La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres. Sin embargo, atravesarla con una buena calidad de vida puede implicar gastos importantes, especialmente cuando aparecen síntomas que requieren tratamientos médicos.
Un nuevo informe calculó que afrontar esas molestias puede representar un desembolso potencial de entre $649.358 y $3.619.335 anuales. Una cifra que pone sobre la mesa un problema poco discutido: el costo económico de la menopausia y las desigualdades que condicionan su atención.
Los datos surgen del trabajo "Menopausia sin tabú. Aportes para un abordaje integral", elaborado por los ministerios de Salud y Economía bonaerenses, la Defensoría del Pueblo provincial y especialistas del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, vinculado con la UBA y el CONICET.
El estudio cobra especial relevancia considerando que, solamente en la provincia de Buenos Aires, viven 2.207.784 mujeres de entre 40 y 60 años, una franja etaria asociada al climaterio. Representan el 12,7% de la población provincial y muchas atraviesan esta etapa mientras sostienen responsabilidades laborales y familiares.
Canasta de productos para esa situación
Para dimensionar los gastos, los investigadores elaboraron dos canastas de productos y medicamentos. La primera, destinada a personas con sintomatología moderada, alcanza los $649.358 anuales. Incluye suplementos de isoflavonas, lubricantes vaginales, estradiol, analgésicos y melatonina para los trastornos del sueño.
La segunda canasta contempla cuadros de mayor intensidad, con sofocos persistentes, alteraciones del descanso, sequedad vaginal y otras manifestaciones que pueden requerir tratamientos específicos. Su costo potencial asciende a $3.619.335 anuales e incluye medicamentos hormonales, ansiolíticos y antidepresivos, entre otros productos.
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Uno de los rubros más costosos es la progesterona, con un valor anual estimado de $1.652.746. Le sigue la testosterona en gel, indicada solamente en determinadas situaciones clínicas, con $851.903. Los autores aclaran que estas canastas son estimaciones de referencia y no representan tratamientos que deban realizar todas las mujeres, ni gastos efectivamente afrontados.
El informe también identifica otros desembolsos potenciales: productos para la gestión menstrual, estudios preventivos y cambios en la alimentación. Estos últimos pueden incluir alimentos ricos en calcio y otros nutrientes, además de suplementos cuando exista una indicación profesional.
Cuidados y sobreempleo
Pero el problema no termina en los precios. Según los datos relevados, el 71,2% de las bonaerenses de entre 40 y 60 años participa del mercado laboral y el 17,2% de las ocupadas tiene más de un empleo. Además, tres de cada diez trabajan en la informalidad, una situación que puede limitar el acceso a coberturas médicas y licencias.
A esas dificultades se agrega la sobrecarga doméstica. En el Gran Buenos Aires, las mujeres de esa edad dedican más de cuatro horas diarias a tareas de cuidado, seis veces más que los varones del mismo grupo etario.
Los especialistas recuerdan que la menopausia no es una enfermedad y que sus manifestaciones varían considerablemente. Puede acompañarse de sofocos, insomnio, cambios emocionales, molestias genitourinarias y mayor riesgo de pérdida de masa ósea.
La conclusión del informe apunta a una necesidad concreta: dejar de considerar la menopausia exclusivamente como un fenómeno hormonal y avanzar hacia políticas de salud que contemplen también sus dimensiones económicas y sociales. Porque acceder a información, controles y tratamientos adecuados no debería depender solamente de cuánto dinero dispone cada mujer.
cp