La poderosa obra de Belkis Ayón desembarca en el Malba con una muestra sobre mito, censura y resistencia
Por primera vez una institución argentina exhibe la obra de Belkis Ayón. La muestra reúne piezas realizadas entre 1991 y 1998, donde la artista cubana reinterpreta el mito de la Sociedad Secreta Abakuá para reflexionar sobre el poder, la exclusión y la condición femenina.
Por primera vez una institución argentina dedica una exposición a Belkis Ayón (La Habana, 1967-1999), una de las artistas más singulares del arte latinoamericano contemporáneo. Bajo el título Mito y desobediencia, el Malba presenta siete obras pertenecientes a la Colección Malba-Costantini que permiten recorrer el universo simbólico de la creadora cubana, cuya producción transformó la técnica del grabado en una herramienta para cuestionar el poder, la censura y el lugar de las mujeres en la historia.
La muestra reúne trabajos realizados entre 1991 y 1998, una etapa decisiva de su carrera en la que consolidó un lenguaje visual inconfundible construido a partir de la colografía, una técnica basada en matrices elaboradas como collages de materiales. Gracias a ese procedimiento, Ayón desarrolló composiciones de una extraordinaria riqueza de texturas, dominadas por una paleta de blancos, negros y grises que intensifica el clima de misterio y tensión de sus escenas.
"Mito y desobediencia": la exposición de Belkis Ayón en el MALBA
El corazón de toda su obra es la reinterpretación del mito fundacional de la Sociedad Secreta Abakuá, una cofradía masculina de carácter mágico-religioso originaria de la región del Calabar, en la actual Nigeria, que llegó a Cuba durante el siglo XIX junto con la diáspora africana provocada por la trata esclavista.
"Mito y desobediencia": la exposición de Belkis Ayón en el MALBA
Ayón descubrió este universo cuando apenas tenía diecisiete años, mientras estudiaba grabado en la Academia San Alejandro de La Habana. La lectura de El monte, el libro fundamental de la antropóloga Lydia Cabrera, despertó una investigación que marcaría toda su producción artística. Cabrera fue una de las principales estudiosas de las religiones afrocubanas y su trabajo resultó decisivo para preservar la memoria cultural de la comunidad Abakuá.
Según la leyenda, Sikán encontró al pez sagrado Tanze, encarnación de la divinidad Abasí, cuyo misterioso bramido constituía el secreto más importante de la cofradía. El brujo Nasako descubrió el secreto y robó el pez, que al poco tiempo murió. Frente a esto, la tribu decidió sacrificar a Sikán y usar su piel para cubrir el tambor sagrado ékwue e invocar a su divinidad.
"Mito y desobediencia": la exposición de Belkis Ayón en el MALBA
Ayón convirtió esa figura en el centro de su universo artístico. Para ella, Sikán representaba un alter ego desde el cual pensar el lugar de las mujeres dentro de estructuras de poder profundamente patriarcales. Sus personajes aparecen casi siempre sin boca, pero sostienen una mirada intensa que interpela directamente al espectador. Ese mutismo forzado se transforma en una metáfora de la censura, la exclusión y los silencios impuestos tanto por las instituciones religiosas como por los sistemas políticos.
La artista fue la primera en otorgar representación visual a un relato que hasta entonces se había transmitido exclusivamente de manera oral. Al mismo tiempo, incorporó referencias de la iconografía católica, fusionando en algunas piezas la figura de Sikán con simbología cristiana para construir imágenes donde el sacrificio, la culpa y la redención adquieren nuevos significados.
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La radicalidad de su propuesta coincidió con uno de los períodos más complejos de la historia reciente de Cuba. Durante los años noventa, mientras el país atravesaba el llamado Período Especial tras el colapso del bloque socialista, Ayón abandonó definitivamente el color y profundizó una estética dominada por los contrastes entre blanco, negro y múltiples tonalidades de gris. En ese contexto de crisis económica, incertidumbre y restricciones, su obra también comenzó a leerse como una reflexión sobre la marginalidad, el miedo y la resistencia.
Su talento trascendió rápidamente las fronteras cubanas. En 1993 recibió el premio del Encuentro de Grabado de Casa de las Américas y el de la Primera Bienal Internacional de Gráfica de Maastricht, en los Países Bajos. Ese mismo año participó en la Bienal de Venecia, mientras que en 1998 obtuvo el primer premio de la Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe, en Puerto Rico, y fue elegida vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Actualmente, sus obras forman parte de algunas de las colecciones más importantes del mundo, entre ellas las del Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York y el Museum of Contemporary Art (MOCA) de Los Ángeles.
En marzo de 1998 inauguró en California Desasosiego / Restlessness, la última exposición realizada en vida. Un año después, Belkis Ayón se suicidó a los 32 años. Su producción, atravesada por preguntas sobre el sacrificio, el secreto, la identidad y la libertad, no dejó de crecer desde entonces.
Belkis Ayón
Mito y desobediencia
Del 17 de julio al 12 de octubre de 2026
Inauguración: jueves 16 de julio a las 19:00
Curadoras: María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas
RB/fl
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