Frente al discurso oficial que proyecta una pronta recuperación económica, los indicadores del mercado de trabajo muestran un panorama contrapuesto. Lejos de frenarse, la sangría de empleos formales en el sector privado se aceleró en los últimos meses, acumulando una pérdida de más de 235 mil puestos asalariados registrados. El deterioro estructural no solo se manifiesta en la suba de la desocupación, sino también en el vuelco masivo hacia la informalidad y el desplome del poder adquisitivo.
En una entrevista concedida a Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), la investigadora de la UBA y especialista en economía laboral, Roxana Mauricio, analizó las causas de este fenómeno y profundizó en la brecha entre las expectativas del Ministerio de Economía y la realidad de las estadísticas, advirtiendo que ningún programa económico puede ser sostenible si la principal fuente de ingresos de los hogares continúa cayendo.
Roxana Mauricio es economista, investigadora y doctora en Economía por la Universidad Nacional de La Plata. Se desempeña como investigadora principal del CONICET y dirige el área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales en el Instituto Interdisciplinario de Economía Política. Además, ejerce como profesora titular de Economía Laboral y de Estructura y Políticas Económicas y Sociales en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Ha colaborado como asesora y experta para diversos organismos nacionales e internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Muy buenos días, Roxana, encantado. Jorge Fontevecchia la saluda. El informe económico citado de la UBA refleja una aceleración en la destrucción de puestos de trabajo registrados en el sector privado. Lejos de ir disminuyendo, se acelera. ¿Cómo se explica esto con las expectativas y el discurso del Gobierno?
Hola, muy buenos días para todos. Efectivamente, como estás diciendo, nosotros hacemos este análisis a partir de los registros administrativos de la Seguridad Social que publica la Secretaría de Trabajo. O sea, son datos oficiales que muestran que, efectivamente, el primer punto es que el empleo asalariado formal sigue cayendo, y esto ya viene cayendo desde mediados del año pasado. Pero justamente cuando tomamos el dato de abril, que es el último dato con el que contamos, observamos la caída de 12.000 puestos de trabajo asalariados del sector formal y del sector privado. Efectivamente, tiene una caída que se acelera respecto de los 4.000 puestos de trabajo que se redujeron en febrero y de los 8.000 en marzo. 12.000 en abril. Entonces, efectivamente, lejos de disminuir esa caída, esto se acelera. Y esta caída explica el conjunto de los 235.000 puestos de trabajo menos, asalariados formales del sector privado, entre noviembre de 2023 a abril de este año.
Vuelvo con una parte de la pregunta: ¿qué explicación encuentra usted o cómo puede interrelacionar esto con el ministro de Economía creyendo que comenzaban hace tres o cuatro meses los 18 mejores meses de la economía argentina? ¿Se estará refiriendo a otras formas de medir el éxito económico y no al asalariado registrado, o cree usted que es una forma de prometer algo que no puede cumplir? ¿Cuál es su propia interpretación del contraste entre lo que usted nos cuenta y lo que dice el ministro de Economía?
Bueno, en realidad, si uno mira efectivamente los datos oficiales del lado del mercado de trabajo, no hay buenas noticias. No solo por este indicador de esta pérdida tan importante de empleo formal que, insisto, viene acumulándose desde hace muchos meses, y en particular después de la fuerte caída que tuvo en el primer semestre de 2024. Vuelve a caer desde junio del año pasado, digamos, y mes a mes vemos una caída que incluso se acelera en el empleo asalariado formal. Pero la otra cara, que también son datos públicos oficiales, tiene que ver con la tasa de informalidad. Allí vemos un crecimiento, con lo cual, de alguna manera, es la contracara de esta caída en el empleo asalariado formal: el aumento en la tasa de informalidad, que estamos en el orden del 44% y que registró un aumento de dos puntos porcentuales respecto de 2024. Entonces, si uno mira la estructura del empleo, claramente tenemos un crecimiento de la informalidad laboral, que de nuevo es la contracara de este empleo asalariado formal que cae, y además tenemos un aumento en la tasa de desocupación. Con lo cual, si uno mira ese panorama, tenemos más empleo informal, menos empleo formal, menos empleo en su totalidad y mayor tasa de desocupación. Con lo cual, digo, si uno mira —y de nuevo, son todos datos oficiales de la Secretaría de Trabajo o del INDEC—, claramente muestran un panorama particularmente preocupante en materia de empleo.
