La economía de los hogares argentinos muestra señales de alivio, aunque todavía está lejos de consolidar una recuperación. Así lo refleja el último Índice del Argentino de a Pie, elaborado por la consultora Focus Market, que registró una mejora de 10,8 puntos en los últimos seis meses: pasó de 61,8 puntos en abril a 72,6 en octubre.
El indicador, que busca medir cómo perciben y experimentan los ciudadanos la situación económica cotidiana, ubicó al hogar promedio en la categoría de “Estabilidad Frágil”. El resultado representa una mejora respecto del escenario de “Tensión Contenida” registrado en la medición anterior, pero advierte que el equilibrio de las finanzas familiares todavía se sostiene con márgenes ajustados.
“Los hogares que no llegaron a fin de mes bajaron de casi uno de cada tres a uno de cada cinco, y también disminuyó el recorte de alimentos. A pesar de esto, el salario formal solo igualó a la inflación en los últimos seis meses y las expectativas de mejora, que eran muy altas en marzo, se enfriaron”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.
El índice combina información oficial sobre salarios e inflación, proveniente del INDEC y del Ministerio de Trabajo, con datos de percepción relevados a través de encuestas a hogares. Su objetivo es complementar indicadores tradicionales como el IPC o el PBI, incorporando la experiencia cotidiana de las familias.
Menos hogares que no llegan a fin de mes
Uno de los principales cambios de la medición aparece en el ingreso real. Actualmente, más de cuatro de cada diez hogares aseguran que pudieron ahorrar algo, mientras que aquellos que no lograron llegar a fin de mes pasaron de representar casi un tercio del total en abril a poco más de uno de cada cinco en octubre.
De esta manera, por cada hogar que no consigue cubrir sus gastos mensuales hay actualmente dos que lograron ahorrar. Se trata de una relación que contrasta con la medición anterior, cuando ambos grupos tenían prácticamente el mismo peso.
Como consecuencia, el puntaje del pilar de Ingreso Real subió de 60 a 66,4 puntos. Sin embargo, el informe advierte que la mejora no alcanza a todos por igual: todavía existen diferencias importantes entre los hogares y el 4% que recurrió al crédito para afrontar gastos básicos se mantuvo sin cambios.
Desde Focus Market vinculan parte de esta mejora con la desaceleración de los precios. La inflación mensual pasó del 3,4% en marzo a registros de entre 1,7% y 1,9% en los últimos meses, lo que permitió aliviar parcialmente la presión sobre los presupuestos familiares, incluso sin una mejora significativa del salario real.
Los salarios empataron con la inflación
El comportamiento de los ingresos también aparece reflejado en el segundo pilar del indicador, dedicado al costo de vida. En este caso, Focus Market comparó la evolución del salario formal, medido a través del RIPTE, con la inflación acumulada entre febrero y agosto de 2026.
Los resultados muestran que el salario promedio avanzó un 14,3% durante ese período, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 14,6%. Esto representa un retroceso real del salario de aproximadamente 0,2% y una brecha de 0,27 puntos porcentuales en favor de los precios.
El puntaje de este componente se ubicó en 97,3 puntos, lo que refleja una situación cercana al empate entre ingresos y precios, pero no una recuperación del poder adquisitivo.
El informe también señala que la evolución fue irregular: durante tres meses los salarios le ganaron a la inflación y en otros tres quedaron por debajo. Además, aclara que el resultado depende de la ventana temporal utilizada para la comparación. Si se toma enero como punto de partida, el salario real muestra una mejora del 2,1%.
Otro dato que condiciona la situación de los hogares es que, pese a la desaceleración mensual, la inflación interanual continúa en niveles elevados. En septiembre alcanzó el 33,4%, prácticamente en línea con el 32,4% registrado en enero.
