21 oct 2020
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jueves 14 mayo, 2020

El Gobierno elude a Bolsonaro y apuesta a la relación con militares brasileños

Enojado por las comparaciones que se hacen entre su gestión y el "éxito de la Argentina contra el coronavirus", el mandatario brasileño volvió a tildar de "socialista" al gobierno de Alberto Fernández. La sintonía con las fuerzas armadas del país vecino en torno al Mercosur.

El presidente de Brasil Jair Bolsonaro Foto: Agencia Afp
jueves 14 mayo, 2020

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sigue provocando con sus declaraciones. Consultado por la prensa sobre el brote descontrolado de coronavirus en su país "en relación con la Argentina", el mandatario derechista reaccionó furioso, acusó al periodista de ideologizar su pregunta y calificó otra vez al gobierno de Alberto Fernández como "socialista". Pero esta vez, al menos por ahora, no hubo respuesta desde la Argentina, atento a distender el vínculo con el país vecino.

"Es sólo hacer la cuenta por millón de habitantes. ¿Vamos a hablar de Suecia? Suecia no cerró… Con toda certeza, vos entraste para la ideología. Vos tomaste un país que está caminando para el socialismo, que es Argentina, eso hace. Otra pregunta”, despachó Bolsonaro al cronista en la puerta de la residencia oficial, donde suele dialogar con los medios en Brasilia.

"Con toda certeza, vos entraste para la ideología. Vos tomaste un país que está caminando para el socialismo, que es Argentina, eso hace."

Curiosamente, el Gobierno argentino respiraba aliviado en las últimas horas porque había conseguido bajar los decibeles en torno al cruce por las negociaciones comerciales en el Mercosur. Le llevó unos quince días y tres reuniones con el resto de sus socios pero, al final, alcanzó un principio de acuerdo para revisar la letra de los acuerdos en conjunto, sin hacha guerrera de por medio. De hecho, las próximas rondas de conversación serán a nivel técnico.

Esto no esconde la grieta insalvable que separa a Fernández de Bolsonaro. Unas diferencias que solo recrudecieron con la pandemia. No obstante, el Gobierno apuesta a mantener los puentes con el poder real de Brasil, a través de actores fuertes en el gobierno vecino que sirven como contención a los atropellos del "Mito". Bolsonaro, por cierto, está perdiendo su encanto a medida que pierde puntos de popularidad en forma proporcional a cómo se expande el Covid-19 a lo largo y ancho del país. En los últimos cuatro meses, la imagen negativa de su gestión subió 12 puntos y más de la mitad de los consultados, el 55,4%, la desaprueba.  

En los últimos cuatro meses, la imagen negativa de la gestión de Bolsonaro creció 12 puntos y ya o desaprueba más de la mitad de los consultados (el 55,4%)

Un día antes de la última embestida de Bolsonaro, en el Gobierno argentino ponderaban las declaraciones públicas del vicepresidente Hamilton Mourao sobre el vínculo regional. "Necesitamos dar una reorganizada aquí en el Mercosur, incluso hasta por el propio tema político que ha contaminado esta, nuestra relación, tenemos que dar una reorganizada en eso y traer a Argentina de vuelta para el juego", afirmó el militar retirado, resaltando, en el marco de un evento con empresarios: "Es obvio que Brasil se reserva aún su capacidad de hacer acuerdos bilaterales, pero es algo (el Mercosur) que fue exhaustivamente trabajado por nuestros antecesores, esta integración de los cuatro países, yo veo que no podemos, simplemente, abandonarla".

Mourao no solo es el segundo en la línea presidencial cuando se acumulan pedidos de juicio político contra Bolsonaro y el presidente abre frentes a diestra y siniestra con gobernadores, alcaldes, viejos aliados y opositores. Es además uno de los rostros visibles de la pata militar en el gobierno vecino, el llamado Grupo Brasilia que ya frenó el ímpetu del núcleo duro bolsonarista contra el Mercosur en los primeros tiempos. De hecho, fue Mourao quien vino a la Argentina a la asunción de Fernández en diciembre pasado cuando no había puente visible entre ambos gobiernos y tejió vínculos con el embajador Daniel Scioli a través de diálogos posteriores.

"Esta integración de los cuatro países, yo veo que no podemos, simplemente,abandonarla", afirmó el vicepresidente Hamilton Mourao, representante del ala militar en el poder brasileño.

La otra muralla de contención a la que apuesta el Gobierno son los industriales brasileños. No en vano, procuraron mostrar su sintonía con la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil en torno al proceso de liberalización con Corea del Sur tras tensarse la negociación. También a ellos los amenaza un ingreso indiscriminado de productos asiáticos. Al final, en Buenos Aires se inclinaron por una desescalada más suave, mediante una serie de propuestas para mantener el lugar de la Argentina en la mesa de los acuerdos comerciales con la opción de fijar cláusulas especiales de no hallar el equilibrio deseado para el tratado comercial con Seúl. 

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Bolsonaro polemiza a diario con la prensa de su país por su manera de enfrentar la pandemia del coronavirus.

En las últimas horas, comenzó a correr un nuevo rumor en Brasilia, otro que pone de buen humor al gobierno de Alberto. Se habla de un posible desembarco de Roberto Azevedo, tras su renuncia como director de la Organización Mundial del Comercio (OMC), como virtual canciller comercial, aunque aduce motivos familiares para su alejamiento del organismo. Podría ocupar la Secretaria de Comercio Exterior y Asuntos Internacionales del superministerio de Economía  a cargo del ultraliberal Paulo Guedes, otro que suena con un pie afuera de Brasilia desde hace tiempo.

Se habla de un posible desembarco de Roberto Azevedo, tras su renuncia como director de la Organización Mundial del Comercio,  como virtual canciller comercial

Azevedo es un diplomático de carrera que desembarcó en la OMC durante la gestión de Lula da Silva, en 2008, y pasó a presidirla a partir de 2013, con Dilma Rousseff. Su perfil y su buena imagen internacional concuerdan con lo que militares, la oposición e incluso los sectores agroindustriales de Brasil ven como deseable para la tradicional línea exterior en materia de integración y comercio. Dos de esos sectores todavía sostienen al gobierno de Bolsonaro aunque no está tan claro que Azevedo sea la opción favorita del Presidente, en tanto mantenga su derecho a veto.

Mientras, elige la confrontación como táctica preferida. A los gobernadores que se rebelan contra sus órdenes de reabrir los estados —potestad que depende de manera exclusiva de las administraciones locales—los tilda de autoritarios. A sus ex ministros que destapan las cloacas del Planalto, como Sergio Moro, los tilda de "Judas". Y a Fernández, su vecino en el Cono Sur, lo llama "socialista". Brasil ya superó los 200 mil casos de coronavirus y los muertos rozan los 14 mil cuando la curva todavía no alcanzó su pico máximo.


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