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DISPARIDAD EN EL EMPLEO

Mujeres migrantes en el mercado de trabajo: desafíos y compromisos pendientes

Según los datos del último censo de población, en Argentina viven 1,9 millón de migrantes internacionales. De esas personas, el 54% son mujeres. Si bien la legislación argentina reconoce los mismos derechos para los ciudadanos que habitan el país, independientemente de su nacionalidad, en la práctica las diferencias se sienten: mientras que el 35% de las personas asalariadas nacidas en Argentina no se encuentra registrada, este porcentaje se eleva al 51% entre las mujeres de otros países de la región.

Empleo mujeres migrantes
DIFÍCIL ACCESO. Hay mayor prevalencia de empleo no registrado en mujeres que en varones. | Shutterstock

Este mes se conmemoró el Día de las Mujeres Migrantes, establecido por la Ley 4409/12 en diciembre de 2012 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En ese marco, es imperativo visibilizar y concientizar sobre la desigualdad laboral, los crímenes de odio, discriminación, violencia y xenofobia que enfrenta esta población en Argentina. Vale mencionar que este día se creó en referencia al trágico femicidio de Marcelina Meneses y su hijo de diez meses, en enero de 2001, cuando fueron empujados de un tren de la línea Roca, luego de recibir ataques con insultos racistas y xenófobos por parte de un pasajero. El crimen prescribió y nadie fue encontrado culpable por el hecho.

 

Condiciones laborales y autonomía económica

La dificultad de las mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+ para ingresar al mercado de trabajo tiene consecuencias directas en su autonomía económica, estrechamente vinculadas a la violencia de género, ya que profundiza la desigualdad de poder y las limitaciones para salir de relaciones abusivas y violentas; reduce las opciones para definir las trayectorias de vida y la independencia.

Algunos datos que arroja un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM, 2020) sobre la inserción laboral en Argentina muestran el panorama actual: se observa una mayor prevalencia de empleo no registrado en mujeres que en varones, y esta tendencia se intensifica entre las personas migrantes. Mientras que el 35% de las personas asalariadas nacidas en Argentina no se encuentra registrada, este porcentaje se eleva al 51% entre las mujeres de otros países de la región.

En este sentido, la situación de las mujeres migrantes es un claro ejemplo de cómo la interseccionalidad (esto es, la superposición de factores de desigualdad) limita el acceso al mercado laboral. Según el mismo informe de la OIM, se reportan menores niveles de actividad en relación a los hombres, así como una mayor exposición al desempleo, tasas de informalidad laboral más altas y se concentran en nichos laborales de bajo registro. Un factor crucial de esta estructura ocupacional es su inserción significativa en el sector de trabajo doméstico. Un 34,5% trabaja en esta categoría, y de ellas, el 60,2% no cuenta con registro formal. A esto se le suma las tareas de cuidados y trabajos no remunerados, muy superiores a las realizadas por varones, y que se acentúa en las mujeres no migrantes por la falta de redes familiares de contención.

Visibilizar cómo operan la interseccionalidad y los factores de exclusión desde una perspectiva de género es una tarea que desde Grow- Género y Trabajo venimos realizando. La campaña comunicacional “Reflejos de la desigualdad” llevada adelante durante 2023, tuvo el objetivo de invitar a la reflexión sobre los obstáculos que por diversos motivos enfrentan las personas en el mundo laboral, y fue declarada de “Interés social y para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos” por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Legislación y deudas pendientes

Argentina tiene un marco legal en temas migratorios: la ley 25.871 amplía la salvaguarda de los derechos fundamentales y humanos a la totalidad de los residentes extranjeros en el territorio, independientemente de su condición legal, garantizándoles un trato equitativo, libre de discriminación y el acceso a servicios de atención médica, educación y asistencia social. Y en cuanto a tratados internacionales, Argentina ratificó la Convención para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer y Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, instrumentos que se ubican en el mismo status que la Constitución Argentina y que deben ser promovidos con políticas públicas activas.

Aun así, las mujeres migrantes siguen enfrentando múltiples desafíos. Desde Grow- Género y Trabajo aprovechamos fechas como esta para seguir trabajando en pos de ámbitos laborales más igualitarios en Argentina y la región. Para ello es necesario trabajar en conjunto con todos los actores involucrados: sociedad civil, Estado, sindicatos y sector público, para sostener lo logrado y trabajar para mejorarlo. Es preciso defender los derechos adquiridos y profundizar las políticas integrales que tienen por fin mejorar las condiciones de vida de las mujeres migrantes.