baja la espuma

Para los Milei, Adorni zafó

Como para confirmar aquello de que la evasión fiscal constituye una forma de heroismo, en el gabinete creen que el ministro coordinador –que salió del primer lugar de la agenda política– puede encontrar un atajo legal para su defensa.

Ad Horni. Foto: Pablo Temes

Casi tres meses después de que se inició el escándalo por el irregular aumento patrimonial y de nivel de vida del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el Presidente y su hermana creen que lo peor de esa tormenta ya pasó.

Eso es al menos lo que dejan trascender fuentes con acceso a los principales despachos de la Casa Rosada. El convencimiento al respecto de Javier y Karina Milei ya no estaría sólo basado en la confianza que le tienen al funcionario. Pese a la ferocidad de la interna oficial de los últimos días, la hermandad presidencial se congratula de que Adorni ha salido de la tapa de los diarios, de los zócalos de las señales televisivas de noticias y de la conversación digital en redes. El viejo truco de disimular un elefante en un bazar llenando el bazar de elefantes.

El ex vocero presidencial también hizo su contribución a la renovación de la credulidad de los Milei, que en ocasiones registró oscilaciones. Según las mismas fuentes, Adorni les aseguró que su nueva declaración jurada fue completada y será presentada en los próximos días, aunque el plazo máximo vence el 31 de julio. Ojalá cumpla: hace más de tres semanas que el Presidente aseguró que estaba lista.

Cuando se trata de desentrañar de qué manera Adorni justificará cómo incrementó sus bienes y su tren de vida siendo funcionario, se filtran algunas pistas e hipótesis. Claro, hay que apelar a toda la contabilidad creativa disponible para sostener ese ascenso social con un patrimonio previo escaso, un ingreso formal congelado de $3 millones mensuales y una esposa monotributista hasta fines del año pasado.

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Todo un clásico, se reflejarán apotes de herencias familiares con sucesión demorada. De su padre y de su abuela. Un departamento en La Plata y un terreno en la localidad bonaerense de Daireaux, divididos entre Adorni, su hermano Francisco (que lo acaba de incorporar a su DDJJ tras ser denunciado) y la madre de ambos.

Sería importante el aporte a la sociedad conyugal de Bettina Angeletti. Dueña de la consultora ontológica +Be, hasta hace unos meses permanecía bajo el régimen impositivo del monotributo. Se registrarán mejoras en la facturación que la llevaron a pasarse al sistema general de autónomos. Deberán andar con cuidado: hay un expediente en el que se investigan los contratos de la firma de Angeletti con empresas estatales o proveedoras del Estado.

Otra ayuda provendría del blanqueo de fondos que no fueron declarados en su momento, tanto de efectivo (al que parece ser tan afecto el matrimonio Adorni según las declaraciones de varios testigos en el proceso judicial) como en criptomonedas que multiplicaron su valor, convenientemente. Se podrían haber presentado rectificaciones oportunas, pero se olvidaron.

La ley de inocencia fiscal, la postura mileísta de que los evasores son “héroes” y el antecedente del propio jefe de ARCA, Andrés Vázquez, investigado por enriquecimiento, evasión y lavado, constituyen un escenario propicio para que la magia haga su trabajo y que cualquier cosa sea posible.

Sin la idea de pincharles el globo, convendría que el Presidente y su hermana no se expongan a creer semejante acto de ilusionismo. Salvo, obvio, que tenga más que ver con la racionalidad de la conveniencia que con la fe humanitaria. Adorni cumplió un rol destacado en el caso $Libra, la criptoestafa que duerme la siesta en la fiscalía de Eduardo Taiano, donde los Milei quedaron muy expuestos.

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Menos creyentes lucen hasta ahora el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, que le imprimieron una aceleración inusual a las investigaciones sobre el jefe de Gabinete. Al punto que Lijo, en una nueva mojada de oreja al Gobierno, dejó filtrar la semana pasada que citaría a Adorni a indagatoria antes de la feria judicial de julio, como paso previo a su procesamiento.

En Balcarce 50, y no exclusivamente allí, esta nueva movida del juez federal más rosquero de Comodoro Py (por decirlo de una manera diplomática) es interpretada como un pase de facturas por el arribo de Juan Mahiques al Ministerio de Justicia. 

Sin éxito, Lijo fue promocionado a la Corte Suprema por el asesor Santiago Caputo y ambos pretendían que el sucesor de Mariano Cúneo Libarona fuera Guillermo Montenegro, no el karinista Mahiques, acercado por los Menem. El ministro y el magistrado también compiten en aspiraciones para llegar a la Procuración.

Amén de esta resumidísima novela de intrigas, Adorni está complicado para rendir ante la justicia sus compras de departamentos, casa en country, refacciones, viajes costosos y manejos oscuros de fondos “personales” desde que ejerce la función pública. Nunca antes. “Se vino todo junto”, como señaló su escribana.

La catarata de delitos por la que es investigado dificulta sus posibilidades de salir airoso: 

- Por el viaje en jet privado con su amigo Marcelo Grandío, a cuya productora tenía contratada en la TV Pública, se le aplica la figura de dádivas e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

- Enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, por el alza patrimonial y los gastos sin respaldo documental previo.

- Y hasta se averigua si cometió peculado, por el envío de gendarmes a custodiar su casa en Indio Cuá ante una posible protesta y el uso de autos oficiales de su esposa.

Por estos días, personajes con alguna influencia judicial gestionan, con suma reserva, que Lijo dilate la citación a Adorni. Piensan que el trascendido de la convocatoria fue para “subirse el precio”. Político, se entiende. Todo vale con tal de mantener la credulidad de la hermandad presidencial en el aún jefe de Gabinete, cuyo destino está marcado.