Papa León XIV en Córdoba: Cómo se organizan y desde dónde llegarán los peregrinos
La gira del Papa León XIV que lo traerá a Córdoba, genera expectativas e ilusiones tanto en creyentes como en la sociedad en general. Desde el Arzobispado cordobés coordinan y ofrecen alojamiento a unos 2800 personas que vendrán desde distintas provincias argentinas para participar de la misa en Fadea.
A un mes de la visita del Papa León XIV a nuestro país y Córdoba, los preparativos ingresan en su etapa final. Perfil Córdoba dialogó con el cura Martín Bastos, de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Barrio Matienzo, quien tiene a cargo la coordinación del alojamiento gratuito para los peregrinos de otras provincias. Hasta el momento serán unas 2800 personas las que necesitarán alojamiento en colegios o iglesias de la zona de FAdeA, pero hay inscritas unas 5 mil que vendrán desde provincias como Chubut, Mendoza, Jujuy, Chaco, Misiones, Santiago del Estero, La Rioja y hasta de países limítrofes como Chile.
El Arzobispado de Córdoba ofrece alojamiento gratuito a estas delegaciones o grupos que vienen a través de parroquias, colegios o arquidiócesis de otras provincias y ciudades. Los que llegan de lugares más alejados, arribarán a Córdoba el 8 de noviembre, y otros se irán el 11, un día después de la agenda del pontífice en nuestra ciudad.
Ante la consulta de por qué eligen venir a Córdoba, Martín Bastos asegura que los más jóvenes optan por Buenos Aires, por el encuentro específico que realizará en esa ciudad, pero considera que quienes optan por Córdoba ven “una posibilidad de encuentro, más familiar” en esta ciudad que en otros lugares de la gira papal. Para Martín, la visita papal ha despertado algo en la sociedad que consideraba adormecido: “es notable cómo se ha ido poniendo en movimiento la gente y el país, ¿no? Eso es muy lindo, y yo lo percibo con mucha alegría. Esto ha puesto en movimiento, no solo un grupo, sino a una sociedad entera, y es lindo, porque lo que mueve es que hay mucha alegría”.
- ¿Qué mueve a esas personas a venir a Córdoba? ¿qué esperan, o cuáles son las expectativas?
- Mueve una devoción, no a un individuo, sino a un representante. Viene gente de muy diversos lugares, provincias, pero el espíritu es el mismo, une la diversidad de edades, y de realidades.
- ¿Qué significa estar en la organización?
- A mí me gustó mucho ver cómo la gente, muy distinta y de diversas procedencias, no sólo de la iglesia, están buscando compartir, poner el hombro, prestar un servicio. Hay una disposición muy generosa y alegre. Soy testigo de una experiencia realmente religiosa, en el sentido de que hay algo que va más allá de las personas. Hay algo más grande o más profundo.
- ¿Crees que tiene que ver con la necesidad de recuperar la idea de comunidad que hemos ido perdiendo?
- Claramente, el peregrinar hacia este encuentro tiene mucho que ver con la esperanza. No es solo “vine, vi, saqué una foto y me volví”, sino que hay algo más profundo que está provocando esto, y creo que esta experiencia va a provocar algo que va a superar esos días. Parece que esto está poniendo en movimiento muchas más cosas de las que hoy podemos ver, que eso es lo que se le dice “una experiencia de gracia”. Veo gente distanciada que se acerca, gente, a veces, indiferente a lo religioso, pero con esto se está moviendo, se está poniendo el servicio, es notable, eso es lindo.
-¿Te gustaría que algo de eso quede?
- Sí, la experiencia de la comunión, saber que entre todos, las cosas son posibles y son mejores. Creo que es un mensaje valioso: entre todos se hace posible y se hace más fácil, y lo disfrutamos y nos alegra. Yo ya lo estoy disfrutando,, poder encontrarme con gente muy distinta y poder estar en un espíritu de comunión, de alegría, sí. Como iglesia me doy cuenta también que tenemos una misión, y en este caso en Córdoba ha sido: “che, abrimos la puerta de nuestra casa”. Esta iglesia que tenemos en Córdoba es de puertas abiertas, y ha sido capaz, y va siendo capaz, de trabajar con hermanos muy distintos, pero creo que ese es el aporte nuestro como iglesia, ser constructores de la comunión, y eso me parece que está bueno.
Once horas de viaje para llegar a la misa
Gustavo Urbano es párroco de Nuestra Señora del Carmen en Resistencia, Chaco. Desde su comunidad, comenzaron a organizarse para llegar el próximo 9 de noviembre y participar de la vigilia y la misa en FAdeA. Hasta ahora, la delegación que saldrá desde esa iglesia son unas 50-60 personas, pero podrían sumarse más cerca de la fecha, pero calcula que vendrán grupos de unas 20 parroquias de esa provincia. “Para decidir si iríamos a Buenos Aires o Córdoba, empezamos a votar en las misas, levantando la mano y casi por unanimidad elegimos Córdoba, es una ciudad más tranquila, más amigable para uno que viene del interior”, cuenta Gustavo.
-¿Qué notas en la comunidad de la que formás parte sobre la venida del Papa?
-Hay mucho entusiasmo. Son tiempos difíciles, complejos. Esto creo que nos da un respiro espiritual, para romper barreras. Creo que esto es una forma de poder encontrarnos sin preguntarle al otro quién es, de dónde es, de qué partido es, de qué color es. Creo que a todos nos genera un poco esa expectativa del abrazo con el otro, sin preguntar demasiado. Poder encontrarte con gente de distintos lugares, distintas parroquias, distintas realidades. La gente lo vive de una manera simple. Si lo mirás, a veces uno escucha comentarios desde la clase dirigente y las lecturas retorcidas que hacen. Fue lo mismo que decían con Francisco. Tuvimos un Papa argentino y nos quedamos mirando el dedo y nos enredamos en una grieta política. Independientemente de que si lo veas o no lo veas, la clave es ir y encontrarte. Uno disfruta más el camino
“Los milagros se construyen”
El viaje cuesta 200 mil pesos entre el traslado, un desayuno, almuerzo y merienda. Asegura que con el alojamiento gratuito se hace más liviano venir. "Hay gente que está haciendo mucho esfuerzo económico" cuenta Gustavo y detalla que algunos venden pastelitos o empanadas para juntar el dinero. “La gente siempre tiene esa idea de construir milagros. Me gusta mucho descubrir que los milagros se construyen”, agrega.
- ¿Y con qué esperas encontrarte vos?
- Y la verdad que nunca participé como cura. Nunca me fui a Roma, ni he visto a Francisco antes de que fuera Papa. Entonces el participar como cura va a ser raro, nuevo, en un encuentro donde esté el pontífice. Así que me dejaré sorprender. Siempre se enriquece mucho el encuentro con los otros. Con las otras iglesias, las otras provincias. Es la pluralidad y la comunión. Porque ves de todo. Todos los estilos de iglesia, todas las formas y poder. Espiritualidades y realidades distintas. El que tiene más, el que tiene menos. El movimiento del otro.
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