En un movimiento que apunta a mejorar el rendimiento académico y disminuir el ausentismo, las autoridades de educación de la Ciudad de Buenos Aires resolvieron reducir de 25 a 20 la cantidad máxima de faltas anuales permitidas en el nivel secundario, tanto en escuelas públicas como privadas.
La decisión, que alcanza a unos 200 mil estudiantes, forma parte del Plan Buenos Aires Aprende y reconfigura el actual reglamento escolar y el régimen académico.
El dato que explica la urgencia de estos cambios es que hoy aproximadamente 9 de cada 10 inasistencias no se justifican. Y el promedio anual de esa situación equivale a 27 faltas por alumno. O sea, casi dos meses fuera del aula “autorizados”.
Los problemas por las faltas al colegio
En el nivel secundario, la tasa de ausentismo alcanza el 19,6%. Traducido en términos pedagógicos: cada día que un estudiante no está en clase es contenido que no se incorpora, hábito que se resquebraja y proyecto educativo que pierde consistencia.
Educación a contramano: más Estado, no menos
Hasta ahora, el esquema permitía acumular hasta 25 inasistencias por año y la regularidad se evaluaba al cierre de cada bimestre, con márgenes de discrecionalidad docente que habilitaban excepciones.
Con la nueva reglamentación, desde este ciclo lectivo, el límite se baja a 20 faltas anuales y se fija un tope de cinco por cada bimestre de cursada.
Además, se eliminan las excepciones: ya no habrá atajos administrativos ante llegadas tarde reiteradas o vacaciones tomadas fuera del calendario oficial.