UNA IRRUPCIÓN QUE ILUSIONA

‘Gio’ Baroni, Talleres y el delicado arte de ilusionarse

En apenas cuatro partidos, el juvenil alteró el pulso emocional de los fanáticos albiazules. Dos asistencias, un gol que valió una clasificación, jugadas importantes y una madurez impropia para sus 17 años explican el impacto, pero no lo cuentan todo. Su historia familiar -es hijo de Gonzalo Baroni y sobrino de Leonardo Baroni-, su paso por inferiores y su lectura del juego construyen un fenómeno que entusiasma, aunque exige paciencia para no apurar los tiempos.

DESDE PIBE. ‘Gio’ hizo toda su formación en Talleres, club al que llegó en el 2016. Foto: .

Dante Panzeri escribió que en el fútbol siempre aparece “la técnica del imprevisto por sobre todos los previstos”. Esta sentencia del histórico periodista realizada en el siglo pasado, se sigue adaptando al fútbol moderno. La aparición de Giovanni Baroni en Talleres es una muestra clara. El mundo del fútbol profesional lo descubrió hace apenas unas noches atrás, con el estadio Mario Alberto Kempes todavía bostezando enero y el Torneo Apertura 2026 recién acomodándose en la grilla.

Con la aparición de ‘Gio’ algo se movió, no en la tabla, sino en el ánimo íntimo del hincha del ‘Matador’, que vaya que lo necesitaba después de un 2025 complicado. El pibe de tan sólo 17 años y dos días salió a la cancha ante Newell’s y se hizo conocer; lo hizo jugando al fútbol que todavía le gusta a la gente, el que genera pasión y admiración. Pero en barrio Jardín ya lo conocían bien desde pibito.
Giovanni Emir Baroni nació en Córdoba el 21 de enero de 2009 y llegó a Talleres en 2016, cuando la pelota era más un juego que una promesa de futuro. Hizo todas las inferiores en el club albiazul, recorrió pasillos, canchas auxiliares, meriendas apuradas y sueños gigantes. Quizás la historia familiar ayuda a entender el contexto.

PROMESA. Baroni en cuatro partidos ya regaló sonrisas en los hinchas albiazules.
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‘Gio’ viene de una casa donde el fútbol corre por la sangre. Es hijo de Gonzalo el ‘Pájaro’ Baroni, quien vistió la casaca albiazul y supo hacer dos goles allá por el 2004 (es muy recordado un tanto convertido ante Unión de Santa Fe en el epílogo del juego). Su hermano mayor, Thiago, integra las juveniles del club y ambos firmaron contrato en 2025. Su tío, Leonardo Baroni, tuvo tres etapas en el ‘Matador’ y un paso por Racing de Avellaneda. El legado no pesa, acompaña.
Por eso, su debut no fue una irrupción extraña para los hinchas de Talleres. Lo notable fue el cómo. Encaró, pidió la pelota, se hizo cargo de la pelota parada y asistió a Ronaldo Martínez en el primer gol del torneo para la ‘T’. Cuando salió, recibió una ovación. Un dato menor para la estadística, pero enorme para el termómetro popular.

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A propósito de las estadísticas, el periodista Mauricio Coccolo contó que ‘Gio’ se convirtió en el futbolista más joven en debutar en Talleres en los últimos 20 años, superando marcas que parecían inalcanzables, entre ellas la de Javier Pastore. Y como si hiciera falta subrayarlo con números —a veces sí, a veces no, pero esta vez sí—, el pibe cerró su estreno con un 92 por ciento de efectividad en pases: 11 correctos de 12 intentados.Aquella aparición llamó la atención. Pero no se quedó sólo en eso. Cuatro partidos le alcanzaron para dejar señales claras: una asistencia ante Newell’s y otra frente a Vélez.

Ya tiene marcas que lo colocan en un radar global: según el dato del periodista Gastón Trucco, Baroni es ahora el jugador más joven (17 años y 6 días) en asistir en sus dos primeros partidos en alguna de las diez principales ligas del mundo durante el siglo XXI.
Esta semana hizo el gol decisivo ante Argentino de Merlo por Copa Argentina, empujando en el área chica un centro de Augusto Schott cuando el reloj ya no ofrecía consuelo. Doce días después de su debut, volvió a ser protagonista, esta vez en el estadio Marcelo Bielsa, rescatando a un Talleres espeso, sin ideas, al que le cambió el pulso con juego, pases de primera y una lucidez impropia para la edad. Ingresó en el entretiempo por Martín Río y el partido desde ese momento fue otro.

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¿Cómo juega?

Baroni tiene la cancha en la cabeza. Sabe dónde están sus compañeros antes de recibir, gana tiempos con pases de primera que fabrican ventajas invisibles y habilitan el dos contra uno, o el pique al espacio justo. Es tiempista, tiene control fino, excelente pegada y una virtud menos visible pero igual de valiosa: compromiso defensivo. En el mapa de calor suele aparecer cargado a la derecha, aunque cuando juega suelto se cierra hacia la zona del enganche, ese territorio donde se toman decisiones.

Desde pequeño usa la 10 en Talleres. Y también en la Selección nacional juvenil. Con la Sub-17 disputó la Copa UC, organizada por la Universidad Católica de Chile. Argentina salió campeona invicta y Baroni fue figura: cuatro goles, dos en la final ante el local, a fines del año pasado.

FAMILIA FUTBOLERA. Los posteos familiares ante cada logro del juvenil. “Trato de aprender de mi papá y mi tío”, dice Gío.
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Su técnico, Carlos Tévez, que algo sabe de irrupciones tempranas, fue el primero en poner el freno justo: “Lo vengo viendo hace tiempo, pero es chico y hay que llevarlo de a poco y respetar sus tiempos”. El pibe Baroni, emocionado, dijo en las últimas horas con simpleza: “En casa amamos el fútbol y trato de aprender lo que me enseñan mi papá y mi tío”. Firmó con Adidas como modelo el 12 de septiembre de 2023 y su primer contrato profesional con Talleres el 1 de febrero de 2025. Todo parece ir rápido.

Por eso conviene la cautela. El hincha de Talleres se permite soñar, claro, porque el pibe juega y contagia, pero también debe aprender a cuidarlo. Baroni recién empieza. A los 17 años, el talento deslumbra y el tiempo dirá el resto. Mientras tanto, Gio juega, piensa, asiste, convierte y hace algo difícil de medir: devuelve la sensación de que, a veces, las grandes historias empiezan así, sin aviso, con una ovación temprana y un nombre nuevo que ya nadie olvida. Porque como decía Panzeri: “El fútbol es un arte del imprevisto... la dinámica de lo impensado”.