SOLIDARIDAD

"Si no consigo trabajo, mi hija electrodependiente se muere": la desesperación de un padre sin empleo ni obra social

La nena, de 9 años, quedó electrodependiente tras una mala praxis médica y necesita rehabilitación domiciliaria constante. La familia enfrenta además un embarazo de mellizas y tiene solo dos meses antes de perder la obra social que cubre el tratamiento de la niña.

Jenifer, Morena y Pablo, juntos en la lucha. Foto: CEDOC

Pablo Villagra se despierta cada mañana con la certeza de que el tiempo se agota. En dos meses, su familia perderá la obra social que permite que su hija Morena continúe con la rehabilitación que la mantiene con vida. Sin empleo desde hace semanas, este padre de 35 años recorre comercios, estaciones de servicio y fábricas de Córdoba con su currículum bajo el brazo, pero las puertas se cierran una tras otra.

"Estamos con una mano adelante y una atrás", resumió en diálogo con PERFIL CÓRDOBA. Su voz transmite la angustia de quien sabe que el reloj corre en contra de su familia.

Hace cinco años, Morena era "una nena normal" que asistía al jardín como cualquier otra niña de su edad. Pero un día todo cambió: "Le dieron una hormona de crecimiento y le resultó mal porque fue una hormona experimental. Le produjo una isquemia cerebral", relató Pablo.

Los médicos le dieron a Morena apenas uno o dos días de vida. Pero la niña sobrevivió, aunque quedó en una situación de extrema dependencia. "Es oxígeno dependiente, electrodependiente", explicó su padre. Morena necesita respirador las 24 horas y vive con enfermería permanente en su domicilio del barrio Autódromo Argüello, en Córdoba capital.

A pesar de la gravedad de su condición, los especialistas mantienen la esperanza: "Tiene muchas probabilidades de recupero, más del 90%", según Pablo. Y los avances son visibles. "Ella está avanzando en la parte del habla, balbucea. Le pusieron una válvula fonatoria y mejoró", dijo, con una mezcla de orgullo y desesperación.

El trabajo perdido y la obra social en riesgo

La situación actual de la familia comenzó a deteriorarse cuando Pablo perdió su empleo en una estación de servicio, trabajo al que había accedido mediante el programa Más 26 del gobierno provincial. "Yo con la edad que tengo, 35 años, no me aceptaban en ningún trabajo porque buscan siempre chicos más jóvenes", explicó.

El programa permitía que el gobierno pagara la mitad de su sueldo al empleador, facilitando su contratación formal. "Me puse recontento porque accedimos a la obra social Ospecor y nos cubrió todo. Le cubría fono, psicomotricista, pediatra, kinesiología, le cubría todo", recuerda.

Pero el bajo nivel de ventas llevó a la empresa a reducir personal. "Decidieron achicar el personal y bueno, en esa volteada caí yo", contó Pablo. El despido no solo significó la pérdida de ingresos, sino la inminente disolución del equipo de rehabilitación que trabaja con Morena en su domicilio.

"Si vos te quedás sin obra social, yo no puedo trabajar más con vos porque no hay nadie que me pague", le advirtieron los profesionales que atienden a su hija.

La obra social que cubre el tratamiento de Morena es Ospecor, del rubro petrolero. Pablo calcula que le quedan "un mes y dos meses, más o menos" antes de perderla definitivamente.

Mellizas en camino y una crisis económica absoluta

La situación se agrava con el embarazo de cuatro meses de su esposa, que espera mellizas. "La cuerda nos está apretando el cuello y no tenemos más plata", confiesa Pablo.

Su esposa no puede trabajar. "Está en casa todo el día con Morena. Tenemos enfermería 24 horas por la patología de la nena", explicó. Además de cuidarla junto con la enfermera, debe estar preparada para asistir en caso de emergencias, ya que la niña sufre episodios de epilepsia y puede broncoaspirarse o tener subas repentinas de saturación.

La familia había comenzado a ahorrar para un tratamiento en México con células madre cytotron, al que han recurrido otras familias con casos similares. "Por culpa de este contexto económico actual, esa plata ya se disolvió y ahora estamos quebrados económicamente", lamentó.

La búsqueda desesperada de empleo

Desde que perdió su trabajo, Pablo ha entregado currículums en decenas de lugares. "He repartido por todos lados, en estaciones de servicio para mantener la continuidad de la obra social, en comercios, en fábricas", enumeró.

Pero la respuesta es siempre la misma. "Nadie se quiere atrever a tomar personal nuevo por la situación económica actual del país", explicó. Y cuando menciona la situación de su hija, la negativa es aún más rápida: "Si vos vas y le decís 'bueno, mirá, yo tengo una nena con discapacidad que está así', te cierran una puerta en la cara".

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"Pero no me quedo de brazos cruzados porque acá está en juego la salud de mi hija, que está frágil. Si no consigo trabajo, se muere", afirmó.

El temor al retroceso

Lo que más angustia a Pablo no es solo la pérdida de la cobertura médica, sino el impacto que esto tendrá en Morena.

Los profesionales que trabajan con Morena han desarrollado un plan específico para ella. "La ayudan a pararse, a hablar, le traen los insumos, por lo que no queremos ver un retroceso en cuanto a su recuperación ", manifestó Pablo. Perder ese equipo significaría desandar todo el camino recorrido.

Pablo Villagra pide a quien pueda ofrecerle un trabajo que se comunique al número que figura en esta nota. "Estoy agotando recursos por todos lados", dice. Su urgencia es legítima: quedan apenas dos meses para que Morena pierda el acceso a la rehabilitación que le permite avanzar en su recuperación.

 

Teléfono de contacto para ofrecer un empleo o colaborar: 351 2931179