Reconversión laboral: dejar un empleo formal para ser cuentapropista implica perder casi 30% del salario real
El avance de la informalidad está absorbiendo parte de la pérdida de puestos registrados, aunque con empleos más precarios y de menor productividad. Distintos informes advierten que esta dinámica deteriora el poder adquisitivo y debilita el mercado interno.
La pérdida de empleo privado registrado está empujando a miles de trabajadores hacia el cuentapropismo y la informalidad, aunque ese cambio implica una fuerte caída de sus ingresos. Según un informe de la consultora C-P, quienes dejaron un empleo formal para trabajar por cuenta propia perdieron un 27,8% de su salario real, mientras que aquellos que pasaron a un empleo no registrado resignaron un 13,9% de su poder adquisitivo.
El estudio sostiene que el crecimiento del empleo informal se convirtió en un "empleo refugio" que compensa parte de la destrucción de puestos registrados, lo que ayuda a explicar por qué la tasa de desempleo no aumenta con la misma intensidad que cae el empleo formal. Sin embargo, advierte que esa transición profundiza la crisis de ingresos y alimenta un mercado laboral de baja productividad.
Desde C-P sostuvieron que el crecimiento de la informalidad se aceleró desde 2024 y ya alcanza al 44,2% del empleo. Según el informe, este fenómeno no solo responde a la destrucción del empleo registrado, sino que también reproduce una economía de bajos ingresos porque reduce el poder adquisitivo de los hogares y debilita la demanda interna.
El cuentapropismo dejó de ser una oportunidad y pasó a ser un refugio
Según el análisis de C-P, la transición laboral de trabajadores que cambiaron de empleo entre 2024 y 2025 utilizando un conjunto de paneles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Los resultados muestran que, entre quienes perdieron un empleo asalariado privado registrado, el 47% consiguió un trabajo no registrado, el 27% pasó al cuentapropismo y el 26% ingresó al sector público.
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El deterioro de los ingresos fue diferente según el destino laboral. Los trabajadores que pasaron al empleo público perdieron un 5,4% de su salario real; quienes consiguieron un empleo informal resignaron un 13,9%; mientras que aquellos que optaron por el trabajo por cuenta propia registraron la mayor caída, con un retroceso del 27,8% en su poder adquisitivo.
En contraste, el informe señaló que únicamente lograron preservar sus ingresos quienes permanecieron dentro del empleo asalariado privado registrado. Para la consultora existe un claro "premio por la formalidad", ya que los trabajadores que conservaron o consiguieron un empleo registrado en el sector privado incluso lograron mejorar sus ingresos reales en un contexto de crisis.
La informalidad evita un mayor desempleo, pero agrava la precarización
Fundación Pensar advirtió que la informalidad alcanzó al 44,2% de los ocupados durante el primer trimestre de 2026 y la definió como un "amortiguador social" que permite generar ingresos cuando el empleo formal no alcanza, aunque también funciona como una "fábrica de precariedad".
El empleo formal profundizó su caída y el salario mínimo perdió 40% de poder adquisitivo
En la misma línea, C-P sostuvo que este crecimiento del empleo informal se aceleró desde 2024 y que no solo compensa parte de la destrucción del empleo registrado, sino que también reproduce una economía de bajos ingresos al debilitar el poder adquisitivo de los hogares y la demanda interna.
Volviendo con el informe de Pensar, el trabajo también puso el foco en los monotributistas, autónomos e independientes, a quienes definió como una “nueva clase media desprotegida”. Aunque muchos cuentan con formación, experiencia u oficio, enfrentan ingresos inestables y una estructura de costos fijos que incluye impuestos, obra social, alquileres, servicios, herramientas y movilidad, sin contar con aguinaldo, indemnización, vacaciones pagas o una paritaria que funcione como referencia.
Los salarios formales perdieron capacidad de compra desde noviembre de 2023
En esa línea, Fundación Pensar remarcó que el problema laboral no se limita al desempleo abierto. Durante el primer trimestre del año, la desocupación fue del 7,8%, pero la subocupación alcanzó al 11,1% y los ocupados que buscaban otro trabajo representaron el 15,8%. “Tener trabajo no siempre significa estar a salvo”, resumió el informe, al describir una realidad atravesada por las changas, el pluriempleo y la búsqueda de ingresos adicionales para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
Además, la consultora cuestionó la idea de que el cuentapropismo represente necesariamente una mejora laboral. "Lejos de los estigmas positivos asociados al 'emprendedurismo' y el 'éxito personal', el estudio muestra que aquellos que migraron al cuentapropismo sufrieron una caída de sus ingresos reales, aun proviniendo del empleo en negro", sostuvo.
Según C-P, la flexibilización de las contrataciones y la reducción de los costos de despido "tiene un impacto limitado sobre la generación de empleo formal", mientras que favorece una mayor rotación laboral. En un escenario de baja actividad, capacidad ociosa y menores ventas, la consultora considera que estos cambios aceleran la destrucción del empleo registrado.
Los datos oficiales muestran que el empleo registrado sigue retrocediendo
Las conclusiones de las consultoras encuentran respaldo en las estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En abril de 2026 el trabajo registrado alcanzó a 12,765 millones de personas, con una caída del 0,7% interanual y del 0,2% respecto de marzo.
Mercado laboral: por qué crece la economía pero no se genera más empleo formal
Dentro del empleo asalariado registrado, el sector privado volvió a mostrar el peor desempeño. En abril se contabilizaron 6,130 millones de trabajadores formales privados, un 2,1% menos que un año atrás, equivalente a 128.600 puestos menos. El informe oficial remarca que desde septiembre de 2023 el empleo asalariado privado mantiene una tendencia descendente, con una nueva fase contractiva iniciada durante la segunda mitad de 2025 y prolongada durante los primeros meses de 2026.
Al mismo tiempo, el trabajo independiente creció 1,8% en términos interanuales impulsado principalmente por el monotributo, que incorporó 49.500 nuevos aportantes. Para C-P, este comportamiento refleja que parte de los trabajadores desplazados del empleo registrado encuentran en el cuentapropismo una alternativa para mantenerse activos, aunque con ingresos considerablemente menores.
La pérdida de ingresos también se refleja en el endeudamiento de los hogares
El deterioro del mercado laboral encuentra un correlato en la situación financiera de las familias. Un relevamiento de Zentrix Consultora indicó que el 86,6% de los argentinos considera que hoy se necesitan dos o más empleos para llegar a fin de mes, mientras que el 87,4% afirma que su salario no logra superar a la inflación.
Además, el estudio muestra que el 61,9% de los encuestados tomó deuda durante los últimos seis meses y que más de la mitad lo hizo para cubrir gastos básicos. A esto se suma que el 66% aseguró quedarse sin ingresos antes o a partir del día 20 de cada mes, mientras que solo el 9,3% manifestó llegar a fin de mes con capacidad de ahorro.
Según Zentrix, el crédito dejó de funcionar como una herramienta para financiar proyectos o consumo duradero y pasó a convertirse en un mecanismo de subsistencia.
Por último, la combinación de destrucción del empleo registrado, crecimiento del cuentapropismo, pérdida del poder adquisitivo y mayor endeudamiento refleja un mercado laboral donde cada vez más personas logran mantenerse ocupadas, pero con empleos más precarios, menores ingresos y una situación económica cada vez más frágil.
GZ/fl
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