Política global en off

Del antiglobalismo libertario a la incomodidad de Grossi: la geopolítica se impuso en el Congreso anual de IAEF

Los expositores del cónclave financiero reunido en el Centro de Convenciones porteño coincidieron en un punto: la necesidad de "reglas claras". En los pasillos, la presión electoral sobre el Gobierno, la interna en LLA y el futuro del diplomático argentino en la carrera hacia la ONU formaron parte del clima.

Rafael Grossi, Director de OIEA. Foto: Pablo Cuarterolo

El Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) encaró su tradicional encuentro anual partiendo de una premisa que ya resulta inevitable: la geopolítica para entender los negocios y la política argentina. Los nuevos ataques en Ucrania, el cruce entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu por Medio Oriente, el rearme europeo y los coletazos de la transición del orden global se mezclaron con charlas sobre inflación y tasas de interés en los pasillos del Centro de Convenciones de Buenos Aires, donde circularon empresarios, ejecutivos financieros y funcionarios.

"Vivimos en un mundo incierto y peligroso", resumió Pelayo Castro, director para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior, en una de las definiciones que atravesó la jornada. Casualmente, la frase remitió a la del politólogo Juan Gabriel Tokatlián, quien desde hace años viene planteando que esa "peligrosidad" está marcada, en parte, por el rearme y un sistema multilateral que no da respuestas suficientes.

Pero las referencias a la previsibilidad y al respeto por las reglas, temas recurrentes entre los disertantes locales e internacionales, también dejaron expuesto un debate menos visible dentro del oficialismo. Mientras el "Papa nuclear" e invitado especial, Rafael Grossi, defendía la necesidad de fortalecer un sistema multilateral "funcional, operativo y moderno" para hacer frente al "retorno de las guerras interestatales", dirigentes libertarios reconocían cierta incomodidad con una eventual llegada del diplomático argentino multilateralista a la secretaría general de las Naciones Unidas, el máximo cargo diplomático a nivel global.

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Del antiglobalismo libertario a la incomodidad de Grossi

De manera virtual, Grossi participó del encuentro organizado por el IAEF desde Medio Oriente, donde se encuentra recorriendo distintos países del Golfo. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) centró su exposición en los riesgos que enfrentan los mercados globales frente a la profundización de los conflictos internacionales.

"Un mundo con ciertas reglas, con un esquema multilateral funcional, operativo y moderno, es un mundo con mayor previsibilidad. Previsibilidad es uno de los valores que naturalmente los hombres y las mujeres de negocio siempre valoran", afirmó. Grossi también llamó la atención sobre el aumento del gasto militar en los países de la OTAN y sus efectos sobre la economía global. "El hecho de que el gasto en materia de defensa pase del 2% al 5% es un dato de importancia clarísima", sostuvo.

Según supo PERFIL de fuentes cercanas al oficialismo nacional y del AMBA, si bien Argentina respalda la candidatura del jefe de la OIEA y es el país que más impulsa su proyección internacional, existen reservas en algunos sectores libertarios respecto de lo que representaría que un firme defensor del multilateralismo llegue a la cima del poder político mundial, para "ponerse las botas" y revitalizar la organización a 80 años de su creación en medio de fuertes cuestionamientos.

Desde Doha, Rafael Grossi dio su opinión sobre le contexto internacional en el Congreso del IAEF. Fotos: Pablo Cuarterolo.

"No sé si nos conviene que Grossi gane la Secretaría General de la ONU. Es un gran funcionario pero no necesariamente comulga con las ideas del Gobierno", reflexionó un dirigente del oficialismo que pidió reserva en medio del tira y afloje que atraviesa La Libertad Avanza.

Consultado sobre las diferencias, apuntó a una discusión cada vez más presente dentro del oficialismo: el papel de los organismos multilaterales y los límites de la gobernanza global. Se trata de una de las banderas centrales de Javier Milei, quien cuestiona lo que denomina "globalismo político", asociado a organismos internacionales y agendas supranacionales progresistas ("woke, en inglés), mientras promueve una mayor apertura económica y comercial.

"El anti globalismo político es una cosa y la apertura al mundo es otra. Somos liberales, queremos comerciar con todos", resumió otra de las voces, presentes en el evento que está al tanto de esas discusiones que encarna la "batalla cultural" del gobierno.

En esa lógica, el cuestionamiento no pasa por el comercio o la inversión extranjera, sino por la supuesta influencia de organismos internacionales sobre las decisiones de los Estados que llevó a Milei a retirarse del Pacto del Futuro, de la OMS y a votar contra resoluciones "progresistas" de la Asamblea General. "Todo tiene que ver con (el foro de) Davos, los organismos internacionales, las burocracias supranacionales y agendas que terminan condicionando la soberanía de los Estados", agregó.

