Beirut bajo fuego israelí y con ira contra Hezb ollah
A la par de la guerra con Irán, otro conflicto bélico se produce en Medio Oriente: el choque entre las fuerzas de Israel contra la milicia proiraní de Hezbollah, que está devastando Beirut y otras ciudades del sur del Líbano.
Ante la ofensiva de EE.UU. e Israel contra el país persa y la muerte del líder supremo, el ayatollah Alí Jamenei, Hezbollah respondió con un feroz ataque con cohetes y misil sobre el norte israelí, desatando una nueva crisis en la empobrecida región del Líbano.
Esto provocó reacciones contrapuestas en el país de los cedros, ya que muchos libaneses, especialmente cristianos y drusos, y también musulmanes que no comulgan con Hezbollah, se oponen a las acciones de esta milicia.
“Hezbollah debe entregar sus armas al Estado”, dijo Randa Harb, una mujer mayor que dirige un puesto de verduras en el barrio de Aisha Bakkar. “Se están matando entre ellos”, subrayó Amal Hisham, de 46 años. “La presencia de uno u otro representa un gran peligro para nosotros. Si alguien quiere ser mártir, que muera solo. ¿Por qué venir a donde la gente ya está cansada?”, enfatiza Mohamed Ahmed, de 42 años.
Líbano fue desgarrado por una guerra civil que terminó en 1990, y solo Hezbollah se negó a entregar sus armas al Estado cuando volvió la paz. Durante décadas se creyó que poseía un arsenal más poderoso que el del ejército, y combatió en múltiples guerras contra Israel dejando costos devastadores. Las hostilidades más recientes deberían haber terminado con un alto el fuego en 2024, pero Israel continuó con sus ataques mientras el ejército libanés intentaba desarmar a Hezbollah.
Líbano está profundamente dividido por líneas sectarias. Hezbollah tiene sus raíces en la comunidad musulmana chiita, que durante mucho tiempo fue marginada por las autoridades. Aisha Bakar es uno de varios barrios de Beirut de mayoría musulmana sunnita, pero Líbano también alberga a cristianos, drusos y otros grupos.
“Hezbollah toma decisiones sin preocuparse por el país ni por su propia base de apoyo. ¿De qué sirve? Lanzas un misil y ellos te responden con cien”, recalca un cristiano en el barrio Mar Mikhael.
Hezbollah estaba en el punto más alto de su popularidad tras la guerra de 2006 con Israel, que el grupo afirmó haber ganado. Pero eso fue cambiando. Y algunos chiitas libaneses también empiezan a perder la paciencia. “Nadie quería esta guerra”, subrayó Lina Hamdan, abogada chiita, añadiendo que su comunidad “es la primera víctima”.
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