia Vidal, en cambio, se quedó a un costado y no alzó la voz. A las 18.30 subió Macri a escena, junto a Awada y Pichetto. Pasadas las 19 ya había terminado. Fue la misa mauricista más ambiciosa, a una semana para las presidenciales.

El cierre será en Córdoba

En el sprint final de la campaña, Mauricio Macri prepara su último raid con la marcha del “Sí se puede” con el objetivo de cerrar en Córdoba, como ocurrió en 2015.

En ese marco, mañana será el turno de San Salvador de Jujuy, donde se mostrará con el gobernador radical, Gerardo Morales, en la Plaza Belgrano a las 19.

Al otro día, el Presidente se presentará en Rosario con la marcha en el Parque España junto a los candidatos locales.

El miércoles le tocará viajar a Mar del Plata, donde estará con  la gobernadora María Eugenia Vidal y el candidato a intendente de esa ciudad, Guillermo Montenegro.

Finalmente, el jueves se dará el cierre de campaña: la provincia elegida es Córdoba, otra vez como en las últimas presidenciales, el lugar donde más votos sacó Macri (en porcentaje) de todo el país. Será a las 19 en el Patio Olmos junto al candidato a vicepresidente, Miguel Pichetto.


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