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Santiago Resett: “En Argentina tenemos los índices más altos de bullying de toda Latinoamérica”

Doctor en Psicología por la UCA y con Especialización en Ciberbullying por la Universidad Autónoma de Madrid, el investigador del Conicet analizó el peligro de los comportamientos sociales entre niños y adolescentes. El flagelo del cyberbullying y otras patologías en Internet.

Santiago Reset
Santiago Resett se especializa en los efectos psicosociales del bullying y ciberbullying en niños y adolescentes | Helena Obregón

Doctor y licenciado en Psicología por la Universidad Católica Argentina (UCA), con Especialización en Ciberbullying por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), licenciado y profesor en Ciencias de la Educación por la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Filosofía de la Universidad Austral (UA), Santiago Resett se especializa en los efectos psicosociales del bullying y ciberbullying en niños y adolescentes y esta semana participó de la Agenda Académica de Perfil Educación. “XXXX”, sostuvo.

Director del Proyecto de Investigación “Bullying y ciberbullying: efectos psicosociales en adolescentes” en la UA y docente de Psicología del Desarrollo en la UNER y Introducción a la Informática en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Resett es autor de una gran producción académica con trabajos como Bullying y ciberbullying en adolescentes: un meta-análisis sobre la efectividad de las intervenciones; Nuevas problemáticas relacionadas con el uso de las tecnologías en siglo XXI: un abordaje desde la prevención; Problemas emocionales, personalidad oscura, sexting y grooming en adolescentes: el papel del género y la edad; Relación entre la atención y el rendimiento escolar en niños y adolescentes, entre otros. “XXXX”, agregó.

—En Bullying y ciberbullying en adolescentes: un meta-análisis sobre la efectividad de las intervenciones usted define al bullying como una agresión intencionada, repetida en el tiempo y caracterizada por una diferencia de poderes entre la víctima y el agresor, mientras que el ciberbullying es una agresión con las mismas características del bullying, pero llevada a cabo en el ciberespacio. ¿Existe alguna forma de ponerle coto a este flagelo a pesar de que gracias a internet, el acoso puede salir del aula y penetrar incluso en la casa de cada niño y adolescente y meterse en la intimidad de su habitación?

El gran problema del bullying y sobre todo en Argentina, donde hay cada vez más casos es que no hay una política educativa donde se junten a especialistas e investigadores para tratar de reducir esta problemática. Es un grave problema que está creciendo Argentina. Hay escuelas más seguras que otras o donde hay menos casos, pero es una problemática muy grave. Pero desde las autoridades no se consulta a los que han investigado el tema. Por ejemplo, yo tengo investigaciones con más de cinco mil niños y adolescentes y a mí nunca me han contactado para saber mi opinión de ningún organismo público. El panorama es grave porque ni siquiera sabemos a ciencia cierta y con evidencia científica cuál es la magnitud del problema. Y ahora se suma el problema del ciberbullying, por el cual los niños y adolescentes ya no necesitan estar en la escuela para ser agredido donde. Y es más complicado aún porque las agresiones se viralizan y las agresiones se vuelven más crueles porque es más fácil ocultarse. Pero esto no significa que el bullying en la escuela y cara a cara sea menor, porque puede afectar más a la salud mental de la víctima, ya que los niños y adolescentes tienen que enfrentar la cercanía del agresor. Según mis estudios, en el 85% de los casos de bullying, el agresor actúa en la cercanía del agredido, el alumno que hace bullying está en el mismo curso del que sufre el bullying. Imaginemos el estrés que genera el saber que estamos cerca de nuestro agresor, que también nos puede agredir físicamente y la proximidad del agresor causa mucho temor. En cambio si la agresión es por mensaje, uno puede bloquear al agresor y listo o puede cerrar las redes sociales. Nosotros hicimos un estudio que publicamos en una universidad española que muestra algo muy interesante: el agresor de bullying y de ciberbullying podía ser el mismo, pero descubrimos que en el bullying es mayor el nivel de ansiedad del que sufre la agresión. Porque al tener la proximidad del agresor y que ver como otros se ríen de la agresión, es algo que intimida mucho. Por lo que las dos formas de bullying son peligrosas. Pero hay algo en lo que el ciberbullying puede ser más difícil, y esto se desconoce mucho, es que hay veces en que es más difícil darse cuenta por parte de un adulto o de un docente la agresión que se está produciendo. Porque el problema es que la mayoría de los que son afectados no lo cuenta, porque si lo cuenta siente que puede ser peor y es mejor que no se involucren los docentes o los adultos, y solo lo cuentan a un amigo que puede ayudar pero que claramente no podrá intervenir como un mayor.

El Bullying, un flagelo de nuestra sociedad
Resett advierte que los casos de bullyng están creciendo en la Argentina pero en algunas escuelas no se le presta atención.

—¿Por qué cree que en Argentina no se le da este flagelo la dimensión que debería tener?

