miércoles 18 de mayo de 2022
SOCIEDAD Efemérides 13 de abril
13-04-2022 08:00

Mariano Mores, el niño prodigio que admiraba a Gardel y grabó 300 tangos

Tras dedicarle 80 años de su extensa vida a la música, un 13 de abril fallecía el autor más universal del tango. Lejos del machismo del 2 x 4, adoptó como nombre artístico el apellido de su esposa, a quien le escribió “Cuartito azul”, su primera composición. Sus tangos son los más escuchados en el mundo.

El 13 de abril del año 2016, a los 98 años, falleció una de las figuras más importantes del tango argentino, Mariano Mores, un talento innato que dedicó ocho décadas de su vida a la música. Todavía hoy demuestra día a día, como pocos, que morir no es desaparecer. 

Pianista, compositor y director de orquesta, Mariano Alberto Martínez nació el 18 de febrero de 1918 en el barrio de San Telmo, pero por diferentes motivos, su infancia transcurrió en Tres Arroyos, Flores y Lanús hasta que la familia se fue a vivir a España, en donde permaneció entre 1929 y 1936.

Niño prodigio de formación clásica, descubrió el tango cuando se enteró en España que había muerto trágicamente Carlos Gardel, a quien por entonces nunca había escuchado y del que prácticamente no sabía nada. Paseando por la Rambla de Barcelona con su padre, en 1935 –contó una vez-, él lo llevó de la mano hasta un negocio en donde pasaban un tema de Gardel y le dijo: “eso es un tango y el que lo canta se llama Gardel”. 

Ese momento casi mágico le hizo dedicar horas a escuchar y estudiar el ciclo gardeliano –sobre todo los temas de Alfredo Le Pera-, que despertó de inmediato su amor por la música ciudadana.

Mariano Mores, los comienzos
Con su primer trabajo para Japón se compró 7 trajes, 7 medias, 7 camisas y 7 pares de zapatos.

Mariano Mores compuso y grabó alrededor de 300 temas musicales y junto a su piano cantaron voces notables como Tita Merello, Libertad Lamarque, Susy Leiva, Néstor Fabián, Virginia Luque y Enrique Lucero, que era el nombre artístico de su propio hermano, Enrique Martínez.

Cualquier argentino, de cualquier década del siglo XX e incluso un adolescente del siglo XXI, podría tararear alguna de sus composiciones mundialmente famosas: Uno, Adiós Pampa mía, Cuartito azul, Taquito militar, Tanguera, El firulete, En esta tarde gris, Frente al mar …

Sin mencionar otros clásicos como Cafetín de Buenos Aires, que compuso con Enrique Santos Discépolo; El patio de la morocha, que unió su creatividad junto a la de Cátulo Castillo; y Gricel, la emblemática pieza que trabajó con José María Contursi.

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Con Enrique Santos Discépolo (izq.), amigo y "hermano" inseparable.

Las obras Uno y Adiós pampa mía figuran entre los diez tangos más escuchados en el mundo. Por ellos, Mariano Mores recibió 26 discos de oro y platino.

Su inmensa carrera, en conjunto, mereció dos Premios Konex, de Platino al mejor Compositor de Tango de la Historia y Al Mérito (1985) y dos Menciones Especiales en 1995 y 2005.

Su mirada del tango era orquestal y sinfónica y un oportuno acercamiento a Juan Domingo Perón, cuando era presidente de la nación, permitió que las puertas del Teatro Colón también se abrieran a la música del dos por cuatro. Más de una vez almorzó con Perón y Eva Duarte de Perón en la Residencia de Olivos y su gran sueño era crear y dirigir otra Orquesta Sinfónica Nacional, pero de tango y música popular, un tema que según contó alguna vez el mismo Mores entusiasmaba al general, pero que frustró el final abrupto de presidencia peronista.

Uno era el tema favorito de Eva Duarte de Perón y Taquito militar, que Mariano Mores había compuesto para Franklin Lucero, el Ministro de Guerra de sus dos presidencias, era el del General Perón.

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De su esposa, la cordobesa Myrna Mores, adoptó su apellido artístico.

Su oído y su mirada del tango eran polifónicos, como un hecho total. Por eso, en la madurez de su carrera también creó espectáculos que combinaron la música con el teatro, el baile e incluso el humor. 

Buenas noches Buenos Aires (1963), Buenos Aires canta al mundo (1966), Yo canto a mi Argentina (1973), por ejemplo, se inscriben en esa línea.

Siempre bien dispuesto a todo, el cine –además de cómo compositor- le dio un lugar en la actuación. Así, Mariano Mores pasó por Corrientes, calle de ensueños (1949), La doctora quiere tangos (1949) y La voz de mi ciudad (1953).

Mariano Mores, los comienzos
En 1938 alquiló "el cuartito azul" para estar cerca de su compañera de trabajo, Myrna Mores; musa inspiradora.

En la pantalla chica de la televisión, protagonizó dos series: una junto a Mirtha Legrand, M ama a M (1957) y luego La familia Mores (1967). De hecho, lejos del prejuicio del machismo del tanto, Mariano Mores adoptó como su nombre artístico el de su propia esposa y compañera de toda la vida, Myrna Mores.

Más aún, a ella dedicó el primer tango que compuso, Cuartito Azul, que era la piecita que el pianista había alquilado en Terrada 2410, en el barrio de Villa del Parque, para estar cerca de su novia, en 1938. Ese lugar, que el mismo Mores pintaba con cal y toques de azul, se hizo tan famoso que se convirtió en museo.

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Mariana Fabbiani, una de sus nietas.

Apenas un año antes, había conocido a Guillermina Moragues, la actriz y cantante cordobesa, cuyo nombre artístico era Myrna Mores y que cantaba con su hermana Margot. Los tres integraron el Trío Mores y la pareja se casó en 1943. Tuvieron dos hijos, Nito y Silvia, la madre de la conductora Mariana Fabbiani. A ellos se sumó luego, Claudia, la esposa de Nito, y el nieto Gabriel y el sobrino Daniel. Toda la familia conformó un auténtico clan familiar del tango.

Entre 1938 y 1948, Mariano Mores integró la orquesta de Francisco Canaro y en ese período compuso algunos de sus tangos más famosos. 

Mariano Mores, los comienzos
La partitura original de Uno, el tango favorito de Eva Perón.

En 1948, le ofrecieron componer para cine la banda musical de una comedia, El otro yo de Marcela, y dejó la orquesta de Canaro para formar la propia. Para el piano, contrató a Atilio Stampone.

Luego de dirigir la Orquesta Estable de Radio Belgrano, que llegó a tener 35 miembros (Ubaldo de Lío, Leopoldo Federico, Tania e incluso Martín Darré pasaron por ella), Mores armó su Orquesta Lírica Popular en 1950 y luego su Sexteto Rítmico Moderno, en la que le dio la bienvenida a los sintetizadores. 

“Yo cierro los ojos y sueño con una orquesta de 300 músicos, con mis amigos que ya se fueron. José Contursi, Troilo, mi hermano, Discépolo, Manzi, el gran Canaro”, diría mucho tiempo después. Una orquesta celestial que sin duda hoy también es uno de sus sueños hechos realidad.
 

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