Congreso IAEF

Cepo y tasas: las trabas que ve el sector privado para crecer aún con la macro ordenada

El Gobierno celebra la estabilización financiera y el ingreso de divisas, pero en el Congreso del IAEF los empresarios advirtieron que la economía real sigue asfixiada por la falta de crédito productivo, la presión tributaria y los controles cambiarios.

Martin Cabrales, Luis Galli, Cristiano Rattazzi Foto: Pablo Cuarterolo

“Hay dólares para todos”. La frase del ministro de Economía, Luis Caputo, buscó mostrar las bonanzas del modelo económico, pero chocó de frente con los balances corporativos. Durante el Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el sector privado trazó un diagnóstico : las cuentas públicas están ordenadas, pero el crecimiento productivo no arranca por la falta de acceso al financiamiento. En la visión de los empresarios, el costo del crédito comercial sigue siendo una barrera crítica, mientras que el cepo cambiario —y sus trabas cruzadas para operar— asfixian las decisiones de inversión a gran escala.

En los pasillos del evento, el malestar por la demora en la apertura cambiaria marcó el pulso de las conversaciones informales. Según pudo recopilar PERFIL, la salida de los controles —la restricción cruzada con el mercado de capitales— es una demanda unánime. En el entorno de las grandes compañías energéticas explicaron que hay factores estrictamente técnicos que mantienen el riesgo país en niveles incompatibles con el desarrollo corporativo, argumentando que, mientras persista el cepo y no se libere el flujo de divisas, la calificación crediticia de la Argentina no logrará quebrar su techo.

Los ejecutivos de finanzas coinciden en que los incentivos del lado de la inversión están dados por el RIGI para los sectores estratégicos, que están aportando un flujo de dólares que le sirve al Gobierno para sostener una política de tipo de cambio barato. Pero, afirman que falta del “otro lado”, tanto en el consumo como en el financiamiento productivo, que todavía encuentra una barrera fuerte en las altas tasas de interés.

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El economista Miguel Kiguel planteó en el escenario que así como el Banco Central tuvo una política monetaria “excesivamente dura”, “bajar la tasa de interés es una decisión de política monetaria”. “Ahora lo que falta es que eso induzca a la gente a tomar créditos y a los bancos a prestar. El BCRA hizo lo que tenía que hacer, ahora hay que ver cuándo arranca ese proceso”, señaló.

En el mismo panel, Fernando Marengo, Chief Economist & Partner de Black Toro Global Investment, aseguró que la duda hoy está en “cómo mejoramos la productividad de algo que los incentivos pueden alinear” en un contexto en el que la actividad económica se mantiene heterogénea, con los sectores extractivos traccionando números récord y los productivos más rezagados.

Rentabilidad, impuestos y una economía a dos velocidades

La foto más clara de este momento la dio el dueño de los supermercados La Anónima, Federico Braun. “Nosotros hacemos benchmark, compararnos con otros países y dan pena los números de la Argentina. Walmart se fue hace cinco años vendiéndose por monedas y Carrefour está ahí. ¿Por qué se van dos compañías de retail de las más importantes del mundo?. Porque no ganan plata”, sintetizó.

En ese sentido, planteó que su negocio tiene productividad en zonas como Vaca Muerta, donde la actividad petrolera está al tope, o Tierra del Fuego. “Básicamente, porque no tiene impuestos”, sinceró y argumentó: “No podemos competir con altos impuestos o con la informalidad”.

Esa dicotomía entre la macro ordenada y la micro asfixiada atravesó de lleno el panel sobre decisiones empresarias en tiempo real. Los líderes corporativos perciben un piso en la caída del nivel de actividad, pero alertan que la recuperación avanza a dos velocidades. "Veo cierta reactivación. Hay sectores más altos que realmente se están reactivando y consumiendo", diagnosticó Martín Cabrales, presidente de la reconocida firma cafetera. El ejecutivo dejó en claro que la apuesta por la eficiencia tecnológica es innegociable, pese a las elevadas tasas de interés que marginan del crédito a las pymes. "El que no invierte y el que no se adapta, el que no optimiza, queda afuera", sentenció.

La lectura sobre una economía fragmentada fue ratificada por Luis Galli, presidente y CEO de Newsan. El directivo reconoció que a ciertas industrias "les está costando más insertarse en esta nueva Argentina", aunque subrayó que el retorno del crédito apalancó rubros específicos como el de bienes durables. "La venta de televisores está volando", graficó, traccionada por la inminencia del Mundial 2026. Frente a este nuevo tablero de rentabilidad, Galli reveló que la compañía avanzó hacia la diversificación energética y exportadora, a la espera de un horizonte de seguridad jurídica para los negocios. "Lo importante es que no se toquen las reglas", exigió el CEO.

Cristiano Rattazzi, presidente del Grupo Módena, aportó la mirada de un rubro que tracciona a la par del régimen de grandes inversiones. "Hay un boom en muchos sectores que necesitan de nuestro trabajo y de nuestros servicios", detalló, apuntando a la fuerte demanda aeronáutica desde los bloques petroleros y mineros. No obstante, recordó el extremo peaje financiero que debió abonar el sector privado para estabilizar los precios. "Hubo un período durísimo a fin del año pasado y principios de este año, en el cual la tasa de interés fue una locura", rememoró.

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El "costo argentino" y la informalidad

El consenso final de la cúpula empresaria es que, sin un replanteo estructural, el "costo argentino" operará como un ancla para el rebote económico. Las quejas apuntan de lleno a la asfixia tributaria combinada con la competencia desleal. Galli encendió las alarmas al blanquear que uno de cada tres celulares vendidos en el país y cerca del 70% de los perfumes ingresan por contrabando, generando "una enorme pérdida y una cancha inclinada para los que estamos en blanco".

Rattazzi se sumó al reclamo reclamando dinamitar impuestos distorsivos como Ingresos Brutos y el Impuesto al Cheque, mientras que Cabrales resumió la fatiga corporativa exigiendo blindar la producción frente a los ciclos electorales. "Tenemos que despegar eso", concluyó, reafirmando que el capital requiere un horizonte sin interferencias políticas para volver a hundir inversiones.

 

AM/ML