Las villas y barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires ocupan una porción relativamente pequeña del territorio porteño. Sin embargo, la intensidad de su desarrollo urbano muestra una dinámica muy distinta a la del resto del distrito.
Un informe reciente, elaborado y publicado por la Fundación Tejido Urbano, estimó que en estos barrios se construyeron 4.8 millones de metros cuadrados, superficie que equivale aproximadamente al 2% de todo lo edificado en la ciudad.
El cálculo surge de un análisis que combinó imágenes satelitales con datos censales, lo que permitió medir tanto la huella de los edificios como su altura y estimar la superficie total construida.
El estudio tomó los 12 barrios populares más grandes, que concentran más del 97% de la población residente en villas
En conjunto, estos barrios ocupan 3,8 kilómetros cuadrados, apenas el 1,9% del territorio. Sin embargo, según el Censo 2022, allí vive el 5,3% de la población porteña.
El análisis muestra además una fuerte concentración de la superficie edificada. Tres villas reúnen prácticamente la mitad de todos los metros cuadrados construidos en barrios populares.
La mayor superficie corresponde a Villa 21-24/Zavaleta con casi un millón de metros cuadrados edificados. Le siguen Villa 31 y 31 bis, con 793.134 m², y Villa 20, con 725.979 m². Más atrás aparecen el barrio Ricciardelli (1-11-14) con 623.552 m² y Villa 15, con 526.736 m².

El crecimiento de estas áreas está estrechamente vinculado con la expansión de la población. En barrios donde la mayor parte de las construcciones se utilizan como vivienda y presentan niveles altos de ocupación, el aumento de habitantes suele traducirse directamente en más superficie edificada.
En promedio, la relación entre población y superficie construida es de un habitante cada 26 metros cuadrados. Sin embargo, las diferencias entre barrios son notorias.
Verticalidad
Otro rasgo característico es la verticalización de la construcción. El informe estima que el promedio de pisos por edificación es de 3,04, una cifra relativamente homogénea entre los distintos barrios.
Los valores más altos se registran en Fraga/Playón de Chacarita, Rodrigo Bueno y Villa 31, donde parte de las edificaciones corresponden a procesos de urbanización que incorporaron construcciones de mayor altura.
En otros barrios, en cambio, los planes de vivienda impulsaron edificios de entre dos y cuatro pisos, lo que también contribuye a elevar el promedio general.
En términos de calidad constructiva, los datos censales muestran un escenario heterogéneo. Según el Censo 2022, el 86,4% de las viviendas están construidas con materiales considerados adecuados, mientras que el 13,6% restante presenta materiales precarios.
Las diferencias aparecen con mayor claridad al analizar cada componente de la vivienda. Por ejemplo, el 80,7% de los hogares tiene pisos de materiales adecuados, mientras que el 19,3% mantiene pisos de tierra, ladrillo suelto u otras soluciones consideradas precarias.
La situación es distinta en los techos. Apenas el 49,9% de las viviendas tiene cubiertas consideradas adecuadas, mientras que la otra mitad presenta soluciones constructivas sin cielorraso o con materiales menos resistentes.
Este tipo de estructuras suele permitir construcciones con menor altura entre pisos, lo que facilita sumar niveles, pero también puede generar riesgos en instalaciones eléctricas y condiciones de seguridad.
En cuanto a infraestructura básica, el informe señala que el 88,5% de las viviendas tiene acceso a agua potable de red y el 76,7% cuenta con conexión a cloacas. Aunque estas proporciones son menores a las del resto de la Ciudad, resultan superiores a los promedios registrados en muchas otras ciudades del país.
El indicador social crítico es el hacinamiento
El 5,5% de los hogares presenta hacinamiento crítico, con más de tres personas por cuarto, mientras que el 23,2% registra hacinamiento moderado.
Aun así, el tamaño promedio de los hogares en estos barrios —2,99 personas por vivienda— muestra una tendencia similar a la del resto del distrito, donde el tamaño familiar también viene reduciéndose en las últimas décadas.
El resultado final es una radiografía urbana que combina alta densidad, crecimiento en altura y condiciones habitacionales desiguales, en un segmento de la ciudad que concentra a una porción significativa de su población.