Transición venezolana

Edmundo González Urrutia exigió a España el "reconocimiento explícito" de su victoria en Venezuela

El líder opositor dialogó con Pedro Sánchez y advirtió que la reconstrucción democrática no puede limitarse a "gestos parciales" como la liberación de presos. Cuestionó el interinato de Delcy Rodríguez, avalado momentáneamente por Washington.

Edmundo González Urrutia. Foto: AFP

Desde su exilio en Madrid, Edmundo González Urrutia marcó la cancha ante el gobierno español y la comunidad internacional. En una conversación telefónica con el presidente Pedro Sánchez, el líder opositor reclamó el "reconocimiento explícito" de su triunfo en las elecciones del 28 de julio de 2024 en Venezuela como única vía legítima para la reconstrucción de Venezuela. Su planteo busca romper con el esquema actual donde, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el poder quedó en manos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez en calidad de mandataria interina.

El mensaje de González Urrutia apunta directamente a la estrategia de Washington, que por el momento descartó transferir el mando a la coalición opositora, optando por una convivencia con los “remanentes” del oficialismo. Frente a esto, el dirigente sostuvo ante Sánchez que las transiciones políticas reales son procesos complejos que "no pueden reducirse a gestos parciales", exigiendo que se respete el mandato popular expresado en las urnas hace dos años y no solo el cambio de nombres en la cúpula del Palacio de Miraflores.

González Urrutia, durante las elecciones de julio de 2024 que lo dieron como supuesto perdedor, según el oficialismo

Durante la charla, el tema de las recientes excarcelaciones ocupó un lugar central. Si bien González Urrutia manifestó que le "alegra profundamente" ver el reencuentro de los detenidos con sus familias, lanzó una advertencia política clara: pidió no caer en la trampa de los "gestos tácticos". Para el opositor, la "liberación selectiva" de presos no sustituye la restitución plena de derechos civiles ni valida a un gobierno que carece de origen democrático.

La postura del jefe del gobierno español fue la de un mediador. Sánchez le comunicó que también mantuvo diálogo con Delcy Rodríguez, con el objetivo de "contribuir a que se acerquen posiciones" entre el exilio y la actual administración interina. La intención de Madrid es acompañar una "nueva etapa" que evite un estallido social, aunque González Urrutia insistió en que la alternativa viable comienza por reconocer quién ganó realmente la presidencia.

El reclamo del opositor llega en un momento de definiciones críticas. Mientras la Casa Blanca monitorea la estabilidad del país tras la operación militar en el territorio latinoamericano, la oposición teme que el interinato de Rodríguez se consolide como una versión "light" de lo que venía sucediendo en Venezuela. Por ello, la exigencia de González Urrutia no es solo diplomática, sino un intento de evitar que la transición quede tomada por los mismos actores que gobernaron la última década.

Justificar lo injustificable en Venezuela, ¿está bien?

El exilio, las actas y un familiar directo tras las rejas

La disputa por la legitimidad se remonta a los comicios de 2024. En aquella oportunidad, la oposición reivindicó la victoria de González Urrutia y publicó las copias de las actas de las máquinas de votación que contradecían el escrutinio oficial. Esa acción derivó en una orden de captura contra el candidato, quien debió exiliarse en España en septiembre de ese año, sumándose a la diáspora de miles de venezolanos que residen en la península ibérica.

Pedro Sánchez ratificó su postura pública a través de X (ex Twitter), donde afirmó que España respalda una transición "pacífica, dialogada y democrática", pero subrayó que debe ser "liderada por los propios venezolanos". Su estrategia de hablar con ambas partes sugiere que Europa busca un “aterrizaje suave” para la crisis, priorizando la estabilidad sobre el reconocimiento inmediato de los resultados de 2024.

El drama de los presos políticos toca una fibra íntima en González Urrutia. Según la ONG Foro Penal, antes de las liberaciones del jueves había 806 detenidos por motivos ideológicos en el país, de los cuales 175 son militares. Entre ellos se encuentra un familiar directo del líder opositor: su yerno, Rafael Tudares Bracho, quien según denunció su familia, fue condenado a principios de diciembre a una pena de 30 años de prisión, convirtiéndose en uno de los casos emblemáticos de la persecución judicial.

 

TC/DCQ