Los negocios secretos entre mafiosos y la máxima jerarquía de la Iglesia es una especulación que siempre se sugirió, pero jamás pudo certificarse ante la Justicia italiana. Lo que si puede comprobarse, ya que persiste hasta hoy, es la relación que existe entre estos grupos, los santos y todo el folklore católico, en una suerte de “copyright de publicidad” religioso que sin duda rinde sus frutos.
Para Diego Gambetta (autor de “La mafia siciliana, El negocio de la protección privada”), un principio probable de esta relación se remonta a la Unificación italiana del año 1861. “La hostilidad entre ambas partes se agudizó – explica - como consecuencia de la expropiación de los bienes e inmuebles de la Iglesia y del anticlericalismo general de los primeros liberales italianos. Incluso, el papa Pio IX rechazó la legitimidad del recientemente formado Estado italiano y decretó que ningún católico podía ser candidato ni votar en elecciones nacionales”.
Pero luego, esta tensión terminó en 1929, cuando cuando Mussolini y Pio XI firmaron el denominado Tratado de Letrán, que establecía un Estado Vaticano independiente. Según el investigador, “es muy probable que la Iglesia local encontrara en los mafiosos un poder laico más cooperativo y respetuoso que el nuevo Estado italiano. Se han documentado unos cuantos casos de curas que se desempeñaban como dirigentes de grupos de la mafia”.
Sobran los ejemplos sobre el uso de la liturgia religiosa, de parte de las familias pertenecientes a la “cosa nostra”. A los mafiosos prominentes no sólo se les permite patrocinar procesiones en honor de una variedad de santos, sino que también se casan y son enterrados regularmente por la Iglesia.
En la pequeña ciudad de Vicari, en el sureste de Palermo, se celebra una fiesta anual en honor del santo patrón San Jorge. Después de la segunda Guerra Mundial se inauguró en forma privada una nueva fiesta y se dedicó a San Miguel Arcángel, un santo representado comúnmente blandiendo una espada amenazante.
En 1986, el padre Louise Gigante,un cura popular en Brooklyn (EE.UU.), hermano del supuesto jefe de la mafia Vincent Gigante, defendió abiertamente el recurso del asesinato: “Me gustó mucho la película El Padrino… me gusta el personaje de Don Vito Corleone. Cuando un chantajista estaba a punto de arruinarle, lo mató para salvar a su mujer y a su familia. Al mostrar su poder, empezó a volverse alguien. No estoy sugiriendo que ésta es la manera adecuada de tratar a otros, pero a veces la justicia no la puede administrar sólo un tribunal. He visto morir a mucha gente en la silla eléctrica y siempre me he preguntado si la sociedad tenía derecho a tomar esa decisión”, según rescate Gambetta.
Pero esta misteriosa relación entre la mafia y la jerarquía católica no siempre fue tan pacífica. En diversas oportunidades la Iglesia dio a entender que estaba a punto de excomulgar a todos los definidos por la justicia como mafiosos. Si lo hubieran hecho, hubieran perjudicado la reputación del mafioso, le hubieran retirado el “copyright de publicidad” sobre santos y ceremonias… Nunca lo hicieron.
La mafia y sus sospechosos vínculos con la Iglesia católica
La Unificación del Estado Italiano, Mussolini y la creación del Vaticano. El aprovechamiento de los santos y el folklore religioso como “copyright de publicidad”. El cura que defendió el recurso del asesinato.