LITERATURA Y FEMINISMO

María Teresa Andruetto: "Nos estábamos perdiendo muchas historias y escrituras de mujeres"

La autora presentó “¡Mujeres, mierda!”, una obra que reúne 39 historias sobre figuras marginadas de los relatos hegemónicos.

Andruetto. “Nunca me alcanzó con sólo escribir o leer para mí; siempre hubo un impulso social de compartir con otros”. Foto: Cedoc Perfil

El título del nuevo libro de María Teresa Andruetto encierra un debate histórico y literario. “¡Mujeres, mierda!” recupera episodios de la intrahistoria focalizados en grupos sociales habitualmente excluidos, desde la cultura gitana, quechua o guaraní, hasta figuras como Papusza, Babette, Branislava Susnik, Aché Damiana o las brujas de Salem.

El nombre de la obra, según explica la escritora, tiene una razón precisa ligada a la traducción: “‘Women shit’ es la última frase de la novela Palmeras Salvajes, de William Faulkner. En Argentina, en las traducciones de Borges, él quita la palabra ‘shit’ y pone ‘mujeres’ entre signos de admiración. Hay quienes dicen que en realidad esa traducción la hizo la madre de Borges y que la firmó él. Ese ‘Mujeres, mierda’ podría ser muchas cosas, porque podría ser mierda, qué mujeres; o podría ser mujeres de mierda, también. El último de los relatos de mi libro termina con esa frase”, dice la escritora.

Origen radial y cruce de géneros

La génesis de este trabajo se encuentra en el archivo sonoro de la autora. “Hace 12 años que hago una columna semanal para el programa ‘Nada del otro mundo’. Son textos en los que tengo un trabajo de la lengua fuerte y después los grabo”, relata Andruetto. 

En efecto, para esta publicación decidió bucear en ese material. “Elegí textos que tuvieran que ver con mujeres. Y dentro de esos, textos que no hubieran perdido actualidad”, refiere.

La obra, editada originalmente en España por Comisura y ahora con impresión local para todo el país, transita un formato híbrido, ya que los textos dialogan con 11 fotografías de platinotipia tomadas por la neoyorquina Andrea Modica a lo largo de 30 años. 

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Sobre esta amalgama, Andruetto detalla: “Ellos hicieron un trabajo combinado con fotografías, no hechas especialmente para el libro, sino fotografías de esta artista. La idea no era de fidelidad a los relatos, sino de una complementación”.

En cuanto a la hibridez del material, Andruetto dice que ella quería contar historias en torno a personajes reales. “Son todas mujeres reales, aunque me permito cierta licencia, pero que no se aleje del todo de la realidad. Sería como un cruce entre el relato y la crónica, un género intermedio donde utilizo los recursos de la narrativa para contar algo que tiene su base en la realidad”.

La militancia y el rescate literario

Al reflexionar sobre el tiempo transcurrido, las comunidades invisibilizadas y las deudas sociales, Andruetto mantiene una postura lúcida frente a lo que aún falta cambiar: “Falta menos, pero falta mucho. Yo, que tengo muchos años, que pasé la dictadura, empecé con una pequeña militancia feminista en los 80, en la recuperación democrática, que fue cuando muchas despertamos a diferenciar específicamente las problemáticas de las mujeres”.

Ese despertar colectivo fue acompañado por una búsqueda en las bibliotecas. “En los años 80 empiezo a leer literatura de mujeres. Y empiezo a descubrir una cantera de escritura que también es lo que dio base a la colección de narradoras argentinas que tenemos en Eduvim, junto con Juana Luján y Carolina Rossi, desde 2011. Todo esto lleva mucho tiempo, son otras maneras de la lucha, visibilizar escritoras, obras”.

Tender puentes

Esa labor de difusión excede la propia producción literaria y se vincula estrechamente con su rol docente y su necesidad vital de comunicación. “Me doy cuenta que nunca me alcanzó con escribir o leer para mí. Siempre hubo un impulso social, de compartir con otros lo que yo encontraba bueno para mí, de sostener puentes; hay algo del ejercicio docente que ha entrado por ese lado de la entrega”, confiesa.

Hoy, este tipo de rescates editoriales resuena en toda América latina, con iniciativas universitarias e independientes en países como México, Colombia y Brasil. Sobre este fenómeno actual que busca saldar cuentas con el pasado, la escritora concluye: “Es muy interesante el tema de la recuperación de escrituras. Creo que nos estábamos perdiendo muchas historias de mujeres y también mucha escritura de mujeres”.

¡Mujeres, mierda! El libro se presentó el pasado viernes en el Espacio Cultural Museo de las Mujeres.