El rally de los bonos argentinos está limitado por la etiqueta “basura” y el impacto de la guerra
La deuda soberana del país ha sido mejorada en varias ocasiones desde que Milei asumió en 2023, pero aún se ubica siete escalones por debajo del grado de inversión en las tres principales calificadoras.
Mientras el presidente Javier Milei se reúne con inversores en Nueva York en un intento por atraer interés en la narrativa de recuperación de Argentina, el impulso detrás de los bonos del país se ha estancado en gran medida.
Pese a los logros —su administración tiene controlada la inflación, está reconstruyendo las reservas del banco central y flexibilizando los controles cambiarios; además, acaba de aprobar una esperada reforma laboral— los diferenciales de los bonos argentinos frente a los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos siguen siendo aproximadamente el doble de lo que Milei desea. En enero, cayeron a un mínimo de varios años, pero desde entonces han repuntado y el rally perdió fuerza incluso antes de que estallara el conflicto con Irán que ha sacudido a los mercados globales.
En la Argentina Week, el presidente ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ofreció el discurso de apertura y calificó la recuperación económica de Milei como “fantástica”, además de elogiar su éxito en la reducción de la inflación como un “milagro”. Milei, por su parte, destacó las oportunidades de inversión en Argentina, con fuerte foco en petróleo y gas. Atribuyó a las elecciones presidenciales del próximo año el freno a una mayor caída de los spreads soberanos en los bonos de mayor plazo.
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El riesgo político vinculado a las elecciones “sigue causando daño” a los bonos que vencen más allá del final de su mandato en 2027, señaló Milei, al referirse a la decisión del gobierno de no salir a los mercados internacionales por el momento. Los spreads de la deuda argentina rondan los 600 puntos básicos, mientras que los bonos en dólares de menor plazo que vencen dentro de su mandato operan con rendimientos significativamente más bajos.
Las declaraciones de Milei
“Ese escenario catástrofe, ese cisne negro sigue causando daño para lo que serían las colocaciones más allá de 2027”, afirmó Milei. “Pero estamos haciendo todo para terminar, de una vez por todas, con el populismo. Nos fue bien en las de medio término. Esperemos que nos vaya mejor en la general”.
Las declaraciones de Milei convocaron a un auditorio colmado de ejecutivos locales, banqueros regionales e internacionales e inversores globales en renta fija. Altos miembros de su gabinete —incluidos el presidente del banco central, el canciller y el ministro de Desregulación— asistieron a un evento fuertemente orientado a oportunidades de inversión en la economía real.
Los presidentes ejecutivos de las mayores compañías energéticas de Argentina estuvieron entre los asistentes más solicitados. Entre ellos, los titulares de YPF, Pampa Energía, Pan American Energy y Vista, todos emisores recientes en los mercados de capitales de deuda, contribuyendo a que Argentina restablezca su canal de financiamiento corporativo.
“Ahora es nuestra responsabilidad aprovechar esta oportunidad y atraer inversiones”, afirmó Marcelo Mindlin, director ejecutivo de Pampa Energía.
La llegada de Milei al poder y su contundente triunfo en las legislativas a fines del año pasado desencadenaron una fuerte revalorización del riesgo país. Pero los logros más recientes han generado movimientos más acotados. Un problema para Argentina, señalan algunos inversores, es que los bonos soberanos aún están calificados en territorio profundamente especulativo (“basura”), lo que deja al margen a un amplio grupo de potenciales compradores, como fondos de pensiones, aseguradoras y fondos de mercados emergentes con límites estrictos para deuda de baja calificación.
“La historia del spread argentino ya no trata sobre la falta de buenas noticias, sino sobre la saturación de la demanda”, dijo Mauro Favini, gestor senior de carteras en Vanguard. “El país ya es una de las apuestas de mayor convicción y más concurridas en mercados emergentes, pero en este punto, los spreads dependen menos de los titulares y más de quiénes están habilitados para comprar los bonos”.
La calificación de la deuda argentina
La deuda soberana del país ha sido mejorada en varias ocasiones desde que Milei asumió en 2023, pero aún se ubica siete escalones por debajo del grado de inversión en las tres principales calificadoras. S&P Global Ratings y Moody’s Ratings mantienen una perspectiva estable sobre la deuda (Fitch no asigna perspectiva en CCC+ o inferior).
S&P, que elevó por última vez la nota de Argentina en diciembre, señaló entonces que la perspectiva equilibraba los riesgos derivados de “persistentes vulnerabilidades económicas con mejores resultados fiscales y un fortalecimiento de la confianza de los inversores”. Los pasos para recuperar el acceso a los mercados externos de capital, añadió, deberían otorgar al gobierno “mayor flexibilidad para gestionar su deuda”.
Los inversores han seguido de cerca las señales sobre cuándo Argentina regresará a los mercados. El equipo de Milei evaluaba en enero una colocación de bonos —la primera desde que la administración anterior incumplió su deuda en 2020—, pero suspendió los planes. Ahora, la guerra en Irán ha prácticamente cerrado el mercado para emisiones de deuda de alto rendimiento, lo que hace aún menos probable una nueva colocación en el corto plazo.
“Ha habido pequeños pasos en dirección a una mayor flexibilidad y potencialmente a una mayor solvencia crediticia”, señaló Joydeep Mukherji, director gerente de calificaciones soberanas en S&P. “Puede iniciarse un círculo virtuoso, pero aún no lo hemos visto, al menos no lo suficiente como para introducir cambios”.
Funcionarios del gobierno han mostrado señales de frustración porque, pese a mejoras significativas y aprobaciones legislativas, los rendimientos no continúan bajando. El ministro de Economía, Luis Caputo, cree que los spreads deberían ubicarse más cerca de 250 a 300 puntos básicos, aproximadamente la mitad del nivel actual.
“Si alguien me hubiera dicho que compraríamos la cantidad de reservas que compramos, nunca habría previsto que el riesgo país subiría”, afirmó Caputo en una conferencia este mes. Sostuvo que los niveles actuales “no reflejan plenamente los logros”.
Incertidumbre en el mercado
La débil posición de reservas del banco central —a pesar de haber delineado un camino para recomponerlas— sigue siendo el asunto más urgente para los inversores. También existen preocupaciones sobre la desaceleración del crecimiento y la política cambiaria del país.
La administración de Milei ha mostrado poco apetito por emitir bonos internacionales a los precios actuales, aunque los inversores coinciden en que el país ya está en condiciones de endeudarse, con rendimientos por debajo del umbral del 10% que suele considerarse viable para una emisión.
“Hay simplemente mucha deuda argentina en el mercado, y quienes ya la poseen están esperando”, dijo Diego Ferro, director de Faro Fund en Nueva York. “En este momento, las compras son marginales”.
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