martes 29 de noviembre de 2022
50Y50 REUNIFICACIÓN DE ALEMANIA

Aires de lucha y solidaridad por la libertad

En tiempos de grieta y de enfrentamientos políticos locales, una política local y referente del CARI pone el acento en la importancia de sortear obstáculos partidarios y en el rol curcial que tuvieron las mujeres alemanas de uno y otro lado del Muro para sostener el triunfo de la unión y la democracia. En tiempos de guerra en Europa y de proximidad con las elecciones nacionales en estas latitudes, se desarrollan aquí algunos lineamientos para implementar políticas de igualdad y diversidad aun en tiempos de convulsión política internacional.

09-10-2022 01:21

El 3 de octubre se convirtió en el día más feliz de la historia alemana. Y dio un respiro de paz ( el más duradero de la historia mundial) y desarrollo a Europa y a una parte importante del mundo.

Pero otra vez esa felicidad se encuentra seriamente empañada: en un nuevo aniversario de la reunificación alemana, símbolo de unión y triunfo de la democracia por excelencia, el mundo está convulsionado. Habiendo pasado la inesperada y terrorífica pandemia, hoy la guerra se apropió de nuestra cotidianeidad.

Fue como consecuencia de una revolución cívica pacífica en territorio alemán, y gracias a la habilidad y el convencimiento de grandes políticos como los alemanes Kohl y Genscher, y el ruso Gorbachov, que se liberó el camino para la reunificación de un pueblo. No fue una reunificación impuesta, fue resultado de un proceso integral, que impactó en Europa y en el mundo. Innumerables mujeres no solo participaron, diseñaron y fogonearon este proceso. Madres instaban a sus hijos a escaparse a Alemania occidental, a sabiendas de que posiblemente no los iban a volver a ver. Pero les querían asegurar un crecimiento en libertad. Ellas seguirían trabajando, fingiendo normalidad, a la par o en reemplazo de los hombres. Quizá por ello, por la presencia constante de la mujer en el trabajo en la zona oriental, sorprende un dato relacionado con los ingresos promedio de la mujer asalariada: las mujeres con trabajos a tiempo completo ganan más que los hombres en Alemania del Este.

En la parte occidental es exactamente al revés, según anunció hace pocos días la Agencia Federal de Empleo (BA).

Con motivo del Día de la Unidad Alemana, la autoridad publicó datos sobre los ingresos de salarios medios: el salario promedio de los empleados a tiempo completo en la zona oriental es de 3.007 euros.

Pero las mujeres ganan 3.060 euros, y los hombres 2.978. O sea que las mujeres reciben 82 euros más que los hombres.

En la parte occidental, ante la misma ocupación horaria, los hombres ganan 461 euros más que las mujeres (promedio de 3.787 euros).

Las diferencias entre las dos Alemanias todavía se sienten.

Gracias a una participación activa de las mujeres de la región oriental, estas consiguieren mantener aquellas estructuras de cuidado de antaño, que permiten un desarrollo profesional de la mujer, más acompañando: guarderías, asistencia a enfermos, etc.

Frente al fantasma olvidado de la guerra por la invasión a Ucrania, aprendemos que las crisis también generan posibilidades. Y lamentablemente también son caldo de cultivo para abusos y negociados espurios. Por ello es esperanzador cómo algunas mujeres, con responsabilidades jerárquicas de envergadura, buscan soluciones más allá de su ámbito de trabajo. Un ejemplo es la doctora Sigrid Nikutta, quien desde el 1° de enero de 2020 integra el Directorio del Transporte de Mercancías de la Deutsche Bahn AG. Una abanderada de la opción del tren como salida a la crisis climática, no bien la guerra contra Ucrania nos sacudió a todos, creó en pocos días una conexión de carga con el centro de Ucrania: un puente ferroviario por el que contenedores con suministros de ayuda han estado viajando por las noches desde Berlín a Ucrania. Cada tren se convirtió en un vehículo de supervivencia: un solo tren de mercancías puede llevar hasta 3 mil toneladas de alimentos, agua potable, medicamentos y artículos sanitarios directamente a las zonas de crisis. Agotada pero orgullosa, exclama: “¡Y aprovecharé la oportunidad para demostrar lo importante que es el ferrocarril!”.

Debemos inspirarnos en aquellos ciudadanos que no se dieron por vencidos, y forjar soluciones pacíficas y razonables a los problemas actuales. Como Alemania, Argentina tiene un deber moral de asegurar internamente la seguridad alimentaria para cada ciudadano.

Y también se encuentra ante una valiosa oportunidad de crecimiento, que es además una obligación fraterna con el mundo que necesita ser alimentado y suministrado con energía. Estamos a tiempo de dar vuelta el timón. Podemos ser mejores.

*Diputada nacional (MC). Directora Comité de Europa del CARI

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