POLITICA
tension en gendarmeria

Un jefe que por ahora mantiene silencio pero se siente incómodo

Es Fabián Méndez, a cargo del Escuadrón 35 de El Bolsón. “Siempre se lo marcó como el débil”, aseguraron a PERFIL.

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En funciones. El comandante Fabián Méndez, el 28 de julio, en el aniversario de la Gendarmería. | Cedoc Perfil

Cuando la Gendarmería tuvo que elegir un vocero para salir a negar la responsabilidad de la fuerza en la desaparición de Santiago Maldonado, optó por el comandante Juan Pablo Escola, segundo al mando del Escuadrón 36 de Esquel.

“Nunca estuvimos ni cerca de detener a alguien”, dijo en una entrevista con el diario Clarín. En cambio, la fuerza prefirió prolongar el silencio del comandante principal Fabián Méndez, jefe del Escuadrón 35 de El Bolsón, que también participó del operativo en Cushamen del 1° de agosto.

Ese silencio de Méndez no hizo más que alimentar el cúmulo de versiones que lo sobrevuelan y que indican que sería al menos el más incómodo con la situación en la que quedó la fuerza desde hace cuarenta días. En los últimos días, incluso, surgieron rumores que lo ubicaban como uno de los hombres que podrían quebrarse y romper un supuesto pacto de silencio.

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Méndez se presentó ante la Justicia por única vez el 4 de agosto, tres días después del operativo.  Lo hizo en calidad de autoridad denunciada, en el marco de la denuncia de Hábeas Corpus. Allí, habló lo estrictamente necesario. Negó la detención y le entregó a la Justicia el sumario que se hizo por el procedimiento.

—¿Cuál es la situación actual del comandante Méndez?, le preguntó esta semana PERFIL a una alta fuente del Ministerio de Seguridad.
—Normal. No estuvo en el operativo, no sabe nada.

Cuando se le hizo la misma pregunta a una alta fuente de la Gendarmería, la respuesta fue similar: “Es el jefe del Escuadrón, por ahora no se puede hablar con él”.

Según pudo reconstruir este diario, Méndez tiene un perfil más bajo que sus pares del Escuadrón 36 de Esquel.  “Desde el vamos se lo marcó como el débil o el que iba a hablar, pero todavía nada indica que sea así”, explicaron fuentes consultadas por este diario. “Siempre lo mostraron como un cagón”, agregaron. Y deslizaron que incluso habría sido separado por sus propios pares, tras una serie de llamadas amenazantes a su casa, en el centro de El Bolsón.

“Después de eso le mudaron a su familia a un lugar supuestamente más seguro, pero la realidad indica que lo aislaron, lo dejaron solo, se lo hicieron a propósito”, completaron las fuentes.

Fue en uno de los móviles del Escuadrón 35 donde durante los allanamientos se encontraron manchas de sangre y pelos que están siendo analizados y cuyos resultados podrían estar a mediados de esta semana.

La mirada de los investigadores parece estar más enfocada en el rol del Escuadrón 36 de Esquel (tal como contó PERFIL ayer). “Hay una diferencia entre él y hombres como Badié y Escola (del escuadrón de Esquel) o Ballari (jefe de Gendarmería en Chubut). Ellos son más milicos de pura cepa. Se muestran más firmes y prepotentes”, confiaron otras fuentes consultadas.

Méndez no estuvo desde el comienzo en el operativo, se sumó a Escola después. La Justicia aún no pudo determinar quién estaba a cargo del operativo cuando se habría producido la desaparición de Maldonado según denunciaron los testigos.