la trampa tarifaria de la IA

Elon Musk, el empresario más favorecido por el super-RIGI

Data centers. Se aceleraron señales de reactivación de la relación de Javier Milei con Musk. Foto: Presidencia

El Gobierno diseñó un blindaje a medida para los gigantes tecnológicos. Con la urgencia de mostrar inversiones reales y sostener el relato geopolítico, la administración de Javier Milei apura el debate del super-RIGI, con el objetivo de darle exenciones parecidas al RIGI a inversiones de base US$ 1.000 millones en sectores sin desarrollo previo local. Entre todos los negocios, el más desarrollado es el de los data centers de inteligencia artificial. Megainfraestructuras con grandes jugadores mundiales que requerirán un extra energético que en el mundo, ya le demanda tarifas más caras a los usuarios y que en Argentina, Elon Musk puede ser el mayor beneficiado.

La experiencia local tiene un fantasma. En 2018 Amazon Web Services estuvo a punto de instalar un mega data center en Bahía Blanca, pero el dólar, la inflación y la inestabilidad macroeconómica en general lo hizo retroceder para, por ahora, no volver. Ese centro truncado terminó desviándose hacia Chile, y por cercanía, se descarta que vuelva a intentar enterrar dólares en Argentina. Ese es el antecedente que usa el Gobierno para plantear exenciones fiscales y aduaneras.

Con esa experiencia, el vínculo de Milei con Musk toma relevancia y en las últimas semanas se aceleraron las señales de reactivación de la relación. Con una concesionaria por abrir en Uruguay, directivos de Tesla se reunieron en la Casa Rosada para retomar la promesa de 2024 de que la marca de autos invierta en la cadena de valor del triángulo del litio, un mineral crítico del cual Argentina es el cuarto productor mundial. También para canalizar hacia la Patagonia las inversiones de los “hiperescaladores” (hyper scalers), específicamente de xAI, la compañía de software con la que el empresario busca dominar el mercado.

Este desembarco se da en terreno de competencia. Un año atrás, el anuncio de OpenAI, el gigante detrás de ChatGPT, sorprendió con su intención de instalar en el sur del país el proyecto Stargate. Se trata de un mega data center con una inversión de hasta US$ 25.000 millones, impulsado a nivel local por Sur Energy, la firma de Emiliano Kargieman, fundador del unicornio Satellogic. Pero desde entonces, hubo pocos avances públicos. Son proyectos de largo plazo que se mueven lento y al ritmo de las grandes corporaciones.

El tablero regional, sin embargo, se mueve con más ritmo y suma presión. Mientras Alphabet (Google) avanza con la construcción de su centro en Uruguay, un relevamiento de la Cámara Argentina de Internet (Cabase) identificó al menos 14 grandes empresas con capacidad de instalar esta infraestructura millonaria en el país. En la lista figuran Microsoft Corporation, Meta Platforms, Alibaba Cloud y Oracle Corporation. Todas buscan lo mismo: el clima frío del sur para reducir costos de refrigeración.

Para la industria, la viabilidad de estas “ciudades de datos” choca con un límite estructural: la disponibilidad de energía en bloque. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), para 2030 el almacenamiento para la IA demandará el 3% del total de la energía mundial, duplicando su requerimiento actual en solo cuatro años.

Frente a esa necesidad, los sectores ganadores de Vaca Muerta ven una oportunidad de negocio: proveer energía segura en boca de pozo. Y entre el mapa de jugadores que hoy lideran el sector que más promesas de dólares le da a la Argentina, Pampa Energía hace punta. La compañía proyecta el montaje de un data center adyacente a su central térmica de Loma de la Lata, en Neuquén, apalancado en el gas no convencional.