Mala praxis

Dos médicas y dos enfermeras fueron condenadas por la muerte de un recién nacido infectado con una bacteria letal

La Cámara 2a. del Crimen les aplicó la figura de homicidio culposo. La justicia determinó que omitieron un tratamiento antibiótico completo preventivo y aceleraron el parto de forma negligente. Una de las sentenciadas es docente en la UNC.

La mujer dio a luz al bebé sola en la sala de preparto. Tres días después, el niño falleció. (Foto ilustrativa) Foto: Cedoc Perfil

La Cámara 2a. del Crimen condenó a dos médicas y dos enfermeras por homicidio culposo. Fue por la muerte de un recién nacido en enero de 2015. En los análisis de control del embarazo, se detectó la presencia de bacteria en la mamá. Si bien le indicaron la colocación de penicilina, el tratamiento no se completó y el bebé falleció tres días después de nacer.

En Sala Unipersonal, el vocal Sebastián Romero, condenó a la médica Melina Cecilia Vidal Lambrinakis, por homicidio culposo de un año de prisión condicional e inhabilitación especial por el término de cinco años  para ejercer la medicina. Como tenía una condena previa impuesta por la Cámara 9a del Crimen, se unificaron ambas sanciones y le impuso la pena de un año y 4 meses de prisión condicional e inhabilitación de ocho años para ejercer como médica. 

Además, Vidal Lambrinakis es docente auxiliar en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC.

También fue sentenciada la médica María Soledad Morales por el mismo delito a nueve meses de prisión condicional e inhabilitación especial por cinco años para el ejercicio de la Medicina. 

Las enfermeras Gisela Mariela Castillo y María Florencia Peña deberán cumplir la pena de siete meses de prisión condicional y se les impuso la inhabilitación por cinco años para el ejercicio de la Enfermería.

Las cuatro profesionales deberán realizar, además ocho horas mensuales de trabajo no remunerado en centros públicos. 

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Qué pasó en enero de 2015

El caso se desencadenó cuando a una mujer embarazada se le diagnosticó la presencia de la bacteria Estreptococo betahemolítico del grupo B durante el tercer trimestre de gestación. El cuadro exigía la administración de un esquema profiláctico de antibióticos, penicilina endovenosa, antes del nacimiento para evitar el contagio del feto al atravesar el canal de parto. 

La bacteria puede causar infecciones peligrosas en adultos, pero en un bebé es letal.

El 30 de enero de 2015 por la mañana, la paciente asistió a un control de rutina sin manifestar dolores ni signos de trabajo de parto. No obstante, su médica de cabecera, Melina Vidal Lambrinakis, le indicó internarse inmediatamente en el Sanatorio Francés para recibir el tratamiento antibiótico, afirmando que el bebé nacería ese mismo día.

Cerca de las 14:00 horas, la médica de guardia María Soledad Morales confeccionó la orden de internación con el antibiótico indicado, pero añadió la infusión de oxitocina para inducir y acelerar el parto, una intervención que no estaba prescrita originalmente ni resultaba aconsejable sin haber completado antes la profilaxis profiláctica previa.

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Paralelamente, las enfermeras Gisela Castillo y María Florencia Peña administraron de forma incompleta las dosis del antibiótico. Alrededor de las 18:30 Vidal Lambrinakis comenzó el proceso de parto sin verificar previamente si el tratamiento antibiótico preventivo había sido aplicado en los tiempos y dosis correspondientes.

A las 20 horas nació el bebé en la cama de la habitación común de preparto sin asistencia médica directa en el momento del nacimiento. Al nacer por vía vaginal sin la protección antibiótica adecuada, el bebé se contagió de la bacteria.

Minutos después de nacer, presentó síntomas compatibles con neumonía connatal, fue derivado a la Unidad de Terapia Intensiva neonatal. Tres días después, el bebé falleció el 3 de febrero de 2015 a causa de un shock cardiogénico irreversible y falla multiorgánica derivados de la infección por estreptococo.  

En el juicio, la madre que perdió a su hijo fue patrocinada por el abogado Gastón Storero.