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Apertura en Cuba: permite invertir a los emigrados

Deterioro. La isla sufre uno de los períodos más críticos. Foto: afp

El gobierno de Cuba intenta retomar la iniciativa ante la crisis que padece la isla, con una apertura económica que permita una rápida salida.

Una de las principales medidas de esta semana fue la decisión de autorizar a la diáspora cubana a invertir y manejar empresas en múltiples sectores de la economía de la isla, incluido el bancario.

“Cuba está abierta a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses” y “también con cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes”, anunció el ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense NBC difundida este lunes.

El anuncio se produce en momentos en que Cuba atraviesa por una crisis energética que paralizó casi por completo su economía desde de que Estados Unidos cortó los envíos de petróleo desde Venezuela, su principal proveedor, y amenazó con sanciones a otros países que le vendan combustible.

En otra entrevista con la televisión cubana, Pérez-Oliva explicó que los emigrados “podrán asociarse con una entidad pública o privada” ya existente en la isla, o crear la propia privada, y que para ello “no existe ninguna limitación”. Entre otros sectores, mencionó los bancos de inversión, la agricultura con la entrega de tierra en usufructo, la producción de energía y de alimentos.

“Se han abierto todos los canales que permite la legislación cubana para que los cubanos residentes puedan insertarse de manera plena en el desarrollo económico y social de nuestro país”, añadió el ministro.

La apertura “sugiere que la medida busca preparar negociaciones con Estados Unidos sobre inversiones estadounidenses en Cuba, más que fomentar la participación económica de emigrados”, opinó el economista Pedro Monreal.

En Miami, principal bastión del anticastrismo, muchos ven difícil invertir debido a que no hay leyes de libre mercado. Pedro Freyre, abogado cubano-estadounidense especializado en el marco regulatorio de la isla, la considera un sitio de inversión “extremadamente riesgoso”. Según él, esto se debe a que el sistema bancario no funciona, la moneda es muy inestable, no hay un Estado de derecho que garantice la propiedad privada, la economía centralizada ha fracasado y la infraestructura está “totalmente desmoronada”.

Carlos Saladrigas, presidente de la empresa de recursos humanos Regis HR Group y del laboratorio de ideas Cuba Study Group, recibió el anuncio con sentimientos encontrados. Lo considera positivo porque ve “necesario para el futuro de Cuba reintegrar a la diáspora en la vida económica del país”. Pero cree que las autoridades cubanas tienen que resolver muchos interrogantes para atraer inversiones. “Detrás de sus palabras hay todo un marco legal que tiene que ser reformado”, señala.