El riesgo país cierra la semana por encima de los 650 puntos a pesar de las "buenas noticias" que llegan desde París
El indicador de J.P. Morgan llegó a 655 puntos básicos, su nivel más alto del año, mientras el Gobierno asegura que la gira por Francia dejó anuncios y compromisos de inversión por unos US$ 27.000 millones. Las tasas internacionales, el petróleo y la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico aparecen entre los factores que explican el deterioro de los bonos argentinos.
El riesgo país volvió a subir este viernes y alcanzó los 655 puntos básicos, su nivel más alto en lo que va del año, mientras el Gobierno intenta exhibir desde París una imagen de mayor confianza internacional sobre la economía argentina. La escalada del indicador de J.P. Morgan se produce justamente en una semana en la que la administración de Javier Milei asegura haber conseguido anuncios y compromisos de inversión por alrededor de US$ 27.000 millones durante la Argentina Week, con proyectos vinculados a energía, minería, tecnología y turismo.
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El contraste deja planteada una de las preguntas centrales que surgen de la gira oficial. ¿Por qué el mercado sigue elevando la prima que exige para financiar a la Argentina mientras grandes empresas anuncian proyectos por miles de millones de dólares? La explicación combina factores externos, como el aumento de las tasas internacionales, el petróleo y la mayor aversión global al riesgo, con elementos propios de la economía argentina, entre ellos la debilidad de la actividad económica y la incertidumbre respecto de la continuidad del programa económico de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
En busca de dólares
El Gobierno hizo un balance positivo de la Argentina Week y aseguró que durante las jornadas realizadas en París se anunciaron proyectos de inversión por unos US$ 27.000 millones. El monto fue difundido por el embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, quien destacó la participación de 13 gobernadores y los encuentros mantenidos por Milei y funcionarios argentinos con ejecutivos de grandes compañías.
Sielecki realizó un balance de las actividades y atribuyó los resultados a “la seriedad macroeconómica y el magnetismo mundial del presidente Javier Milei”. También destacó la presencia de “13 gobernadores, una delegación inédita en la historia. Un presidente con su Gobierno. Y una idea irresistible: la Argentina está decidida a crecer”.
Entre los principales anuncios empresarios, el embajador destacó que TotalEnergies presentó proyectos por unos US$ 10.000 millones para ampliar su producción de petróleo y gas en Vaca Muerta y Tierra del Fuego. Dentro de esa cartera, la compañía francesa contempla un proyecto offshore en Tierra del Fuego y nuevas inversiones en Vaca Muerta.
También se anunciaron proyectos de Pluspetrol y GyP por US$ 12.400 millones para continuar el desarrollo de Vaca Muerta, mientras que Eramet comunicó su intención de ampliar el proyecto de litio Centenario-Ratones, en Salta, con una inversión de US$ 350 millones.
Por otra parte, PAE y la francesa SNF anunciaron US$ 1.200 millones para Cerro Dragón, en Chubut, mientras que Glencore comunicó una inversión de US$ 4.000 millones para Agua Rica, en Catamarca.
La agenda también incluyó anuncios vinculados con otros sectores. Sielecki indicó que LVMH anunció un acuerdo para comprar Vicuña de Catamarca y una expansión de sus bodegas en Mendoza, mientras que Hitachi Group eligió a la Argentina para instalar su hub regional, con unos 2.000 puestos de trabajo. Huttopia, en tanto, anunció su desembarco en Mar Azul y otros destinos.
El Gobierno sumó además este viernes el lanzamiento del Programa de Ciudadanía por Inversión, que estará operativo para recibir solicitudes durante el cuarto trimestre de 2026. El esquema contempla un aporte directo y no reembolsable de US$ 350.000 al Tesoro o la suscripción de un título público por US$ 800.000, bajo mecanismos de control financiero y de debida diligencia.
El objetivo oficial de estas iniciativas es reforzar la llegada de capitales extranjeros y mostrar que la Argentina puede convertirse en destino de inversiones de largo plazo. Sin embargo, la evolución de la deuda soberana muestra que esa expectativa todavía no se refleja plenamente en el costo de financiamiento del país.
Un clima internacional adverso y el deterioro de algunas variables domésticas
El movimiento del indicador no responde a una sola causa. De hecho, la Argentina se desacopló durante los últimos meses de buena parte de los mercados emergentes. En julio, cuando el riesgo país se encontraba apenas por encima de los 400 puntos, la diferencia respecto del promedio latinoamericano rondaba los 150 puntos básicos.
Desde entonces, la brecha se amplió con fuerza, ya que hoy esa diferencia supera los 400 puntos. Es decir, en apenas dos meses la prima adicional que el mercado exige específicamente por Argentina aumentó más de 250 puntos básicos.
Respecto al por que de la suba del riesgo país, hay varios factores que explican lo acontecido. El primer factor que pesa sobre todos los mercados emergentes es el escenario internacional. Las tasas de Estados Unidos se mantienen en niveles elevados y la Reserva Federal volvió a subir su tasa de referencia en septiembre en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75% a 4%. Fue la primera suba desde 2023.
