SOCIEDAD
Nació en pandemia

“La Guarida”: el proyecto gamer solidario que alegra a los niños hospitalizados

La comunidad creada por Miguel Blanco se dedica a construir consolas en maletines que están especialmente diseñadas para su uso en contextos hospitalarios complejos.

La Guarida ONG
La Guarida ONG | La Guarida

Miguel Blanco (37), quien se define como un “gamer de toda la vida”, siempre soñó con dedicarse profesionalmente al mundo del gaming. Fue esta pasión junto a su vocación solidaria la que lo llevó a embarcarse en “La Guarida”, un proyecto sin fines de lucro dedicado a la creación de consolas de videojuegos en maletines que son donados a diferentes hospitales infantiles de Argentina.

Para mí jugar tomaba relevancia y era central para esos chicos que la estaban pasando mal. Entonces busqué una idea para solucionarlo”, manifestó Blanco en diálogo con PERFIL, y explicó que “La Guarida ONG” surgió durante el aislamiento por la pandemia de Covid-19, con un objetivo muy distinto al que tiene en la actualidad.

Todo comenzó en 2020, cuando Blanco, quien es locutor y productor audiovisual, contó con más tiempo para dedicarle a su pasión por el gaming y comenzó a transmitir en vivo sus sesiones de juego. Según detalló, a los pocos meses “el streaming se fue transformando en algo más serio” y creció hasta obtener $100 dólares en Twitch, monto mínimo que exige la plataforma para retirar el dinero.

“Una vez que alcanzamos esa meta me pregunté: ‘¿Qué hago con este dinero?’. Sentía que era plata que venía de arriba y dije que tenía que volver al universo en forma de ayuda”, expresó y así dio paso a las “misiones solidarias”, las cuales iniciaron con la entrega de viandas de comida a personas en situación de calle en compañía de su pareja y algunos amigos.

Sin embargo, Blanco manifestó que “la calle es muy dura” y que al regresar sentían que “no habían movido ni un poco la aguja de la realidad”, por lo que decidió pensar en nuevas iniciativas y así conoció a una organización de dos chicas que le donaba consolas de videojuegos a niños hospitalizados, abriéndose frente a él una nueva posibilidad.

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Entrega de la sexta consola en el Hospital Garrahan.

“Me di cuenta que había una problemática que podíamos solucionar, y era que los chicos estando hospitalizados tienen dificultades para acceder a un monitor o televisor. Les donaban las consolas pero en muchos casos el chico no tenía dónde usarlas o era muy complejo conectarlas”, detalló.

Blanco puso su creatividad al servicio de la solidaridad y comenzó a diseñar el concepto de maletines. Seis meses después llegó el primer prototipo. “Costó porque me aparecieron un montón de protocolos que no tenía en cuenta”, reveló el coordinador del proyecto a este medio.

Ya con la primera consola lista, nació La Guarida, un proyecto que hace más de un año se dedica a distribuir “consolas gamer solidarias”, que consisten en un maletín que cuenta con un monitor y una “mini-computadora” con más de 2500 juegos que emulan distintas consolas, desde Atari hasta PlayStation 1.

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El proceso no terminó allí, ya que aún con la consola lista, surgieron nuevos inconvenientes: “Se hizo extremadamente difícil encontrar a quién donársela. Los protocolos y la burocracia de los hospitales hace muy complejo que deseen recibir algo tan novedoso, porque no hay referencias en ningún lado de esto”.

“Los juegos en el hospital son mala palabra. Jugar no tanto, pero el videojuego en particular sí, por el sedentarismo y un montón de cosas que hoy se entienden más como prejuicios que como realidades”, agregó Blanco.

La salvación llegó de la mano de la Fundación Pediátrica Argentina. “Con ellos todos los protocolos desaparecieron. El Hospital Garrahan nos abrió las puertas de par en par”, precisó el coordinador del proyecto.

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Entrega de la primera consola para el sector de hemodiálisis del Hospital Garrahan.

La primera consola se entregó al sector de hemodiálisis del reconocido centro pediátrico de Argentina. “Fue una locura porque estábamos en plena pandemia todavía, era muy complejo todo, sobre todo a nivel hospitalario, y cuando llegó la consola fue una revolución”, expresó Blanco.

