INTERNA UCR DE CÓRDOBA

Fuego cruzado entre Gvozdenovich y Jure, tensión con Prunotto y una victoria para De Loredo

La interna radical se libra en tres frentes: la campaña de Gvozdenovich y Jure, el conflicto con la vicegobernadora y una guerra judicial que alteró el escenario del 20-S. El mestrismo anticipó que recurrirá a la Cámara Nacional Electoral ante un nuevo revés de Vaca Narvaja.

Gvozdenovich con De Loredo y Ferrer Foto: cedoc

La interna de la UCR de Córdoba se juega en varios tableros, pero la campaña comenzó a mostrar con crudeza la pelea de fondo rumbo a 2027. Mientras la Justicia Electoral —en primera instancia— desactivó la competencia del 20-S y el conflicto con Myrian Prunotto suma tensión, aunque algunos sectores buscan bajarle la espuma, Matías Gvozdenovich y Juan Jure cruzaron acusaciones por el futuro político del radicalismo y sus alianzas.

“Hay que desperonizar el radicalismo”. Con esa consigna, Gvozdenovich profundizó su recorrida por la provincia y endureció su discurso contra el cordobesismo de Martín Llaryora. El candidato de Generación X, convertido en el “correcaminos” de la interna por sus permanentes viajes por el territorio, apunta contra los sectores radicales que el deloredismo vincula con el PJ y denuncia que el peronismo “metió la cola” en la disputa partidaria.

Del otro lado, Más Radicalismo, en la voz de Jure, reclama abrir un debate postergado sobre el rumbo de la UCR y las alianzas hacia 2027. “Hay un intento de proscribir al que piensa distinto”, lanzó el postulante opositor, antes de denunciar una intención de arrastrar al radicalismo hacia una alianza con La Libertad Avanza. El riocuartense se pronunció así en un acto en el club Hindú, junto a Dante Rossi, Carlos Briner y dirigentes que responden a Ramón Mestre.

En medio del fuego cruzado, Gvozdenovich salió con los tapones de punta. “Debatir con el ‘Turco’ Jure es como debatir con Llaryora, (Juan Manuel) Llamosas y (Guillermo) De Rivas juntos”, disparó el candidato de De Loredo. “Yo no tengo problema en que estén los tres presentes en el debate del radicalismo que queremos”, afirmó, para volver a asociar a su rival interno con el peronismo cordobés.

“Y, de paso, podemos debatir cómo gobernar bien la provincia”, remató Gvozdenovich, profundizando su ofensiva contra la gestión Llaryora. Jure, en cambio, intenta instalar el espejo inverso: que detrás de la estrategia deloredista hay un intento de disciplinar al partido y empujarlo hacia el poder libertario.

El cruce resume la áspera pulseada por la influencia del PJ y el factor Milei. Con el 20-S desactivado, aunque el mestrismo impugnará la resolución del juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja ante la Cámara Nacional, Gvozdenovich y Jure cruzaron fuego por la futura conducción del radicalismo, la identidad partidaria y el posicionamiento en el tablero opositor de 2027.

El capítulo Prunotto

Como mandó De Loredo, el bloque UCR ya ingresó el pedido de juicio político contra la vicegobernadora Prunotto por “mal desempeño e indignidad”. Sin embargo, como la presentación aún no tomó estado parlamentario, permanece bajo reserva. La decisión de no darle visibilidad inmediata al planteo tiene una explicación política: dentro del radicalismo hay diferencias sobre hasta dónde escalar el conflicto.

El pedido apunta contra quien conduce la Legislatura y reúne, entre otros antecedentes, el caso de la empleada fantasma que involucró al peronista Guillermo Kraisman y el escándalo por los asesores con antecedentes judiciales del ahora exlegislador Ramón “Cañito” Flores, quien terminó renunciando en medio de la crisis. “Desde que Prunotto es presidenta de la Legislatura, el descontrol es total y las sospechas se multiplican”, cuestionó De Loredo. Sostuvo que el caso Flores marcó “el límite” y también apuntó a la desaparición de una declaración jurada presentada por el exlegislador, una situación que —según planteó— dificulta el análisis de su evolución patrimonial.

Pero la presentación se manejó en estricta reserva. Hay palomas radicales que prefieren bajar la tensión ante el “poder de daño” de Prunotto en la Unicameral. La bronca con la vice por su intervención en la interna está instalada, pero no todos consideran conveniente abrir ahora un nuevo frente de máxima confrontación.

Hubo, incluso, contactos a través de emisarios. Por eso, la estrategia quedó atada a la dinámica de acción y reacción de las próximas semanas. Según se pudo reconstruir, la idea es reclamar en la próxima sesión la conformación de las salas acusadora y juzgadora para un eventual juicio político —un reclamo insistente de la oposición— y luego evaluar si se avanza formalmente con el pedido.

La posibilidad de que el proceso prospere es, en los hechos, imposible por el muro inalterable del PJ. La mayoría oficialista controla la Legislatura y nunca habilitó el mecanismo para poner en marcha un proceso de esas características. Por eso, la avanzada de De Loredo funciona también como un golpe de efecto.

Disputa política

Sin embargo, el planteo tiene un alto valor político, aun sin chances concretas de avanzar. El fuerte malestar con Prunotto también quedó expuesto a través de una serie de cuestiones de privilegio planteadas por el radical Miguel Nicolás, el vecinalista Rodrigo Agrelo —en uso de licencia— y la más reciente del amarillo Oscar Agost Carreño. El arco opositor exhibe así su disgusto con la titular de la Unicameral.

Prunotto, por su parte, respondió que el pedido de juicio político es “politiquería barata” vinculada con la interna radical. “No voy a desviar lo que tengo que poner en la gestión por la politiquería barata. Es parte de la interna radical”, sostuvo días atrás al dar su versión del caso Flores.

El pedido aparece en medio del fuerte malestar del deloredismo por la injerencia del PJ en la interna radical al apuntalar la lista opositora, una acusación dirigida contra Llaryora, Prunotto, ministros e intendentes del peronismo. El espacio de Mestre y Jure, en cambio, reclama celebrar los comicios internos.

La guerra judicial

Detrás de la campaña y del conflicto político con Prunotto, la interna radical también se libra en la Justicia. El primer capítulo dejó una victoria para Generación X. El juez federal Vaca Narvaja rechazó la apelación de Más Radicalismo por la proclamación de autoridades en Marcos Juárez —zona de influencia de Gvozdenovich— y ratificó lo resuelto por la Junta Electoral Partidaria (JEP).

En un doblete en tribunales, el espacio de De Loredo celebró el nuevo dictamen que puso fin a la disputa judicial a nivel provincial: el magistrado desestimó la impugnación mestrista y dejó firme la resolución 7/26 de la JEP, que proclamó como única lista en pie a la que encabeza Gvozdenovich, al dejar afuera por “floja de papeles” a la de Más Radicalismo de Jure.

El mestrismo anticipó que dará la pelea en la instancia superior de la Cámara Nacional Electoral ante el nuevo revés, aunque hay poco margen. “Las listas de Más Radicalismo son hojas de calcar”, disparó un aliado de De Loredo por su “inconsistencia”.

En su contragolpe, la oposición acusó a la JEP de aplicar un “rigorismo letal” a Más Radicalismo y una interpretación laxa para Generación X, cuya lista “incumple” la Carta Orgánica. Así, la interna también se batalló en la Justicia Electoral, donde De Loredo logró dos victorias seguidas, dándole aire rumbo a 2027.