VISITA DEL PAPA

Ángel Rossi: “León XIV no viene a solucionar problemas ni a pelearse con nadie”

El arzobispo de Córdoba analizó la visita del Papa a la Argentina, destacó la continuidad con el pontificado de Francisco y sostuvo que el nuevo pontífice puede llevar un mensaje de esperanza a una sociedad atravesada por dificultades. “León XIV tiene en claro el sentido de la justicia social, un tema en el que nosotros ciertamente estamos en seria deuda”, sostuvo.

POSICIÓN. “El optimismo tiene que ser realista; no fantasioso ni esta cosa triunfalista y caricaturesca que da vergüenza ajena”, sostuvo Rossi sobre cómo comunica el poder sobre la realidad cotidiana. Foto: CEDOC PERFIL

En diálogo con Modo Fontevecchia, el arzobispo de Córdoba. Ángel Rossi, analizó el sentido pastoral del viaje del Papa a la Argenitna, marcó puntos de continuidad con Francisco y planteó cuáles son, a su entender, las principales urgencias sociales que encontrará el Papa.

Rossi evitó ubicar a León XIV en el centro de la disputa política argentina y remarcó que su llegada debe ser entendida desde otro lugar: la de un pastor que visita a su pueblo. Sin embargo, sostuvo que el nuevo pontífice puede aportar un mensaje de esperanza, justicia social y atención hacia los sectores más vulnerables, en una sociedad que, según advirtió, mantiene una deuda con jubilados, personas con discapacidad y otros sectores atravesados por la fragilidad.

—¿Qué expectativas tiene frente a la llegada de León XIV a la Argentina?
—Frente a la visita del Papa hay distintas miradas, pero hay que aclarar que es una visita pastoral. No viene a solucionar problemas, no viene a pelearse con nadie, sino que viene como el pastor que visita su rebaño. Dentro de ese rebaño estamos todos: está el pueblo, el Gobierno, están los miembros de la Iglesia. Así hay que entenderlo.

—¿También puede ser una forma de continuidad con lo que Francisco no pudo hacer?
—Creo que tiene algo de continuidad. Casi es una especie de homenaje a lo que quizá Francisco no pudo finalmente hacer. No es la revancha de aquello, sino casi honrar a Francisco en la visita de él. Ciertamente, además, en su cabecita y en sus ideas, teniendo lo propio, porque no tiene por qué ser un clon de Francisco, pero los temas principales, esenciales, ciertamente en León XIV hay una continuidad. Le sigue el tranco, como decimos en criollo, en muchos temas, sobre todo en cuestiones esenciales como la paz, la migración y los pobres. Uno ya advierte en la gente un entusiasmo y unas ganas de recibirlo, que creo que hace mucho bien. Aliento es lo que más estamos necesitando los argentinos.

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—¿Cree que puede decir cosas similares a las que hubiera dicho Francisco, pero sin quedar atrapado en la grieta argentina?
—Sí. En ese sentido, no va a haber el pretexto de decir que es un comentario de un lado y del otro, sino de alguien que tiene neutralidad frente a nuestros temas. Y, a la vez, es un hombre que ya ha demostrado en sus expresiones claridad y contundencia. Quizás tenga una figura y un lenguaje más comprimido que el de Francisco, pero con una claridad y una contundencia casi igual y, en algunos aspectos, superior. Creo que, en ese sentido, puede ser una figura importante. Además, no se le achica a nadie, lo cual ya demostró.

—¿Puede interpretarse que Francisco, de alguna manera, prefirió que fuera otro Papa quien llevara determinados mensajes a la Argentina?
—Yo creo que es providencial. No sé si lo pensó él. A pesar de que era muy cercano y estuve con él varias veces, nunca le pregunté por qué no vino. No quería importunarlo con esa pregunta. Pero sé es que nunca fue por desprecio. Francisco era un hombre de una claridad mental tremenda. No improvisaba. Sus decisiones eran fruto de un discernimiento. Su presencia o no presencia, uno puede tener bien clarito que ha sido discernida. Y es probable que quizás pensaría o sentiría que era bueno otro y no él.

—¿Qué temas debería mirar especialmente el Papa cuando llegue al país?
—Tiene claro también todo el sentido de la justicia social, un tema en el que nosotros ciertamente estamos en seria deuda. No sé de qué hablará, pero nosotros tenemos que trasladar su mensaje a todo ese mundo vulnerable, medio dejado al costadito del camino. Hay ámbitos nuestros que claman al cielo: discapacitados y jubilados. La verdad que no hay cómo justificar el descuido que tenemos como sociedad para con ese mundo doliente y frágil. Creo que, en ese sentido, quizás lo de Juan Pablo II era una cuestión más universal o más del mundo del comunismo que le tocó sufrir en su tierra. Otro planteo, de alguna manera, geopolítico. Pero en cuanto al sentido de lo humano, creo que hay cosas en común con León XIV, que es que conoce Latinoamérica, la ha gozado y la ha sufrido también.