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SOCIEDAD / Análisis
miércoles 4 abril, 2018

Se filtran millones de datos de Twitter

Datos de millones expuestos en Twitter

por Alejandro M. Correa

Twitter prohibirá la automatización. Foto: Pixabay
miércoles 4 abril, 2018

Twitter es la evolución de Facebook. La compañía de Mark Zukerberg tuvo la brillante idea de crear burbujas virtuales con las relaciones que tenemos en el mundo real. Nuestras amistades, familiares y conocidos reunidos en un mismo lugar al mismo tiempo para facilitar el contacto. Una red de “amigos” que poco a poco se fue ampliando y une a contactos que ya tenemos, encuentra amistades perdidas, nos relaciona con los amigos de nuestros amigos.

Luego apareció twitter y su novedad de ir un paso más allá. Organizó una red en la que todos los usuarios pueden comunicarse entre sí. “Le hablé a Madonna y me contestó”. “Me empezó a seguir Tinelli”. Rompió la burbuja de Facebook e interconectó a tribus trasnacionales, a los fanáticos con sus ídolos, a los que buscan información con los que la generan. Hizo circular las noticias de una manera que modificó la forma en que los medios nos informan. El flujo constante empezó a invadir con su inescapable simultaneidad a la comunicación. Transformó el lenguaje al sintetizar nuestros pensamientos en 140 caracteres (hoy son 280). Aprendimos a escribir un largo párrafo en pocas palabras. Aceleró el cambio fisiológico y nos volvió neuronas de una inteligencia en expansión.

El que viraliza un tuit logra una audiencia mayor que muchos medios masivos. Entramos en una enorme cámara de eco donde todos hablamos al mismo tiempo. Para que nos presten atención tenemos que destacarnos entre millones que compiten por la atención. Twitter es un mundo complejo que requiere esfuerzo, pero el premio en popularidad suele ser valioso. Un nuevo valor virtual que muchos lograron trasladar al mundo real. Publicaron libros, se convirtieron en conferencistas o venden sus servicios.

Pero la época descorre todos velos y nada de lo que se hace queda en la oscuridad. Que Facebook tenía una fisura en la seguridad era algo que todos sabíamos. Nuestros datos pueden ser usados para prever comportamientos e incluso manipularnos. Qué cosas nos enojan, cuáles nos conmueven, qué nos gusta y cuáles son los disparadores de conductas dibujan un perfil de lo que no sabemos de nosotros y nos vuelve vulnerables. Debimos haber sospechado cuando Mark Zukerberg comenzó su campaña para ser presidente de los EEUU. Era claro que tenía un secreto para lograr los votos, pero preferimos ser ingenuos.

En Twitter nos burlamos de cómo fueron manipulados en Facebook. Pero es una fiesta de reyes desnudos. ¿Acaso Twitter cuida más nuestros datos? ¿Twitter es invulnerable? El método que Cambridge Analytics puso en venta con usuarios de Facebook es sencillo: se analiza a qué le ponemos me gusta y con eso se sabe mucho de nuestra personalidad. Con diez clics se conoce nuestra intimidad.

Fascinante y escalofriante. A diferencia de Facebook los clics de “me gusta” en Twitter están a la vista. No hace falta que aceptemos que una aplicación use nuestros datos. Con solo mirar el perfil de un usuario de Twitter accedemos a su historial. Qué le gustó, con quién interactuó y a quiénes sigue. El algoritmo nos muestra sin que lo pidamos qué le gusta a otros usuarios. Es fácil crear mapas de interacción de trolls o ver cómo un ministro promueve a perfiles “fake” con sus retuits. En un estudio a dos conocidos políticos logramos establecer datos supuestamente privados. Cuándo son ellos y cuándo un asistente les maneja la cuenta. Posiciones personales que difieren de su discurso público. Comportamientos agresivos y discriminatorios.

Pronto las redes sociales tendrán que compartir nuestros datos con nosotros. No les queda otra. La intimidad será cada vez más cara y crearemos nuevas criptografías. Nuestra naturaleza nos vestirá de nuevos camuflajes porque es claro que estamos totalmente expuestos. El hilo que dividía a personas públicas de personas privadas ya no existe. Somos personas privadas (de nuestra intimidad). Cuando entramos en las redes nos sacamos la máscara aunque estemos detrás de una personalidad falsa y pareciera que no nos importa. En breve las limitaciones de ésta serán la virtud de la nueva red. Cambiará el sistema de escritura para que podamos expresar lo que no pueden decir las palabras. Se facilitará la interacción con los que hablan otros idiomas. Ya descubrimos nuestro mundo interior y ahora queremos conocer el mundo exterior. Supimos que la distancia no es un límite y que las barreras son solo simbólicas. Twitter se está agotando porque nos muestra que necesitamos un poco más. Un lugar en donde podamos mostrarnos sin miedo a ser vistos.

Alejandro María Correa - Investigador de medios de comunicación
Twitter: @alargie


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