Sector privado

Las dos velocidades corporativas: las grandes empresas salen de compras mientras las pymes pelean por sobrevivir

El mercado de fusiones y adquisiciones alcanzó un récord de USD 5.700 millones traccionado por la subvaluación de activos en la economía real. En contraste, la base industrial padece la asfixia del consumo, marcando una brecha de expectativas que profundiza la consolidación de los grandes jugadores.

Hernán De La Riva: “Hay una situación bastante heterogénea en los distintos rubros" Foto: Cedoc

Así como la macroeconomía y la micro viven realidades duales, las empresas no sólo atraviesan el modelo económico de Javier Milei según el sector sino también según su tamaño. Las grandes compañías compran a escala, se tientan con activos por debajo de los precios del mercado y proyectan a futuro mientras que las más pymes liquidan stocks, ajustan sus márgenes y pelean por la supervivencia.

Mientras el mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) anotó su tercer mejor semestre desde el año 2010 con operaciones por USD 5.700 millones, según indicó un relevamiento de PwC, la base de la pirámide industrial ve una recesión prolongarse. La estabilización de las variables nominales envalentona a las grandes corporaciones para rearmar sus portafolios, pero el microclima de las pequeñas y medianas empresas refleja una tensión financiera extrema.

La brecha de percepciones es marcada. Según los datos de la Encuesta de Expectativas de Ejecutivos IDEA 2026, el optimismo domina la escena de las grandes compañías: el 80% de los directivos considera que la situación económica dentro de un año será mejor. En los despachos de mayor peso, la lectura positiva se apoya en el frente financiero, destacando el ordenamiento de la macroeconomía, la disminución del nivel de inflación, el equilibrio fiscal y la acumulación de reservas como los pilares de este renovado clima de negocios.  

Sin embargo, al descender hacia la cadena de valor, la fotografía es opuesta. El Índice de Confianza Empresaria PyME (ICE-PyME), elaborado por la Fundación Observatorio PyME (FOP), promedió apenas 43,0 puntos en el segundo trimestre, marcando su cuarto período consecutivo hundido en terreno de desconfianza (por debajo del umbral de indiferencia de 50). La divergencia es aún más profunda al aislar la percepción sobre el presente: el componente de condiciones actuales del indicador PyME se arrastra en 32,2 puntos, una señal de alerta.  

El arbitraje de la economía real

Frente a una recesión interna palpable, la pregunta inevitable es qué motoriza la aceleración de los takeovers corporativos. Con 56 transacciones registradas en los primeros seis meses de 2026 y al menos ocho “mega deals” que superaron la barrera de los USD 1.000 millones desde el cambio de gestión, la clave radica en el arbitraje de valuaciones.

Las fábricas, las marcas consolidadas y las cuotas de mercado local están "regaladas" en moneda dura. El valor de los activos de la economía real se encuentra rezagado en comparación con las valuaciones de los activos bursátiles, señaló la consultora corporativa. Con un riesgo país comprimiendo y una brecha cambiaria en niveles mínimos, el gran capital institucional acelera la compra de capacidad instalada con fuertes “descuentos”.

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El eslabón que conecta el auge de las fusiones corporativas con el padecimiento pyme es la crisis transversal de la industria manufacturera. Incluso dentro del propio optimismo de IDEA, el sector fabril no logra soslayar el impacto recesivo. El porcentaje general de ejecutivos que considera que su empresa está mejor que el año anterior bajó al 44%. Pero la apertura sectorial expone la verdadera herida: mientras el 51% de las empresas de servicios proyecta escenarios favorables, las perspectivas positivas en la industria caen abruptamente al 26%.  

Para las pymes, la contracción de la demanda del consumo masivo actúa como un cepo operativo. El índice PMI-PyME, que anticipa la actividad fabril de menor escala, se ubicó en 44,3 puntos en el segundo trimestre, confirmando que todos sus componentes (pedidos, empleo, plazos) operan en fase de fuerte contracción.  

Consolidación y asimetría financiera

La economía actual exhibe dos caras contrapuestas en el acceso al fondeo. Por un lado, los grandes jugadores, apalancados en el sector de Energía (Oil & Gas) y Alimentos, logran estructurar emisiones de deuda y captar flujos de organismos multilaterales. Por el otro, el financiamiento local para el ecosistema pyme está ausente, agravado por un incipiente repunte de la mora y tasas prohibitivas para el descuento de cheques y capital de trabajo.

Es en esta intersección donde ocurre la absorción. Las firmas de menor tamaño, imposibilitadas de financiar su ciclo operativo, se ven empujadas a buscar salidas inorgánicas. No es casualidad que sectores estratégicos como Agro, Tecnología y Farma encabecen los cierres de acuerdos: las corporaciones están devorando a los jugadores de nicho para capturar eficiencias de escala y tecnología.

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"Los resultados muestran una expectativa favorable, pero también una mirada realista sobre los desafíos que todavía enfrenta la economía", advirtió Santiago Mignone, presidente de IDEA y socio de PwC Argentina. Para Mignone, la oportunidad de la estabilización debe dar paso a las reformas estructurales de fondo, apuntando a desarmar "el sistema tributario, que sigue siendo considerado como un obstáculo para el crecimiento por la mayor parte del sector privado". De hecho, la carga impositiva es señalada como el principal freno expansivo por el 72% de los ejecutivos consultados.  

Hacia adelante, las grandes mesas de directorio tienen puesta la mira en la inyección de capital que promete el régimen de incentivos, con un 83% de los líderes empresariales anticipando que el RIGI tendrá un impacto positivo en la tracción de inversiones.

AM