El presidente Javier Milei participó este jueves de la XXX Cumbre Iberoamericana, realizada en Madrid, donde pronunció un discurso leído en el que volvió a cuestionar al socialismo, defendió las ideas liberales y reafirmó el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas. Su exposición se produjo delante del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, luego del frío y distante saludo que ambos habían protagonizado durante el encuentro.
Lanzó una de las definiciones más contundentes de su discurso: "La máxima fascista, todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado describe a los Estados socialistas". A continuación, agregó que ambas doctrinas "comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento".
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Uno de los ejes centrales de su intervención fue la crítica a las corrientes socialistas y su vinculación con el fascismo. Para desarrollar su postura, Milei retomó una frase del escritor y diplomático Salvador de Madariaga y sostuvo: "El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía".
El mandatario también hizo referencia a las agendas que, según su mirada, continúan avanzando en Europa bajo el nombre de progresistas. "Esa pretensión sigue viva en agendas que se denominan progresistas y que ganan terreno en Europa", afirmó ante los jefes de Estado y de Gobierno.
La defensa de su gestión y las críticas al intervencionismo
Durante su exposición, Milei también utilizó el escenario internacional para defender las medidas económicas de su administración. Al recordar la situación que recibió al asumir la Presidencia, sostuvo que su Gobierno heredó "un déficit consolidado de 15 puntos del PBI y una economía obsoleta por regulaciones ridículas".
En ese contexto, destacó que en un mes logró eliminar cinco puntos de déficit en el Tesoro y que, seis meses después, eliminó el déficit en el Banco Central. También mencionó la reducción de impuestos y la eliminación de más de 18.000 regulaciones que, según expresó, afectaban la iniciativa privada.
Malvinas, una "causa sagrada" para la Argentina
Otro de los pasajes centrales del discurso estuvo dedicado a la soberanía de las Islas Malvinas. Frente a los representantes de los países iberoamericanos, el Presidente reafirmó la posición argentina y expresó: "Para los argentinos, Malvinas es una causa sagrada".
También cuestionó el avance del proyecto Sea Lion y la explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sudoccidental. En particular, apuntó contra el Reino Unido por impulsar actividades mediante licencias otorgadas a las compañías Rockhopper y Navitas. "Esas actividades comprometen recursos naturales que pertenecen a los argentinos", manifestó.
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En relación con ese conflicto, detalló que su Gobierno activó procedimientos sancionatorios y presentó denuncias penales contra las compañías involucradas y sus directivos. Además, informó que inició un arbitraje contra el Reino Unido y solicitó medidas para impedir el comienzo o la continuidad de la explotación del proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte.
Hacia el cierre, el mandatario reiteró que la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituye un objetivo permanente de su administración. "Lo procuramos por medios pacíficos y conforme al derecho internacional", aseguró.
Finalmente, convocó a los líderes iberoamericanos a poner su autoridad al servicio de la libertad y concluyó: "La Argentina está lista para impulsar este camino junto a quienes quieran dejar atrás la decadencia".
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