Ley de leyes

El optimismo del Presupuesto 2027 choca con la incertidumbre de las elecciones y el escenario global

El proyecto oficial asume un contexto externo estable y una rápida recuperación de la actividad para el próximo año. Analistas advierten sobre los riesgos de no contemplar un "Plan B" frente a posibles shocks internacionales y la natural tensión financiera que generan los comicios.

Sin arreglos. Caputo fue denunciado por las rutas. Foto: NA

El Gobierno nacional oficializó su escenario macro en el Presupuesto 2027 armado en base a variables que dependen de un escenario global calmo y elecciones que no alteren demasiado lo previsto. El proyecto enviado al Congreso prevé un crecimiento del PBI del 4% y una drástica desaceleración de la inflación al 18% interanual, que los analistas aseguran, son optimistas y a la vez no disipan la cautela con la que se moverán las empresas, que retienen decisiones de inversión. La estabilidad descansa sobre un "cisne blanco" mundial: la presunción de que los términos de intercambio que hoy favorecen a la Argentina se mantendrán intactos.

El plan diseñado por el Palacio de Hacienda no contempla margen de error ni alternativas frente a un eventual enfriamiento de los mercados internacionales, coinciden expertos consultados por PERFIL. Expuesto al riesgo de un salto devaluatorio en plena etapa electoral, la “Ley de leyes” prevé un tipo de cambio nominal de $1.847,6 para diciembre de 2027, acompañado de un salto exportador récord estimado en USD 133.984 millones y un superávit comercial de USD 15.560 millones. Estas variables externas operan como el sostén para garantizar un superávit primario del 1,3% y un resultado financiero del 0,2% del PBI para el Sector Público Nacional consolidado.

La vulnerabilidad externa frente a las urnas

Federico Machado, analista de la consultora LLZ, apuntó: “Hoy el dólar, dado el contexto, está por encima de su equilibrio. Es decir que tranquilamente puede estar más apreciado el próximo año. Desde esa perspectiva, los valores que indica el Presupuesto no están mal”, admitió.

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Sin embargo, el economista marcó las dos excepciones que exponen la falta de cobertura frente a shocks externos y políticos. “La salvedad es que hoy lo veo por encima de su equilibrio dado los precios internacionales. Hoy estamos prácticamente con los mejores términos de intercambio de la historia. Con precios internacionales más bajos, veo más difícil esta proyección”, evaluó Machado. Si los precios de los commodities corrigen a la baja en el segundo semestre del próximo año, el flujo de dólares comerciales corre riesgo de reducirse, restándole poder de fuego al Banco Central y tensionando el dólar que hasta ahora, funcionó como ancla.

Actividad económica y el repliegue privado

La actividad económica es una de las proyecciones más confiadas. El texto anticipa que la economía acelerará de un 3% estimado para este año a un 4% del PBI en 2027, apalancada por un despegue expansivo de la inversión del 9,2% y un alza del consumo privado del 3,4%. Al cruzar estas cifras con las urnas, el optimismo pierde peso. “Una expansión del PBI del 4% luce optimista para un año electoral, en el que la incertidumbre podría condicionar las decisiones de consumo e inversión”, analizó Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.

Piccardo detalló la conducta de repliegue del sector privado: “Ante dudas sobre la evolución de sus ingresos y de su poder adquisitivo, los hogares tienden a actuar con mayor cautela, postergar gastos y aumentar el ahorro precautorio. Del mismo modo, las empresas pueden demorar proyectos de inversión hasta tener mayor claridad sobre la continuidad del rumbo económico”. Por estas razones, el economista proyectó un crecimiento real más acotado, cercano al 2,5%, aunque aclaró que si “se consolida la expectativa de una reelección del oficialismo y de continuidad de las reformas, la incertidumbre podría moderarse”. La prudencia privada tiene asidero: este año el REM comenzó proyectando un alza del 4% para 2026 y ya recortó su estimación a apenas 2,1%.

La encrucijada fiscal y de recaudación

El último eslabón de esta cadena de tensiones es la sustentabilidad de la caja del Tesoro. El Presupuesto prevé recursos totales por $219.300.991,9 millones (15,5% del PBI). Pero la heterogeneidad productiva amenaza los ingresos tributarios.

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Lorenzo Sigaut, economista jefe de Equilibra, encendió las alertas sobre los ingresos. “Lo que veo más optimista es por el lado de los recursos tributarios. A fin de año se implementa el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y eso significa que la ANSES va a dejar de recibir esos fondos”, puntualizó, sumando a la ecuación el impacto pleno de la reducción de retenciones, que recorta la recaudación de tributos no coparticipables.

Sigaut explicó la divergencia que desfinancia al Estado: mientras el modelo exportador crece, el mercado interno cae. “El crecimiento de los sectores que más aportan, la industria, el comercio, la construcción, lo seguimos viendo por debajo de la performance de la minería, energía y tal vez el agro. Eso significa que a la recaudación le va a costar, como le está costando este año que está cayendo en términos reales”, detalló.

“El año que viene no la vemos muy distinto a este año. Si la recaudación no crece, la consecuencia es que tiene que bajar el gasto presupuestado para respetar el ancla fiscal, el resultado superavitario primario y el financiero”, concluyó Sigaut. Considerando que las prestaciones de la seguridad social y transferencias corrientes para asistencia directa concentran el 74,6% del gasto total, un recorte adicional forzado por la caída de ingresos someterá a una presión máxima la gobernabilidad del programa oficial justo antes de abrir las urnas. En ese sentido, el Gobierno prevé un aumento del gasto del 29,6% para las jubilaciones.

El riesgo de forzar las expectativas

La formulación de metas en medio de este escenario genera un cortocircuito directo en la planificación del sector privado. El analista financiero Christian Buteler evaluó: “Teniendo en cuenta que el año que viene es un año electoral, que eso va a traer obviamente volatilidad sobre el tipo de cambio, más el contexto internacional con lo que está pasando en Estados Unidos con las tasas y el precio del petróleo, es una estimación bastante optimista que el mercado no toma como base para hacer sus proyecciones”, sentenció.

Para Buteler, forzar el optimismo nominal anula la utilidad del presupuesto como herramienta de ordenamiento. “El Gobierno busca marcar expectativas con esos números, pero cuando se alejan tanto de la realidad no lográs ese objetivo. Al contrario, incluso te pueden llegar a jugar en contra”, cuestionó.

 

AM