Dos de cada tres hogares siguen recortando gastos
La mejora en los ingresos todavía no se traduce en una recuperación significativa del consumo. Según el relevamiento, el 67% de los hogares continúa resignando algún gasto para llegar a fin de mes, frente al 69,5% registrado en abril. El puntaje del pilar Consumo Posible pasó de 55,9 a 57,8 puntos, lo que representa el avance más moderado entre los componentes relevados mediante encuestas.
Sin embargo, sí se observan modificaciones en los rubros que las familias dejan de lado. Uno de los datos más relevantes es la reducción de los recortes en alimentos: pasaron de afectar a uno de cada siete hogares a uno de cada nueve. En términos porcentuales, bajaron del 14% al 11%.
Aunque representa una mejora, el informe advierte que más de uno de cada diez hogares todavía necesita ajustar sus gastos en comida, uno de los indicadores más sensibles para evaluar la situación económica familiar.
También se modificó la composición de los recortes. Mientras disminuyeron las restricciones en salidas y alimentación, aumentaron las postergaciones de compras de ropa y electrodomésticos. Para la consultora, esto podría indicar que algunos hogares comenzaron a desplazar el ajuste hacia consumos que pueden postergarse.
Se enfrían las expectativas económicas
A diferencia de los indicadores vinculados con la situación actual, las expectativas fueron el único componente que retrocedió en la última medición. El puntaje pasó de 60,3 en abril a 59,5 en octubre. Aunque la caída fue moderada, refleja un cambio en la percepción de los hogares respecto de cómo evolucionará su economía en los próximos meses.
En abril, casi la mitad de los encuestados esperaba estar mejor. Seis meses después, esa proporción disminuyó y ganó participación el grupo que considera que su situación permanecerá igual, que creció más de ocho puntos porcentuales y alcanzó el 35%.
No obstante, el relevamiento tampoco muestra un desplazamiento significativo hacia el pesimismo. De hecho, también disminuyó la cantidad de hogares que anticipan un deterioro de su situación económica. Para Focus Market, el movimiento refleja una moderación de las expectativas: los hogares dejaron atrás parte del optimismo que predominaba en abril y ahora esperan, principalmente, que las condiciones se mantengan sin grandes cambios.
El margen de los salarios frente a la canasta básica
El informe también analiza la relación entre el salario formal promedio y el costo de la canasta básica. En agosto, el RIPTE se ubicó en $1.982.518, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) para un hogar tipo de cuatro integrantes alcanzó los $1.605.497.
La diferencia fue de $377.021, un margen equivalente al 23,5% por encima del umbral de pobreza. En abril, esa diferencia representaba el 17,8%, por lo que se observa una mejora en la capacidad de cobertura del salario promedio registrado.
Sin embargo, la consultora advierte que ese margen todavía es limitado para afrontar imprevistos, deudas, gastos de salud u otras necesidades extraordinarias. Además, recuerda que el RIPTE representa a trabajadores registrados, un segmento relativamente más protegido del mercado laboral, por lo que la situación puede ser más compleja para quienes trabajan en la informalidad.
En su lectura final, Focus Market sostiene que la economía de los hogares logró dejar atrás parte de la presión que experimentaba en abril, pero todavía no consiguió consolidar una mejora estructural.
“Lo que el índice describe en esta medición es un equilibrio que se sostiene con esfuerzo, no con holgura. Es frágil porque depende de que no haya nuevos shocks (tarifas, precios de alimentos, desaceleración salarial o tensiones externas). Sin una recomposición sostenida del poder adquisitivo real, la estabilidad frágil puede deslizarse hacia una tensión contenida o deterioro más profundo”, señaló Di Pace.
Para avanzar desde la actual categoría de “Estabilidad Frágil” hacia una situación “Funcional”, que requiere 80 puntos o más, el informe identifica una condición central: que los salarios comiencen a superar de manera sostenida la evolución de los precios. Hasta entonces, la economía familiar seguirá mostrando señales de alivio, pero con un margen todavía reducido para recuperar capacidad de consumo y ahorro.