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¿Puede haber una economía exitosa con empleo decreciente? Vuelvo sobre la contradicción. La pregunta sobre la contradicción: uno puede decir temporalmente y luego se recupera, pero de manera sostenida, ¿se puede conseguir un plan económico exitoso con caída sostenida del empleo?
Sin duda que no. Y hay otro dato que no mencioné: conjuntamente con esta caída del empleo, también hay caída en los salarios en términos reales. Si uno mira el salario mínimo en términos reales desde fines del 2023 hasta ahora, perdió poder adquisitivo en un 40%. Y los salarios promedio efectivamente recibidos por los trabajadores formales están un 3% por debajo del dato que teníamos en noviembre de 2023. Entonces, no solo hay destrucción de empleo, especialmente formal, sino que hay caída de salarios. Y un dato para responder a esta pregunta: pensemos que el 80 o 90% de los ingresos totales familiares provienen del mundo del trabajo, con lo cual es muy difícil que haya otra fuente de ingreso que compense la caída en la fuente de ingresos laborales. Por lo tanto, no hay un programa exitoso que sea sostenible si la masa de ingresos que proviene del mundo del trabajo a los hogares viene cayendo. Claramente es muy difícil compensar esta situación.
Uno de los rasgos más complejos de su trabajo es que usted califica el fenómeno del "trabajador pobre". Que el salario haya caído 3% sobre noviembre de 2023 no alcanzaría a construir que el trabajador se empobreció de manera significativa. ¿Por qué tenemos ese trabajador pobre? Entiendo que obviamente el INDEC no está midiendo los costos de los servicios, lo que hace que la caída no sea del 3% en términos de su capacidad de compra. ¿Tiene alguna forma de medir la capacidad de compra y no simplemente la caída salarial sobre el Índice de Precios al Consumidor?
Sí, efectivamente. De hecho, nosotros miramos y definimos como habitualmente se hace: la definición del fenómeno del "trabajador pobre" son personas que efectivamente tienen una ocupación, pero que, a pesar de estar ocupadas, viven en hogares pobres. Y allí, obviamente, no solo se consideran los ingresos laborales, sino el ingreso total familiar. Y ese fenómeno, que por supuesto no es nuevo en la Argentina ni tampoco en otros países de América Latina, sí ha venido aumentando. Hoy nos da que cuando consideramos justamente la masa total de ingresos en los hogares en los que viven esos trabajadores, el 20% de la población total ocupada vive en hogares pobres. Y eso guarda una correlación muy directa con la informalidad laboral: esa tasa de pobreza entre los trabajadores escala al 30% entre los trabajadores informales. Lo que está por detrás es, obviamente, que los trabajadores informales no solo están desprotegidos en la normativa laboral, sino que tienen una penalidad salarial muy fuerte que hace que un trabajador informal cobre aproximadamente un 40% menos de lo que cobra otro trabajador similar que está en el mundo formal.
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Vuelvo con la pregunta sobre la relación entre la capacidad de compra del salario respecto de la mayor cantidad de dinero necesario, o el mayor porcentaje del salario necesario, para pagar los servicios que han aumentado muy por arriba de la inflación.
Bueno, efectivamente, sí. Como muestran nuestras estadísticas, si uno actualizara completamente la canasta que se considera para identificar inflación y, por lo tanto, también la línea de pobreza, obviamente este fenómeno sería aún más intenso. Es difícil definirlo porque de nuevo nos regimos por los datos oficiales y, por lo tanto, nosotros estamos utilizando los datos en términos de inflación y, sobre todo, el valor de la línea de pobreza para definir qué trabajador vive en un hogar pobre o vive en un hogar que no es pobre. Pero, por supuesto, estas estadísticas serían aún más preocupantes si reconfiguráramos esa canasta en función de considerar el peso que efectivamente tienen estos servicios.
Roxana Maurizio, muchísimas gracias. Le mandamos un saludo y no sé si nos consolamos juntos por los datos. Muy gentil.
Muchísimas gracias a usted.
Acabamos de hablar con una de las responsables del informe económico de la UBA.
MEG/MSS