—Es algo que me preocupa, y aunque no parezca, ya tenemos una gravedad importante. Porque en Argentina ya hemos tenido suicidios de adolescentes que han sufrido bullying. Hace poco fue el aniversario de Carmen de Patagonia, que a nivel de Latinoamérica fue el primer caso similar al de Columbine, la masacre de adolescentes que se produjo en Estados Unidos en 1999, y hay estudios que han comparado distintos países que muestran que en Argentina tenemos los índices más altos de bullying de Latinoamérica. Y esto pasa con muchas problemáticas de adolescentes, como el consumo de alcohol o de otras sustancias. El problema es la falta de decisión política. En Noruega y Suecia tenían niveles muy altos de casos y hace unos años los funcionarios se pusieron a trabajar con un grupo de expertos y lograron reducir drásticamente esos índices. Pero en Argentina falta una planificación para asumir la gravedad de lo que estamos enfrentando. Falta diseñar políticas globales, porque hay intervenciones muy eficaces, pero no existe un plan integral. Porque, por ejemplo, es un tema que a los docentes les interesa mucho combatir pero les falta capacitación. Y el Ministerio de Educación no cubre esa capacitación para darles información y herramientas a los pues los docentes que muchas veces no saben qué hacer cuando aparece un caso, por lo que actúan intuitivamente y no es así como se reduce esta problemática. Porque cuando hay bullying en algunas escuelas se lo sigue minimizando, se dice que son cosas de chicos o se convoca a los padres del agresor y se lo enfoca como un tema de disciplina y nada más. Cuando es algo mucho más integral. Hay varios tipos de agresiones, ya sean físicas o verbales, que los docentes no saben cómo abordar porque no lo ven como un bullying. Apodos hirientes con la característica física de alguien o por la orientación sexual de una personal. O también están los que expanden rumores de una persona para que eso se viralice. Pero en todos estos casos no se trata solo del vínculo entre el que agrede y el agresor, sino que también hay que focalizarse en el resto, para ver cómo actúa frente a ese caso de bullying. Por eso es tan importante la capacitación a los docentes. Porque muchas veces, un adulto presencia un caso de bullying y lo tratan como un problema en disciplina. Por ejemplo, alguien dice algo hiriente a otro alumno en clase porque tartamudea. “Ahí está el Tarta”, dice y toda la clase se ríe. En ese caso, el docente pide que los demás hagan silencio y trata de seguir con la clase. Pero eso está mal. Porque lo que hay que hacer es señalar la agresión y advertir que ese comportamiento es una conducta agresiva que debe cesar y que si prosigue va a haber una medida disciplinar más importante. El docente debe parar la clase y decir: “Vos dijiste que era tartamudo tu compañero. Y esos es una agresión. Es bullying verbal. Y eso va para todos. También para los que se rieron. Porque eso no es una broma. Es una agresión”. Porque está el caso de alguien que empuja a otro y se cae y se lastima. Entonces, el resto se reí. Y viene un docente y reta al que empujó pero no dice nada de los espectadores. Es más, les puede decir que se vayan para retar solo al que empujó. Eso también está mal: hay que señalar la responsabilidad de todos. Pero siempre prestando atención en no avergonzar demasiado a la víctima.

Santiago Reset
Resett ha publicado una gran variedad de ensayos que alertan sobre estaa problemática entre niños y adolescentes.

—En Nuevas problemáticas relacionadas con el uso de las tecnologías en siglo XXI: un abordaje desde la prevención usted analiza comportamientos negativos que han emergido en la actualidad, en particular con el grooming, el trolling y el ciberstalking. ¿Cuál es el síntoma más negativo que describe a cada uno de estos patrones?

—Son todos comportamientos negativos, que aparecieron a partir de las nuevas tecnologías, o que existían pero se potenciaron como la pedofilia, que tienen aspectos muy positivos pero su mal uso o el uso irresponsable han traído el grooming, que ya es un delito penal. Se produce cuando, a través de un medio digital, un adulto se pone en contacto con un menor con fines sexuales. Empieza a hablarle de temas sexuales, le pregunta si tiene pareja, le envía fotos y le solicita fotos. Es un delito porque estamos hablando de niños de 12 o 13 años que pueden aceptar la solicitud se está corrompiendo el desarrollo de la sexualidad natural de ese niño frente a un adulto que tiene más poder, es una relación totalmente asimétrica en términos de edad psicológica social. Es algo muy grave. El trolling es un tipo de cyberbullying pero con un perfil todavía como más despiadado y más cruel. Son aquellas personas que andan en los sitios de Internet molestando a cualquiera. Son personas que conocen a sus agredidos y están esperando la más mínima oportunidad para desviar la conversación y para insultar. El único disfrute que tiene es mofarse, agredir al otro. Hay abuso de poder porque tengo información del otro y la uso para molestarlo. Es un poder psicológico social, un poder sádico y perverso. Es lo mismo que sucede en política con el uso de los trolls. Hay un artículo que se llama Lo trolls, solo quieren divertirse, que muestra que solo quieren divertirse a costa de de los demás. Mientras que el ciberstalking es el fenómeno del que acechando a otra persona todo el tiempo: la vigila y la controla. Es más común entre parejas y exparejas. Es algo que existió siempre pero que se potencia con las redes sociales, porque se fijan a quién seguís o quién te sigue y terminan extorsionando a su pareja y agrediéndola.

