SOCIEDAD
importante desarrollo científico local

La primera vacuna argentina contra el covid superó con éxito los ensayos Fase I

Un equipo de investigadores del Conicet, la Universidad Nacional de San Martín y el laboratorio Cassará presentó ante la Anmat el primer informe de los resultados de Arvac, la primera vacuna contra el coronavirus desarrollada y probada íntegramente en la Argentina. La próxima etapa involucrará a entre 2 mil y 3 mil personas, en diez centros médicos de todo el país. La intención es terminar las pruebas y, si la Anmat da su OK, ya podría estar disponible como refuerzo a fines del año 2023.

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Cepas. Los científicos pueden actualizar la vacuna contra nuevas variantes en apenas tres meses. | gza. Cramermedia Cassara

Finalmente, a casi tres años del comienzo de la pandemia, un equipo de científicos presentó ante la Anmat los resultados completos de la Fase I de los ensayos de la primera vacuna contra el covid desarrollada en la Argentina. Si bien los datos de la Arvac aún son preliminares, ya se muestran indicios prometedores: la vacuna resultó ser segura, no generó efectos adversos y desató una efectiva respuesta inmune ante el virus en las ochenta personas en las que fue probada. Es la primera vez que un medicamento preventivo de enfermedades infecciosas “made in Argentina” logra atravesar los estudios clínicos de Fase I. 

El siguiente paso se dará a principios de 2023, encarando la Fase II, y las pruebas en 3 mil voluntarios. Si funciona, como hasta ahora todo sugiere, la “Arvac” argentina podría convertirse en una excelente candidata a ser usada como refuerzo anual que, seguramente, se sumará a los calendarios de vacunación en todo el mundo.

En la presentación, a la que asistió PERFIL, Juliana Cassataro –investigadora que coordinó esta iniciativa– recordó que “se trata de un desarrollo conjunto público-privado, que sumó esfuerzos y laboratorios de la Universidad de San Martín, el Conicet y la compañía privada Cassará. En total trabajaron casi cien expertos para lograr el producto que, en esta primera instancia, se aplicó en ochenta adultos sanos previamente vacunados contra el Sars-CoV-2.

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“Los resultados que obtuvimos”, dijo Cassataro, “demostraron que es una opción segura y también muy inmunogénica, ya que indujo aumentos de hasta treinta veces en los títulos de anticuerpos neutralizantes”. Estos datos, más otras características tales como su estabilidad, el hecho de que la plataforma biotecnológica tiene una larga trayectoria y se puede preservar fácilmente en heladeras médicas, definen algunos de sus puntos positivos. Pero su gran fortaleza reside en que se trata de una vacuna fácilmente adaptable a las futuras mutaciones que pueda experimentar el virus en forma global, o local. Y eso la hace una candidata ideal para convertirla en el refuerzo periódico que pueda ser utilizada en la Argentina y otros países, a partir del próximo año.

“Los resultados que obtuvimos demostraron que es una opción segura y también muy inmunogénica"

De todos modos, lo que viene no es simple. Atravesar la Fase II implica probarla en entre 2 y 3 mil adultos, en una decena de ciudades de todo el país. Y eso implica una inversión de –al menos– unos US$ 15 millones, fondos que aún se están buscando y que, en parte, podría aportar el Ministerio de Ciencia.

Desde la biología y la infectología, Arvac mostró su eficacia como posible dosis de refuerzo en varias formas: en dosis de 50 microgramos logró elevar significativamente la cantidad de anticuerpos neutralizantes que tenían las personas antes y después de recibir la vacuna. Los neutralizantes son los que impiden que los virus ingresen a las células y se repliquen. “Eso se probó repetidamente, contra tres variantes de coronavirus: Omicron, Gamma y Wuhan”, explicó Cassataro. 

Pero además, también se midió la eficacia analizando la respuesta inmune a escala celular antes y después de aplicarla. “Este indicador también nos dio muy bien: Arvac incrementó la frecuencia de células T que producen IFN-gamma”, dijo la experta en la charla de presentación.

Vale recordar que esta vacuna se basa en la tecnología conocida como “proteínas recombinantes”, una opción segura que se utiliza –desde hace décadas– para fabricar vacunas contra la Hepatitis B (que se utiliza en bebés) y contra el HPV que se aplica en adolescentes.

“Lo más interesante es que este proyecto, aparte de su utilidad directa y la posibilidad de poder exportar, también nos deja instalada una plataforma de desarrollo y el know-how de fabricación de productos recombinantes que podrá ser utilizado en vacunas futuras, contra el Sars-CoV-2 o contra otros virus respiratorios”, comentó Jorge Cassará, directivo del laboratorio. “Tener la posibilidad de producir en nuestra región podría ser clave en caso de que haya una nueva pandemia o si las variantes que puedan circular en nuestra región no sean las mismas que en el hemisferio norte”, concluyó Cassataro.

 

Beneficios

◆ Hasta ahora se probó en ochenta adultos, que ya estaban vacunados.

◆ Incrementó en hasta treinta veces los títulos de anticuerpos neutralizantes contra el Sars-CoV-2.

◆ La Fase II/III será completada en el primer trimestre de 2023.

◆ Para eso se necesita un financiamiento cercano a los US$ 15 millones que podría proveer el Ministerio de Ciencia.

◆ Puede almacenarse a temperatura de heladera (2 a 8 grados centígrados).