Daniel Passerini cruzó al Gobierno por la presión fiscal: "Las tasas municipales son apenas el 0,9% del costo de producir"
El intendente de Córdoba advirtió sobre el impacto de la crisis económica, la caída de la coparticipación y el cierre de pymes. Además, contrastó el relato nacional sobre los impuestos con datos locales que exponen la verdadera carga tributaria en el país.
En medio de la guerra impositiva que desató la administración de Javier Milei con los gobernadores e intendentes de todo el país, el jefe comunal de Córdoba, Daniel Passerini, redobló las críticas contra la Casa Rosada y advirtió sobre el impacto del ajuste en el territorio. Mientras el Ejecutivo nacional acusa a las gestiones locales de asfixiar la actividad productiva con el cobro de tasas municipales, el mandatario cordobés cruzó ese relato con datos concretos sobre la verdadera presión fiscal y alertó por la sobrecarga del sistema de salud público en el marco de una profunda crisis económica.
De acuerdo a números comparativos que analiza la comuna cordobesa respecto a la carga tributaria por nivel de gobierno según la cadena productiva, la injerencia local es mínima frente a la recaudación de la Nación. En el promedio general de las actividades, las tasas municipales representan en torno al 0,9% en el proceso de agregado de valor, al tiempo que la abrumadora mayoría de la presión fiscal recae en el Estado nacional, dejando a las administraciones provinciales con un margen también reducido, según pudo saber PERFIL.
Este escenario impositivo se da en un contexto de fuerte retracción. En recientes declaraciones a Radio Con Vos, Passerini expresó su preocupación y se sumó a la alarma que encendió la Unión Industrial Argentina (UIA) por el panorama productivo. "La actividad industrial viene cayendo, la actividad económica, el consumo, la actividad comercial viene cayendo", diagnosticó el mandatario municipal. En ese sentido, alertó: "Ya van 10 meses consecutivos de caída de la coparticipación, que directamente significa una caída de la actividad económica".
El impacto de esta recesión golpeó tanto al entramado comercial como a la red de contención pública. El intendente detalló que observan diariamente el cierre de "pequeños talleres, pymes, comercios", lo que no solo significa una merma en los ingresos del municipio, sino una sobrecarga crítica en el área social. Según detalló, en 2025 la demanda en el sistema de salud municipal aumentó un 26%, acumulando un incremento del 46% desde que asumió en 2023. "Esa masa de gente es gente que dejó de estar en un sistema que podía pagar y ahora viene a este sistema en el cual obviamente nosotros tenemos que invertir", explicó.
Déficit social y críticas al modelo de "ajuste"
Al analizar el rumbo de la gestión nacional, Passerini fue categórico: "Quedó claro a lo largo de dos años que el plan económico del Gobierno no tiene ningún plan de desarrollo, es un plan de ajuste fiscal". Según su visión, el superávit que muestra la administración central se sostiene por "haberle quitado recursos a las provincias y a los municipios", lo que deriva en un "alto déficit social".
"Nosotros en Córdoba luchamos y mucho, desde tanto el gobierno provincial como la municipalidad, para que el déficit social no sea la moneda de cambio de un superávit fiscal", remarcó. En esa línea, diferenció su gestión —iniciada en la ciudad por el actual gobernador Martín Llaryora—, de fuerte perfil productivo y contenido social, de las políticas impulsadas por la Casa Rosada. Incluso, sugirió tomar como referencia el legado del Papa Francisco para recomponer una sociedad que, a su criterio, "sufre la deshumanización de políticas públicas" que impiden el progreso del país.
Sobre la reciente apertura de sesiones en el Congreso, lamentó la falta de una agenda orientada a la recuperación productiva para el 2026. "Fue una actitud premeditada del Gobierno nacional, y con alguna funcionalidad de parte de la oposición (...) Vimos lamentablemente un show de los que el presidente estaba acostumbrado cuando era precandidato o candidato", fustigó.
Lejos del relato oficial que responsabiliza a las jurisdicciones locales por la falta de competitividad, Passerini cerró el diagnóstico con una definición exclusiva para PERFIL: "Es hora de dar un debate serio y sin consignas: las tasas municipales son apenas el 0,9% del costo de producir en el país. El verdadero corset de la competitividad argentina es un esquema impositivo nacional que asfixia; nosotros en Córdoba hacemos que ese esfuerzo vuelva en obras y servicios, que es lo que la Nación hoy no puede mostrar".
La pulseada por la recaudación y el peso de la recesión
Las declaraciones del mandatario se dan en el momento de mayor tensión institucional por el control de los recursos. En las últimas semanas, el Gobierno nacional intensificó su embestida contra las intendencias, primero con la resolución impulsada por el ministro de Economía, Luis Caputo, para impedir el cobro de cargos locales en las boletas de servicios públicos, y luego con la habilitación de un canal de denuncias contra los municipios desde la Jefatura de Gabinete. Frente a esta estrategia oficialista, que busca responsabilizar a los jefes comunales por los altos costos productivos, desde Córdoba aseguraron que se trata de una maniobra discursiva para desviar el eje de la discusión central.
En este contexto, los números que maneja la gestión local resultan reveladores. Según el análisis del nivel de gobierno sobre la cadena productiva, la injerencia tributaria municipal es marginal frente a la porción que retiene el Estado nacional. Al desmitificar el impacto de los tributos distritales, Passerini subrayó que el esfuerzo recaudatorio de las ciudades vuelve de manera directa en obras y mantenimiento de infraestructura, una contraprestación fundamental que, bajo su óptica, la gestión de Milei hoy no está en condiciones de exhibir.
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El verdadero trasfondo de esta disputa institucional es el deterioro acelerado del tejido social. Con una contracción de la coparticipación que acumula diez meses ininterrumpidos de caída, los gobiernos locales deben hacer frente a una demanda que crece de forma exponencial. La paralización de la actividad económica no solo vacía los registros por la baja de persianas en el sector privado, sino que expulsa a miles de ciudadanos hacia el Estado municipal, consolidando un escenario donde el promocionado superávit financiero de la Nación se edifica sobre un innegable déficit social en el territorio.
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