En medio de la creciente escalada bélica en Medio Oriente, el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), reclamó este sábado “máxima moderación militar” luego de los ataques que pusieron en foco a dos puntos especialmente sensibles del mapa nuclear regional, Dimona, en Israel, y Natanz, en Irán.

La advertencia llegó en un contexto de extrema tensión, después de que Irán lanzara misiles contra zonas cercanas a Dimona, donde se encuentra el principal centro de investigación nuclear israelí. Además se conocieron nuevas informaciones sobre un ataque contra la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, una de las instalaciones más importantes del programa nuclear iraní.
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Según indicó el organismo, hasta ahora no se registraron niveles anormales de radiación ni en el área de Dimona ni fuera de Natanz. De todos modos, Grossi insistió en que cualquier operación militar en las inmediaciones de instalaciones nucleares representa un riesgo severo y puede derivar en consecuencias de gran alcance, tanto para la población como para la estabilidad regional.

El pronunciamiento del titular del OIEA se conoció mientras la guerra seguía sumando capítulos. En las últimas horas, los misiles iraníes impactaron en ciudades del sur de Israel y dejaron decenas de heridos, mientras crecen las versiones cruzadas sobre los daños en objetivos estratégicos vinculados al desarrollo nuclear. En ese marco, la preocupación internacional ya no pasa solo por la dimensión militar del conflicto, sino también por el peligro de que una ofensiva sobre este tipo de infraestructura provoque un desastre mayor.
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Desde la agencia internacional vienen siguiendo de cerca lo que ocurre en la zona. La posición de Grossi apunta a evitar que la lógica de represalias termine corriendo un límite delicado, los complejos nucleares. Por eso, el mensaje fue directo y sin demasiados rodeos. En un escenario cada vez más inestable, el OIEA busca marcar que un error, un impacto mal calculado o una escalada sin control podrían abrir una crisis todavía más grave.
RG