En tanto, la observación no implica un rechazo a la candidatura del diplomático argentino, reconocido a nivel mundial por su trabajo en países como Irán o Ucrania y respaldado por el círculo rojo local, pero sí refleja cierta incomodidad en sectores del oficialismo que reivindican una política exterior más enfocada en la soberanía estatal y el alineamiento con los denominados "valores de Occidente", sostenidos por Estados Unidos e Israel.

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La cuestión aparece en momentos en que la sucesión de António Guterres comienza lentamente a tomar forma. El próximo 24 de julio está previsto el inicio de los debates informales en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, previo a la votación prevista para fin de año, y distintas capitales comenzaron a mover fichas. Entre ellas Moscú. En abril, el canciller Serguéi Lavrov recibió a la costarricense Rebeca Grynspan, otra de las figuras mencionadas para competir por el máximo cargo de la organización, y dijo que "entiende la posición rusa". Su posicionamiento al momento es una incógnita, a diferencia de China, que explícitamente manifestó estar a favor que una mujer asuma el cargo. 

"La geopolítica ha regresado"

El "regreso de la geopolítica" fue uno de los ejes del encuentro. La irrupción del mundo "post occidental", con los intereses no solo de China sino de Asia en puja, también apareció en el debate. Sin embargo, llamó la atención la escasa presencia de Asia en las discusiones. Más allá del anuncio realizado por el canciller Pablo Quirno sobre la adhesión al acuerdo Transpacífico impulsado por el Mercosur y de su reciente encuentro con el canciller chino Wang Yi, China (segundo socio comercial de Argentina) prácticamente no apareció en la narrativa de un foro atravesado por discusiones donde también participaron los exministros de Economía de Paraguay, Germán Rojas Irigoyen, y de Urugual, Azucena Arbeleche.

"Es un ordenamiento macroeconómico con todas las implicancias económicas y financieras que pueden identificar y ver. Esto tiene una influencia en las decisiones productivas de los países, existe una fuerte reorientación de toda la industria de defensa de la Unión Europea en general, Estados Unidos y Canadá. Esto no es sino el resultado de un conflicto armado, de una guerra, que no tiene nada ver que con temas de desarrollo o religioso. Son reivindicaciones de naturaleza geopolítica y geoestratégica”, amplió Rafael Grossi en su disertación.

Javier Milei cerró el evento en el Centro de Convenciones de Buenos Aires

Por otro lado, la "militarización del todo" (weaponization of everything, que implica el uso de finanzas, tecnología, comercio e inversiones como herramientas de poder), también dominó la escena, al igual que las preocupaciones sobre la posibilidad de una escalada en Medio Oriente en medio del frágil alto al fuego entre Estados Unidos e Irán o la reciente mudanza del empresario tecnológico Peter Thiel a la Argentina, algunos de los temas comentados en uno de los recesos para café y networking.

Desde el escenario, los expositores describían un mundo conflictivo a niveles previos al estallido de la Segunda Guerra, sanciones unilaterales y disputas tecnológicas, . En las primeras filas, empresarios y ejecutivos escuchaban cómo conflictos ocurridos a miles de kilómetros podían alterar precios, cadenas logísticas y decisiones de inversión. En ese contexto, una expresión comenzó a repetirse a lo largo de la jornada: reglas claras.

"No hay inversión sin reglas claras y con acuerdos que trasciendan gobiernos", sostuvo Pablo Miedziak, presidente del IAEF, en una de las intervenciones más comentadas del encuentro. La mención ocurrió en medio de un contexto turbulento para el Gobierno, concentrado en disipar los escándalos de presunta corrupción y con la profundización de otro frente interno: Patricia Bullrich, ahora por el pliego de la jueza María Verónica Micheli al juzgado federal de La Plata.

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Por otro lado, las preocupaciones empresarias también tuvieron lugar. El empresario Cristiano Rattazzi volvió a respaldar el rumbo económico del Gobierno, aunque advirtió sobre los desafíos políticos que enfrenta el oficialismo de cara a los próximos años, dándole la impronta local al evento. "Hay que ver qué va a encontrar el sistema de desestabilización para las elecciones (de 2027)", afirmó durante una de las intervenciones que más comentarios generó entre los asistentes.

En paralelo, Federico Braun, presidente de La Anónima, volvió sobre uno de los temas recurrentes del empresariado local: las dificultades para competir en un contexto atravesado por altos niveles de informalidad. "No podemos competir contra la informalidad", sostuvo. También recordó la salida de Walmart del país y las dificultades que atravesaron otras grandes cadenas internacionales para sostener su negocio en Argentina.

 

ML