El gobierno de Pedro Sánchez anunció este sábado que había logrado restablecer una "razonable normalidad" en Ceuta, en el sur de España, afirmando que "casi todos" de los miles de migrantes que habían llegado desde Marruecos ya regresaron a ese país. Sánchez trata de manera desesperada de cerrar una crisis migratoria que le ha valido críticas desde toda Europa, y señaló que es necesario que todos los países de ese continente "se unan" para enfrentar un problema creciente de la llegada de ciudadanos de países africanos, y que lejos de contenerse siempre está a riesgo de seguir creciendo. Al menos 67 de ellas murieron en el intento de llegar al enclave, según un nuevo balance del gobierno.
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, también brindó este sábado a la ciudad para dar un mensaje de tranquilidad y repitió el mensaje de Sánchez, indicando que "si bien la crisis no se da por cerrada, la situación es de razonable normalidad".
El funcionario también afirmó que "casi todos" los migrantes que entraron masivamente en Ceuta el jueves --se calcula que fueron unos 60.000 en apenas 24 horas-- ya habían salido, aunque reconoció que es difícil dar cifras exactas.
Para el alcalde de Ceuta, "no hay normalidad"
Sin embargo, y a contramano del discurso del gobierno nacional, el alcalde de la ciudad de Ceuta, Juan Vivas, negó que haya "normalidad" y aseguró que todavía hay "miles de personas que deben ser retornadas".

Esa ciudad autónoma, de unos 84.000 habitantes, vivió en los últimos días una de las peores crisis migratorias de su historia con la llegada de decenas de miles de personas, en su mayoría hombres jóvenes y adolescentes, tanto a nado como saltando las vallas fronterizas.
Este sábado se veían de nuevo cafés llenos y mucho tráfico, pero también colas para comprar en los supermercados.
"Las estanterías están vacías", dijo a la AFP María José Benítez, un ama de casa. A su lado, Irene Cuadro, que trabaja como ayudante de cocina, aseguró que todavía hay "bastante barullo de todo y la verdad es que no hay tranquilidad".
"No nos vendían comida..."
Claro que los migrantes que volvieron a Marruecos empezaron a contar lo que vivieron en su intento por "llegar a Europa" y tener allí una vida mejor. Yusef, un enfermero de 27 años, al regresar de Ceuta, contó a la AFP que su experiendo en España fue terrible, ya que "en esa ciudad son todos unos racistas y cerraron todos los comercios, para que no pudiéramos ni comer...".
"Pasé días sin comer, no podía tenerme en pie, fue terrible, una muy mala experiencia"
Los habitantes de Ceuta eran "racistas", acusa. "Estuve dos días sin comer, cerraron todos los comercios para matarnos de hambre", asegura.
El sábado comenzó la instalación de una nueva barrera flotante que se extiende en el mar junto al espigón de hormigón que delimita esta frontera, una de las dos terrestres entre África y la Unión Europea (la otra es la de Melilla, la otra ciudad autónoma española en el norte de África).
La llegada de miles de personas desencadenó una crisis diplomática entre España y algunos de sus socios europeos, empezando por Italia. Acusan al Gobierno del socialista Pedro Sánchez de ser demasiado permisivo en materia de inmigración.
Sánchez reaccionó pidiendo una reunión urgente de los ministros del Interior de la Unión Europea. En una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentó "prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos" y denunció una reacción "egoísta, polarizante e ilegal".
Horas después, 22 líderes europeos se sumaron a la petición de una reunión urgente, entre ellos la italiana Giorgia Meloni y el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz.
AFP/HB