Apertura de sesiones

La UIA rompe el silencio frente a Milei: exigió respeto y se desligó de "distorsiones estructurales"

Con un comunicado, los industriales le respondieron al Presidente por atacar al sector durante el discurso en el Congreso. Además, advirtieron sobre la fuerte crisis de las fábricas norteñas.

Martin Rappallini Presidente de la UIA Foto: Pablo Cuarterolo

La Unión Industrial Argentina (UIA) pidió "respeto a quienes producen" en respuesta a las agresiones del presidente Javier Milei en su discurso de apertura de las sesiones del Congreso. Sin nombrarlo, la entidad publicó un comunicado en el que repasa la crisis que atraviesan las fábricas del país, resalta los avances en materia de estabilidad macroeconómica y apunta directo a los cuestionamientos del jefe de Estado y también a las del ministro de Economía, Luis Caputo. 

"En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país. El respeto es el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo", señaló la entidad. 

Bajo el título "Sin industria no hay Nación" , la UIA expresó su preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias. Advirtieron que la transición hacia un nuevo esquema económico implica "un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato".

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Es una respuesta al discurso del jefe de Estado, quien en su discurso frente a la Asamblea Legislativa no sólo planteó que en gobiernos anteriores "la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado”, sino que también apuntó contra el dueño del Grupo Techint, Paolo Rocca, y el de Aluar y Fate, Javier Madanes Quintanilla.

La industria del norte, la más crítica

Al respecto, indicaron que muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo. Así lo hicieron saber los representantes de las uniones industriales del Norte en una reunión con el Comité Ejecutivo de la UIA, en la que expresaron sus preocupaciones y solicitaron apoyo para implementar medidas de aliento.

El documento recuerda que la industria argentina produce el 19% del PBI y aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional. Además, genera de manera directa el 19% del empleo formal del país, con aproximadamente 1.200.000 trabajadores, y moviliza otros 2.400.000 empleos formales indirectos a lo largo de toda la cadena productiva.

A pesar de los contrapuntos, la entidad reconoció los avances logrados por el gobierno nacional en materia de equilibrio fiscal y la decisión de encarar reformas estructurales. Valoraron la baja de la inflación y la actualización del marco laboral, así como el proceso de integración internacional y las medidas tendientes a mejorar la competitividad del sector productivo nacional.

Ahogada en su crisis, la industria evita el choque político con Milei para sostener negociaciones y dedicarse a los problemas reales

Sin embargo, dejaron un fuerte mensaje defensivo frente a las acusaciones oficiales: "Es importante señalar que el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas".

Finalmente, la UIA reafirmó su vocación de trabajar junto al Gobierno, los trabajadores y toda la sociedad para construir una economía productiva, moderna e integrada al mundo , y concluyó con una definición política: "La industria es parte de la solución".

Silencio entre pymes y grandes

Hasta la irrupción del comunicado fabril, el establishment manufacturero había optado por un silencio táctico frente a la embestida presidencial. La parálisis atravesaba toda la jerarquía del poder empresario: los gigantes corporativos absorbieron los agravios públicos para no dinamitar la línea de negociación por las condiciones macroeconómicas y las reformas estructurales de fondo. En los pasillos del círculo rojo leyeron la virulencia del jefe de Estado como un modus operandi para avivar a su núcleo duro, pero que en la práctica logró reconfigurar el tablero del poder. Milei eligió a sus aliados en los sectores exportadores anclados en el RIGI y sentó en la vereda de enfrente a la industria tradicional, a la que los nuevos ganadores del modelo le exigen asumir que fue un engranaje fundamental de un ecosistema que fracasó.

Mientras las corporaciones con espalda financiera esquivaban el choque de micrófonos, en la base de la pirámide la agonía pyme profundizó su fase crítica. Lejos de la macro, las pequeñas y medianas empresas enfrentan un desplome interanual de ventas que ya consolida un año y medio de rentabilidad negativa, con la cadena de pagos rota y tasas de interés que imposibilitan el crédito de contingencia. Los datos oficiales exponen la asimetría del modelo: aunque el Estimado Mensual de la Actividad Económica (EMAE) general creció un 4,4% en 2025, la industria manufacturera se hundió un 3,9%. Pese a la quiebra inminente, la inacción dirigencial respondía al éxito de la matriz discursiva del oficialismo: cualquier empresario que alzara la voz para reclamar medidas de alivio enfrentaba el costo altísimo de ser estigmatizado automáticamente como "kuka" o tildado de mercenario que busca vivir del Estado.