“Normalmente no tenemos tanto contacto con los chicos por los protocolos del hospital, pero en esa oportunidad pudimos verlos. Lo más fuerte fue la reacción de los médicos y enfermeros, son ellos los que más valoran nuestro trabajo. Sus caras no tienen precio y cómo lo agradecen, para ellos se vuelve una herramienta”, recordó.

En la actualidad, La Guarida ya entregó siete consolas y tiene la octava lista para salir. Cuatro de ellas se destinaron a los niños del Hospital Garrahan, una al Hospital Elizalde, otra al Hospital Sor María Ludovica de La Plata y otra más para el Foro Internacional de Discapacidad.

 

La pata artística de “La Guarida”

El proyecto de “La Guarida” tiene tres ejes, según sostuvo Blanco: “El primero es social, que busca garantizar el derecho de los niños a jugar. El segundo es ecológico, que busca darle una segunda oportunidad a la tecnología en desuso y el tercero es artístico”.

“La tercera pata artística surge porque invitamos a distintos artistas a intervenir las consolas antes de donarlas para convertirlas en verdaderas ‘obras de arte jugables’”, detalló.

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Consola intervenida por el artista Nacho Gardonio, quien plasma su arte sobre objetos reciclados.

Blanco explicó que el donador que hace posible la consola a través de la “donación mayoritaria”, ya sea monetaria o en recursos tecnológicos, recibe la posibilidad de bautizarla. Luego, se le da el maletín bautizado a un artista, quien deberá reinterpretar ese nombre con su estilo, sus formas y lo que le nace en el momento.

“Cada consola es distinta, estructuralmente hablando, son maletines de distintos tamaños, formas, hay maletines más redondos, otros más cuadrados, más grandes, más chicos. Son realmente artesanales, cada consola es distinta y la gente creativa y talentosa nos ayuda a darles vida”, manifestó.

 

¿Cómo colaborar con “La Guarida”?

“En ‘La Guarida’ recibimos cualquier elemento tecnológico en desuso, funcione o no funcione”, enfatizó Blanco y explicó que para construir un maletín se utiliza un micro-computadora con Android TV, un monitor LCD y un par de joysticks, además de cables power, transformadores viejos y adaptadores de HDMI a VGA.

De todas formas, hizo hincapié en que reciben todo tipo de dispositivos o elementos tecnológicos en desuso ya que se encuentran trabajando en los nuevos proyectos que involucran consolas antiguas, computadoras de escritorio y los famosos televisores de tubo.

Se pueden donar elementos tecnológicos en desuso o realizar aportes monetarios a través de la app Cafecito, PayPal o transferencia bancaria. Todos los detalles se encuentran en las historias destacadas de La Guarida ONG en Instagram

“Hoy trabajamos en adaptar computadoras viejas a los maletines y estamos implementando varias ideas, como convertir los televisores de tubo en robots de madera con consolas para ponerlos en las salas de espera o incluir monitores con mini computadoras a las mesas rebatibles de almuerzo”, adelantó.

 

El futuro del proyecto

“Tengo mil ideas que vengo trabajando pero es un proceso lento, difícil, no hay ningún camino hecho en esto”, expresó Blanco y lamentó que “todavía persisten muchos prejuicios sobre los videojuegos”, un hecho que busca combatir a través de introducir el gaming como una herramienta más en los tratamientos hospitalarios.

Según detalló, el último nivel al que le gustaría llevar el proyecto de “La Guarida” es el de una “escuelita gamer”, con el objetivo de crearles un proyecto de vida, aunque sea temporal, a los niños hospitalizados. “Que tengan algo en lo que pensar cuando se levanten a la mañana”, remarcó.

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La idea sería implementar un esquema de entrenamientos para formar a futuros gamers profesionales como así también otros roles dentro del ambiente, como streamers y creadores de contenido.

“Se busca trasladar el esquema profesionalizante del mundo e-sports al mundo hospitalario, para que los chicos se levanten con un proyecto en mente”, sostuvo y precisó que el plan original se basaría en crear una sala a la que puedan acceder los niños que pueden levantarse de la cama, para luego avanzar e incluir a aquellos que no con ayuda de los profesionales médicos.

Al respecto, concluyó: “Es un trabajo de todos los días y te encontrás con mucha gente con mucho prejuicio, con una visión muy sesgada y cuesta hacerlo cambiar. Todo esto es súper complejo y requiere muchísima sinergia con profesionales del mundo de la salud pero es en lo que vengo laburando”.

 

AS.