Para Nicolás Parreira, economista y director del Grupo Sigma, el contexto externo explica una parte importante de la suba: “La tasa del Treasury a 10 años volvió a niveles cercanos al 5%, la Fed retomó la suba de tasas y tenemos un escenario geopolítico más complejo, con petróleo alto y mayor aversión global al riesgo. Cuando Estados Unidos ofrece alrededor de 5%, los inversores naturalmente exigen un rendimiento mayor para mantener deuda emergente”, explicó a PERFIL.
La propia Fed señaló que la inflación continúa elevada y que la incertidumbre se mantiene alta, entre otros factores por los acontecimientos geopolíticos. A esto se suma el comportamiento del petróleo y las tensiones geopolíticas. Para los inversores, un escenario de tasas más altas implica un costo de financiamiento mayor a nivel global y reduce el incentivo para tomar posiciones en activos de mayor riesgo.
El mecanismo es relativamente directo. Cuando un bono del Tesoro de Estados Unidos, considerado un activo de referencia, ofrece un rendimiento más elevado, los inversores exigen una rentabilidad adicional para comprar deuda de países emergentes. Esa diferencia es especialmente relevante para la Argentina, que parte de un nivel de riesgo soberano muy superior al de sus vecinos.
Pero el contexto internacional no alcanza para explicar por sí solo la magnitud del movimiento argentino. Ahí aparece el segundo componente, que refiere al deterioro de algunas variables domésticas.
Para Parreira, el factor internacional no alcanza para explicar que la Argentina haya llegado a niveles cercanos a los 650 puntos, dado que los bonos de otros países de la región también enfrentaron el encarecimiento del crédito internacional, pero tuvieron un castigo menor.
Según su lectura, el componente doméstico también es responsable, y menciona una sucesión de datos económicos por debajo de las expectativas. “Durante septiembre conocimos datos económicos peores a los esperados: el PIB cayó 0,6% en el segundo trimestre, el consumo 2,4%, la inversión 0,8% y después el EMAE de julio mostró una caída de 2,9% mensual y 1,4% interanual”, detalló.
Para el economista, el mercado comenzó a incorporar una economía con menor crecimiento, algo que impacta sobre las expectativas de generación futura de recursos y sobre la capacidad de sostener el programa económico.
La política también juega
A esto se suma la incertidumbre política. Aunque las próximas elecciones presidenciales serán en 2027, el mercado comenzó a incorporar ese horizonte en la valuación de los activos argentinos, particularmente en los bonos de mayor duración y vencimiento.
Respecto a esto, el propio Javier Milei mencionó recientemente que el aumento de la prima de riesgo argentina estaba fuertemente vinculado a factores políticos. En ese contexto, sostuvo que el riesgo asociado al período restante de su actual mandato se encuentra por debajo de los 100 puntos básicos y planteó una proyección para un eventual segundo mandato. "En caso de conseguir la reelección, la economía argentina se va a desplomar el riesgo país y vamos a acelerar nuestra tasa de crecimiento, seguramente a niveles del 7 u 8% per cápita", afirmó.
La lectura coincide parcialmente con la explicación que dio el propio ministro de Economía, Luis Caputo, durante una entrevista con Fabián Kon en el Coloquio de IDEA. El funcionario atribuyó la mitad de la suba del riesgo país al contexto internacional y la otra mitad a factores domésticos, especialmente al temor de algunos inversores a un eventual regreso de las políticas económicas del pasado.
“Es mitad atribuible al contexto internacional, sin duda, que está afectando a todos los países”, afirmó Caputo. La otra mitad, según su explicación, está vinculada con el temor de algunos inversores a un eventual regreso de la Argentina a las políticas económicas anteriores. “Eso ha generado un cierto temor a volver al infierno”, señaló.
Caputo sostuvo que ese escenario no es la hipótesis central del Gobierno, aunque aseguró que el equipo económico se prepara ante esa posibilidad. “No esperamos eso como escenario base, creemos que no va a pasar ahora, como digo, nos preparamos para eso porque es nuestra responsabilidad”, afirmó.
El ministro también consideró que la percepción de riesgo está exagerada y sostuvo que la estabilidad podría abrir un período prolongado de expansión. “Si vos generás previsibilidad y estabilidad, que es lo que nosotros estamos generando, se van a venir 20 años de crecimiento y es el momento para aprovecharlos”, afirmó.
En ese sentido, el economista Maximiliano Ramírez destacó para PERFIL que el mercado ya no está discutiendo si la Argentina evitó una crisis macroeconómica, sino si puede sostener las mejoras actuales durante varios años. “Lo que hoy está evaluando es si el país puede sostener las mejoras actuales durante varios años y atravesar el ciclo electoral de 2027 sin cambios bruscos de rumbo”, señaló.
Parreira por su parte, mencionó que "aunque las elecciones presidenciales son en 2027, el mercado se volvió a anticipar a las elecciones. A medida que se acerca el calendario electoral y aumenta la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico después de 2027, los inversores exigen una prima mayor para mantener bonos argentinos, especialmente los de vencimientos más largos”, sostuvo.
Parreira señaló, además, que esa percepción puede observarse en las diferencias entre los bonos con vencimientos correspondientes al período de la actual gestión y aquellos posteriores. “El shock externo explica parte de la suba, pero que Argentina haya reaccionado bastante más que la región muestra que existe una prima propia. Hoy esa prima incorpora menor crecimiento y, cada vez más, incertidumbre política de cara a 2027”, concluyó.
FN/MSS
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