Mercados

Tras la venta masiva global de deuda, los rendimientos del Tesoro de EE.UU. operan con pocos cambios

Los mercados siguen atentos al impacto de la inflación, el petróleo y las tensiones geopolíticas sobre la política monetaria de la Reserva Federal. En paralelo, crecen las dudas sobre el futuro del financiamiento global y la posibilidad de un escenario prolongado de tasas elevadas.

Mercados. La decisión impactó de lleno en el papel de YPF. Foto: cedoc

Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos mostraron escasas variaciones luego del fuerte desplome global de la deuda registrado la semana pasada, en un contexto marcado por la aceleración de la inflación, la suba del petróleo y la creciente preocupación de los inversores por el rumbo de las tasas de interés.

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El movimiento del mercado volvió a poner el foco sobre los costos de financiamiento global y sobre la capacidad de la Reserva Federal para sostener una política monetaria restrictiva en medio de las tensiones geopolíticas.

La presión sobre los títulos estadounidenses se profundizó luego de que los bonos del Tesoro a 30 años alcanzaran un rendimiento del 5,16%, el nivel más alto desde octubre de 2023. Según Bloomberg, el avance se produjo mientras el petróleo ampliaba sus ganancias tras la renovada presión del presidente Donald Trump sobre Teherán para poner fin a la guerra de Irán.

Los rendimientos de los bonos a 10 años y de las notas a dos años también escalaron hasta el 4,63% y el 4,10%, respectivamente, niveles que no se observaban desde febrero de 2025. La tendencia no se limitó a Estados Unidos: los bonos de Japón, Australia y Nueva Zelanda también sufrieron caídas, mientras que el rendimiento japonés a 30 años alcanzó máximos desde la creación de ese instrumento en 1999.

El mercado teme un nuevo régimen de tasas altas

En el mercado de renta fija, el rendimiento del 5% para los bonos del Tesoro a 30 años era considerado hasta ahora una “línea en la arena” capaz de atraer compradores institucionales. Sin embargo, el reciente movimiento puso en duda esa referencia y abrió el debate sobre un posible cambio estructural en el mercado de deuda estadounidense.

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“No hay ‘ningún ancla por encima del 5%’”, afirmó Guneet Dhingra, jefe de estrategia de tasas estadounidenses de BNP Paribas, quien además recomendó a sus clientes apuntar a un rango de negociación de entre 5,25% y 5,5% para el bono a 30 años. Según el analista, “los tenedores de bonos del Tesoro a largo plazo son cada vez más sensibles a los precios que antes”.

La preocupación central del mercado gira alrededor del impacto que podría generar una suba sostenida de los precios de la energía si se profundiza el conflicto en Medio Oriente y se altera el tránsito por el estrecho de Ormuz. Ese escenario podría obligar a la Reserva Federal y a otros bancos centrales a mantener las tasas elevadas durante más tiempo.

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Bloomberg señaló que, antes de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, los operadores proyectaban dos recortes de tasas para este año. Sin embargo, los swaps de tasas de interés ahora descuentan como prácticamente segura una suba en marzo de 2027.

El impacto global de la venta masiva de bonos

La presión sobre los bonos ya comenzó a trasladarse a los costos de financiamiento soberano. Una subasta de bonos del Tesoro estadounidense a 30 años realizada a mediados de mayo fue la primera desde 2007 en cerrar con una tasa superior al 5%, aunque la demanda inversora fue débil incluso con ese rendimiento.

El mercado teme que una continuidad de la venta masiva provoque un aumento en las tasas hipotecarias y en el costo del financiamiento corporativo en Estados Unidos, con impacto directo sobre el crecimiento económico. Al mismo tiempo, crecen las especulaciones sobre posibles respuestas oficiales para modificar la estrategia de endeudamiento y privilegiar emisiones de más corto plazo.

La tensión también se replica en otras economías desarrolladas. Los rendimientos a 30 años del Reino Unido se acercan al 6%, Alemania opera en niveles máximos desde 2011 y Australia alcanzó récords históricos en sus tasas de largo plazo.

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“Entre la guerra y una actividad económica aún firme en todo el mundo, los riesgos de sobrecalentamiento están teniendo más peso en el G-10”, sostuvo Eugene Leow, estratega senior de tasas del DBS Bank en Singapur. Según el especialista, “la situación actual se parece más a una revalorización rodante en todo el espacio de los mercados desarrollados”.

Con información de Bloomberg

GZ