Santiago Reset
Resett asegura que hay cada vez más casos de niños que se encuentran con adultos que conocieron en redes sociales.

—En Problemas emocionales, personalidad oscura, sexting y grooming en adolescentes: el papel del género y la edad usted se propone estudiar si los problemas emocionales, como la depresión y la ansiedad relacionados con el sexting difieren según el género y la edad. ¿Qué es lo que más lo sorprendió de esta investigación?

—Esa fue una investigación que publicamos en España y lo que más me sorprendió es verificar el nivel de grooming que había entre adolescentes. El grooming se caracteriza por la solicitación en interacción, empieza por establecer un contacto. Y el adulto utiliza distintas estrategias de depredadores. Porque son los que están estudiando el perfil de los adolescentes o de los niños, para ver qué vulnerabilidad tiene. Por eso es tan delicado que los adolescentes o los niños publiquen que están tristes o que se sienten feos, porque el acosador usa esa información para establecer el contacto. No les ofrecen dinero, pero si saben que les gusta un artista, les regalan una entrada para un show de ese artista. Y después está el peligro de que la interacción pase al contacto real. Un 4% de nuestros entrevistados dijo que se encontró cara a cara con ese adulto que no conocía y que lo contactó en forma digital y un 5% dijo que había tenido relaciones sexuales con ese adulto. Por eso me llamó mucho la atención el alto nivel de gooming que había, era incluso mucho más elevado que los datos previos que manejábamos.

—En Relación entre la atención y el rendimiento escolar en niños y adolescentes usted sostiene que el rendimiento escolar en niños y adolescentes es una tarea esencial del desarrollo con implicancias psicosociales contemporáneas como a largo plazo y que un importante constructo neuropsicológico es la atención, la cual está en la base de cualquier aprendizaje. ¿Cómo convive la atención para el aprendizaje con la atención en las pantallas y las redes sociales?

—El rendimiento escolar en niños y adolescentes es una tarea esencial del desarrollo, con implicaciones físico-sociales, tanto contemporánea como a largo plazo. Y un importante constructivo neuropsicológico es la atención, la cual está en la base de cualquier aprendizaje. Y la actividad para el aprendizaje tiene una alta distorsión generada a través de las pantallas y las redes sociales. Es un grave problema, como bien se plantea en la pregunta. Porque estamos hablando de una epidemia silenciosa que no se trabaja que los padres. Porque hay padres que le compran un celular a un niño menor de cinco años. Remarcamos la falta de conciencia de la dirigencia pero también hay un problema con algunas familias. Se les entrega un celular y no se le pone reglas: no agredir en redes sociales, no exponerse tantas horas ante la pantalla. Hay conductas que deben manejar en la familia, más allá de la escuela. La excesiva exposición a las pantallas no solo genera mucho daño a nivel físico y neurológico social, sino también a nivel cognitivo, porque es algo que bombardea de estímulos a los adolescentes. Empieza a jugar la atención compartida, dividida. Cuando están haciendo tarea de matemática con el teléfono al lado de la carpeta de la escuela o cuando están leyendo un libro y les cuesta mantener la atención. Porque es la edad en la que un niño está desarrollando su sistema nervioso. Y ahí aparece el problema de usar la pantalla a la noche, a veces hasta la una o las dos de la madrugada. Eso perturba la calidad de sueño y al otro día han dormido poco y están de mal humor. Hace unos años estuve parando en la casa de unos amigos en Alemania y en determinado momento desconectaban el wifi para que se cortara la conexión a los dispositivos. Para empezar a bajar los niveles de conectividad durante la cena. Junto con Chile, Argentina es el país de América Latina que tiene más atracción a los dispositivos móviles y que tiene más celulares que personas.

—Esta sección se llama Agenda Académica porque propone brindarle a docentes e investigadores un espacio en los medios masivos de comunicación para que difundan sus trabajos. La última pregunta tiene que ver con el objeto de estudio: ¿por qué decidió especializarse en los efectos psicosociales del bullying y cyberbullying en adolescentes?

—Cuando estaba iniciando mi doctorado, tuve que decidir un tema de investigación para mi tesis de doctoral y estaba entre dos posibles temas. Uno era los niños superdotados y otro era algo que entonces  se empezaban a escuchar como casos de agresión en las escuelas. Pero en ese momento no conocía la palabra bullying. Estamos hablando de 2007 y yo me iba a presentar como becario doctoral. Y hablando con mis colegas y mis directores, pensé que el tema este del bullying podía llamar más a la atención al CONICET y a la sociedad porque no había nada al respecto, absolutamente nada. Y me decidí por el bullying porque faltaba, y todavía falta, mucho por hacer a nivel de investigación. Porque pensé que los problemas de los niños superdotados eran interesantes pero pensé que era más valioso estudiar un problema que afectara a todos los niños y adolescentes.