VULNERABILIDAD ECONOMICA

La pobreza volvió a crecer en el primer semestre y dos grupos sufrieron con fuerza el deterioro: mayores de 65 y jóvenes

En el total de los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares, la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas, frente al 28,2% del segundo semestre de 2025. En términos absolutos, son 9,7 millones de personas. La indigencia, en tanto, subió al 7,5%.

Pobreza jóvenes y adultos mayores Foto: Unsplash

La pobreza volvió a crecer durante el primer semestre de 2026, pero el deterioro no fue igual para todos. Según el último informe del INDEC, los dos grupos donde más aumentó la incidencia fueron las personas de 65 años y más y los jóvenes de entre 15 y 29 años.

En el total de los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares, la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas, frente al 28,2% del segundo semestre de 2025. En términos absolutos, son 9,7 millones de personas. La indigencia, en tanto, subió al 7,5%.

La pobreza entró por otra puerta

El dato más llamativo aparece entre las personas de 65 años y más. En ese grupo, la pobreza pasó del 9,7% en la segunda mitad de 2025 al 14,8% en el primer semestre de este año. El incremento fue de 5,1 puntos porcentuales, el mayor entre los distintos segmentos etarios.

Esto no significa que los adultos mayores sean el grupo con mayor nivel de pobreza. De hecho, continúan siendo el segmento con menor incidencia. Pero sí fueron quienes registraron el deterioro más fuerte en apenas seis meses.

Dentro de ese universo, el 2,2% de las personas de 65 años y más está en situación de indigencia y otro 12,6% es pobre no indigente. En conjunto, el 14,8% se encuentra por debajo de la línea de pobreza. 

El dato del INDEC clasifica a la población por edad, por lo que no refiere exclusivamente a jubilados. Sin embargo, otros relevamientos permiten dimensionar la presión que enfrentan los ingresos de las personas mayores.

Más de $1,7 millones para una pareja de jubilados en CABA

Por caso, el último relevamiento de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires señala que, una pareja de jubilados propietaria de su vivienda necesitó en agosto $1.714.568 mensuales para acceder a una canasta básica digna.

El costo aumentó 2,4% respecto de julio, con una presión particularmente fuerte de los gastos vinculados con los alimentos y el mantenimiento del hogar.

En alimentos, la suba mensual fue del 2,7%, con aumentos destacados en frutas, verduras y panificados. Los gastos destinados al mantenimiento del hogar, que incluyen limpieza, arreglos y asistencia, avanzaron 2,8%.

La situación es todavía más exigente para quienes no tienen vivienda propia. De acuerdo con la Defensoría, al incorporar el alquiler, el costo mensual necesario para una pareja de jubilados ascendió a $2.526.219, un 2,2% más que el mes anterior.

Los medicamentos agregan otra presión específica sobre este grupo. El Índice de Precios de Medicamentos elaborado por la Defensoría aumentó 2% durante agosto y acumuló una suba interanual del 27,7%.

Dentro de ese rubro, los medicamentos cardiovasculares subieron 3,3% en el mes y los psicofármacos, 2,8%, ambos por encima del promedio general del índice.

Los datos no son directamente comparables con la línea de pobreza del INDEC, porque corresponden a metodologías y canastas diferentes. Pero muestran el nivel de gastos que enfrenta una pareja de adultos mayores para sostener sus consumos habituales, en un contexto en el que la pobreza entre las personas de 65 años y más registró el mayor incremento entre los grupos de edad.

Los jóvenes, el segundo grupo con mayor aumento

El otro segmento particularmente afectado fue el de los jóvenes de 15 a 29 años.

La incidencia de la pobreza pasó del 32,6% en el segundo semestre de 2025 al 36,9% en la primera mitad de 2026, una suba de 4,3 puntos porcentuales.

Tras el dato del INDEC, la UCA advirtió por la consolidación de un núcleo de pobreza crónica del 30%

Esto implica que casi cuatro de cada diez jóvenes de esa franja etaria viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica total. Dentro del grupo, el 8,5% es indigente y el 28,4% pobre no indigente. 

Muy cerca quedó la población de entre 30 y 64 años, donde la pobreza pasó del 24,6% al 28,8%, un incremento de 4,2 puntos porcentuales.

Los chicos siguen siendo los más afectados

Como bien se señaló anteriormente, que los mayores de 65 años hayan registrado el deterioro más pronunciado no implica que sean quienes tienen la incidencia de pobreza más alta.

Ese lugar continúa correspondiendo a los menores. El 44,5% de los chicos de hasta 14 años vive en hogares pobres. Le siguen las personas de 15 a 29 años, con 36,9%; las de 30 a 64 años, con 28,8%; y finalmente los mayores de 65 años, con 14,8%. 

Entre los menores de 18 años también aparecen diferencias importantes

. La pobreza alcanza al 47,7% de los chicos de 6 a 11 años, llega al 45,8% entre los adolescentes de 12 a 17 años y al 40,4% entre los niños de hasta cinco años. 

Los ingresos crecieron mucho menos que las canastas

El informe del INDEC aporta una explicación central para el aumento general de la pobreza durante el semestre: los ingresos quedaron muy por detrás del costo de las canastas.

El ingreso per cápita familiar aumentó 11,5% respecto del semestre anterior. Durante el mismo período, la canasta básica alimentaria avanzó 21,4% y la canasta básica total, que determina la línea de pobreza, aumentó 19,6%.

Gran Resistencia: la pobreza rozó el 49% y la indigencia fue la más alta del país

Ese desfasaje volvió a empujar hogares debajo de las líneas de pobreza e indigencia. En apenas seis meses, la pobreza entre las personas pasó de 28,2% a 32,3%, mientras que la indigencia aumentó del 6,3% al 7,5%. 

Al mismo tiempo, también se amplió la distancia entre los inresos de quienes ya son pobres y el dinero que necesitan para superar esa situación.

El ingreso familiar promedio de los hogares pobres se ubicó en $922.755, mientras que la canasta básica total promedio para esos mismos hogares alcanzó los $1.440.395. La diferencia fue de $517.640, equivalente a una brecha del 35,9%. pobreza 

Con los datos anteriores queda una foto clara: el deterioro del primer semestre tuvo una doble dimensión: aumentó la proporción de personas por debajo de la línea de pobreza y, entre quienes ya estaban en esa situación, se ensanchó la distancia respecto del ingreso necesario para dejarla atrás.

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