El primer ministro Mark Carney ampliará una importante deducción fiscal para inversiones en Canadá, incorporando oleoductos y gasoductos, propiedades mineras y otros activos a la lista de bienes que pueden acogerse a deducciones aceleradas.
Carney anunció la medida este martes durante una cumbre de inversión organizada por el gobierno. Decenas de empresas se reunieron en el hotel Four Seasons de Toronto para evaluar posibles inversiones en proyectos canadienses de recursos naturales, manufactura y otros sectores.
Las empresas detrás de varios de esos proyectos ahora podrán deducir inmediatamente parte de sus gastos de capital bajo las nuevas reglas. Se trata de uno de los cambios más significativos en décadas al tratamiento tributario de la inversión empresarial en Canadá y se espera que reduzca la carga del impuesto sobre la renta para muchas compañías.
Normalmente, las empresas solo pueden deducir cada año una parte del costo de un activo fijo. Permitirles deducir esos gastos de inmediato las incentiva a invertir antes, ya que pueden reducir sus impuestos de forma inmediata o reservar las deducciones para utilizarlas más adelante.

Que se espera con esta ampliación
La ampliación permitirá aplicar la deducción también a inversiones en aeronaves, cables de fibra óptica, vehículos de pasajeros fabricados en Canadá, equipos informáticos, puentes, carreteras y otros activos. Se espera que la medida tenga un costo de 36.000 millones de dólares canadienses (US$25.900 millones) durante los próximos cinco años.
El gobierno estima que el cambio generará un retorno económico equivalente a entre 1,4 y tres veces su costo fiscal, además de 22.000 millones de dólares canadienses anuales en producción adicional y 80.000 empleos más al año dentro de una década.
La reforma es necesaria porque “hemos tenido un problema de productividad en este país”, afirmó Carney en una entrevista con Bloomberg News. “Necesitamos más inversión en maquinaria, equipos, activos intangibles e I+D”.
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El cambio abarcará aproximadamente dos tercios de las categorías de activos en las que invierten las empresas, frente al 15% actual, señaló Carney.
El gobierno afirma que la extensión y ampliación del beneficio tributario reducirá la tasa impositiva marginal efectiva sobre nuevas inversiones empresariales en Canadá del 13% al 6,4%, la más baja del Grupo de los Siete y la mitad de la estadounidense.
La nueva medida, que requiere un cambio legislativo, se aplica a los bienes adquiridos a partir del 15 de septiembre y es permanente.
El gobierno de Carney ya había ampliado la deducción inmediata para algunos activos en su presupuesto de 2025, bajo el nombre de “superdeducción de productividad”. La medida, cuyo costo se estimó en 1.500 millones de dólares canadienses entre 2025 y 2030, abarcaba inversiones como edificios utilizados en manufactura y vehículos de cero emisiones, y estaba previsto eliminarla gradualmente para 2034.
En primavera, se amplió a equipos de gas natural licuado, pero solo si cumplían determinados requisitos relacionados con el costo de las emisiones de carbono.
La economía y Estados Unidos como protagonistas fundamentales
La economía canadiense lleva años con dificultades para impulsar la inversión de capital, y el Banco de Canadá ha calificado los escasos avances del país en productividad como una emergencia. El año pasado, el vicegobernador Nicolas Vincent advirtió que Canadá se encontraba en un “círculo vicioso” en el que la débil productividad conduce a una menor inversión.
Mientras la incertidumbre sobre su relación con Estados Unidos sigue pesando sobre Canadá, el gobierno de Carney busca demostrar a los inversionistas que se toma en serio las persistentes preocupaciones sobre impuestos y regulación. El primer ministro ha prometido movilizar 1 billón de dólares canadienses en inversión pública y privada durante cinco años.
El gobierno ya ha anunciado miles de millones en nuevas inversiones para oleoductos y otras infraestructuras, además de apoyo financiero para sectores duramente afectados por la guerra comercial.