En medio de la guerra con Irán, que comenzó a extenderse más de lo que el gobierno de Donald Trump tenía previsto, los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes salieron a la caza del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, cuya ubicación y situación física es un misterio.
Ayer, ante la imposibilidad de descubrir su escondite, Estados Unidos ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por información sobre el paradero Mojtaba y otros altos funcionarios de ese país.
El ministro del Interior de Irán y el ministro de Inteligencia y Seguridad también figuran en la lista de diez individuos publicada por el Departamento de Estado. “Estas personas dirigen y controlan varios elementos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), que planifica, organiza y ejecuta actos de terrorismo en todo el mundo”, señaló el Departamento de Estado.
Hay mucha incertidumbre sobre el estado de salud del nuevo líder, que no ha aparecido en público desde que asumió el mando. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó ayer que Mojtaba está “herido y probablemente desfigurado”. La revelación, realizada durante una conferencia de prensa en el Pentágono, pone en duda la capacidad de mando del líder iraní en un momento crítico donde la supervivencia del sistema teocrático pende de un hilo.
Hegseth basó sus afirmaciones en la naturaleza del primer mensaje oficial emitido por Mojtaba el pasado jueves, donde desafió a sus atacantes. Aunque los medios estatales iraníes difundieron un comunicado llamando a la “venganza de sangre” y a la “unidad nacional”, el mensaje fue puramente textual, leído por un locutor y sin acompañamiento de audio o video del nuevo jerarca.
“Irán tiene muchas cámaras y muchas grabadoras de voz. ¿Por qué una declaración escrita? Creo que ya saben por qué”, lanzó Hegseth ante los periodistas. “Sabemos que el nuevo y llamado líder ‘no tan supremo’ está herido. Su padre está muerto. Está asustado, está herido, está huyendo y carece de legitimidad”, agregó.
Las declaraciones del jefe del Pentágono sugieren que las heridas sufridas por Mojtaba ocurrieron durante el devastador ataque conjunto de EE.UU. e Israel el pasado 28 de febrero, en el cual murió su padre, el ayatollah Ali Jamenei, y varios miembros de su círculo íntimo.
Según informes de inteligencia que circulan en Washington, las lesiones podrían ser de gravedad, incluyendo laceraciones faciales y daños en extremidades. Incluso se dice que perdió una pierna. Esto explicaría su absoluta ausencia de la esfera pública desde su nombramiento por la Asamblea de Expertos el 8 de marzo.
Objetivo de Israel. Para el Estado de Israel, la figura de Mojtaba Jamenei trasciende la de un simple sucesor dinástico; se ha convertido en el centro de gravedad de su estrategia de descabezamiento del régimen. Expertos internacionales coinciden en que la ventana de oportunidad para neutralizar el nuevo liderazgo es estrecha y de vital importancia estratégica.
Emile Hokayem, analista del International Institute for Strategic Studies (IISS), sostiene que la supervivencia de Mojtaba podría otorgarle al régimen un místico halo de invulnerabilidad. “Eliminarlo rápidamente es seguramente una prioridad israelí. Si sobrevive a este asedio, se convierte en un tótem, un testimonio viviente de la resiliencia del sistema. Su permanencia en el poder, incluso desde un búnker, enviaría un mensaje de continuidad que Israel busca interrumpir a toda costa”, destacó Hokayem.
Para la inteligencia israelíes, Mojtaba representa el hilo que aún mantiene unidos a los sectores más radicales de la Guardia Revolucionaria. Su eliminación no solo sería un golpe militar, sino una fractura psicológica definitiva para una estructura que se ha jactado durante décadas de su resistencia ante “el enemigo sionista”.
La gran incógnita que recorre las cancillerías del mundo es quién está realmente al mando en Teherán si Mojtaba está incapacitado físicamente. Los rumores de una junta militar de facto compuesta por altos mandos de la Guardia Revolucionaria y figuras como Ali Larijani cobran fuerza. La falta de una imagen actual de Jamenei hijo alimenta la narrativa de un régimen “descabezado” que lucha por proyectar una imagen de fuerza mientras sus pilares se desmoronan.
La apuesta de Washington e Israel es que, al exponer la vulnerabilidad física y el aislamiento de Mojtaba, la estructura de poder interna comience a resquebrajarse por las facciones que buscan una salida al conflicto. Por ahora, el “Líder en la sombra” sigue siendo un enigma, atrapado entre la necesidad de aparecer para legitimarse y el temor real de que su próxima aparición sea la última.