PREMIOS PERFIL 2026

Jairo: “Siempre quise cantar lo que me gustaba sin importar la procedencia”

El cantante nacido en Cruz del Eje, que triunfó en Europa y que es una de las grandes figuras de la música popular en nuestro país, recibió la distinción de los Premios Perfil 2026 por su trayectoria.

Jairo. Una vida dedicada a la canción. Foto: Federico Rodriguez

Jairo comenzó a  cantar en la primaria, cuenta. Pero no con una intención profesional, si no porque simplemente le gustaba. Fue entonces que a sus 7 años cantó por primera vez en público. “La maestra de música me propuso para reemplazar a otro chiquito que iba a cantar y se enfermó. Entonces canté una canción mexicana”, cuenta.

Con los años, el resto es historia, mientras solía viajar a cantar a Córdoba, en Cruz del Eje, a los 13 años, tuvo una primera banda de rock and roll que se llamaba The Twister Boys. “Luego fui a Buenos Aires para cantar en una fiesta de los Martín Fierro, porque me llevó el Canal 12 de Córdoba como una suerte de mascota cuando el canal iba a recibir un premio. Me escucharon cantar ahí y me ofrecieron hacerlo en el Canal 13 durante un año, un contrato que sobrepasaba cualquier expectativa; incluso ganaba más plata de la que ganaba mi papá trabajando en el ferrocarril, y yo tenía solo 14 años. Estuve en Buenos Aires cinco o seis años, y ahí recién surgió la posibilidad de ir a cantar a Europa. Me ofrecieron un contrato para grabar un disco en España; me lo ofreció Luis Aguilé. Fui a grabar un disco para su productora, pero con la intención de grabarlo y regresar a la Argentina. La verdad es que él puso toda la carne en el asador: contrató al mejor arreglador musical y lo grabé con una gran orquesta. El disco tuvo 12 canciones, algunas tuvieron repercusión en España, y eso propició que me quedara ahí”, recuerda. 

 

Su amistad con Salzano 

“A Salzano lo conocí siete años después. Yo ya llevaba una carrera de cantante en España, había tenido sobre todo un disco basado en 12 poemas de Jorge Luis Borges que tuvo mucha repercusión (a tal punto que ahora, el 24 de agosto, lo va a homenajear la Gran Orquesta de Música Nacional Filiberto en el Palacio Libertad, en Buenos Aires, y yo lo voy a cantar). Ese disco fue probablemente uno de los más importantes de toda mi trayectoria y propició despertar el interés de los franceses. Ya llevaba cantando ocho años en España y me iba muy bien”.

—¿Eso fue un antes y un después? ¿Cómo lo definís?

—Todo en mi vida ha sido un antes y un después. Me ocurrían cosas sorprendentes sin que yo hiciera demasiado para que ocurrieran, eran consecuencias de lo que hacía. Ya había grabado en España seis discos cuando fui a cantar en Francia para un espectáculo argentino, junto con Susana Rinaldi en el Teatro Olympia de París. Empecé a dedicar mucho más tiempo a Francia porque desde el punto de vista artístico el mercado es mucho más grande y porque me ofrecieron la oportunidad extraordinaria de grabar un disco en francés. En medio de esa carrera vertiginosa en Francia es cuando llegó Salzano a España, y al intercambiar unas cartas, propició que nos conociéramos.

—Si tuvieras que repasar tu carrera musical, ¿qué es lo que más agradecés de lo vivido?

—Fundamentalmente, el hecho de esa primera oportunidad. Para alguien que aspira a ser cantante, lo más difícil es abrir la primera puerta. Yo agradezco esa primera propuesta de Luis Aguilé que me llevó a España, porque fue una propuesta muy honesta y sincera; puso a mi disposición lo mejor que había para que yo expresara lo que quería. Eso es muy difícil de encontrar en las compañías discográficas y eso hizo que con el tiempo me transformara en un artista completamente independiente. He desarrollado casi un 70% de mi carrera de manera independiente.

—Estar en el momento justo, en el lugar indicado…

—Sí, son coincidencias, o interviene el azar, el destino, como quieras llamarle. Las cosas se van hilvanando de una manera natural. La llegada a París fue con un éxito enorme e independiente. No sabía muy bien por qué pasaba, me costó salir de ese atolladero de preguntas. Fue una llegada como guiada por alguna mano. Y desde el punto de vista artístico, tuve la suerte de conocer a Daniel y empezar a componer canciones juntos.

—¿Y por qué decidiste volverte a Argentina? ¿Fue una decisión o parte del devenir de tu carrera?

—Fue una decisión personal que tenía tomada desde que volvió la democracia a la Argentina. Era un momento muy difícil, la imagen de Argentina estaba muy deteriorada por la dictadura. Nosotros, los artistas en el exterior, tratamos de dar una mano para restaurar la democracia. Cuando llegó la democracia, yo estaba desesperado por venir a la Argentina a vivir in situ ese momento. Formé una familia en el exterior, mi mujer era española y mis cuatro hijos nacidos allá, pero me apoyaron de manera incondicional. Volví justo en el 83, fui a saludar a Raúl Alfonsín, y me pidieron si podía cantar en un acto de campaña.

 

—¿Cómo ves hoy la escena musical? ¿Hay algo que te llame la atención de los cantantes o músicos argentinos actuales?

—Tengo muchos amigos artistas, músicos del ámbito del rock y los quiero mucho, hacemos muchas cosas juntos. No he interrumpido mi trabajo nunca, sigo grabando discos, y eso me ha permitido colaborar con artistas de otros géneros y enriquecerme muchísimo. También me he inclinado por el folclore argentino, una pasión que crece mucho cuando uno vive afuera por la nostalgia. En Francia conocí a Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Piazzolla. El folclore lo tengo incorporado y me encanta. Yo siempre he sido muy desordenado con mi repertorio, siempre quise cantar lo que me gustaba sin importar la procedencia. Al folclore lo llevo conmigo. Hubo una época en la que canté acompañado por Juan Falú; bueno, los dos juntos, y fue una época de crecimiento gigante en mi conocimiento de la música folclórica. He ido a Cosquín y Jesús María, y mis versiones, como ‘Antiguo dueño de las flechas’, se han vuelto pilares. Esa canción la he cantado en Tokio, Estambul, Berlín o París, y siempre tiene el mismo efecto en la gente porque es una canción genuina.