Medio Oriente

El doble discurso de Irán: endurece su retórica pero está dispuesto a continuar por la vía diplomática con Estados Unidos

Los referentes de Irán dieron mensajes en distintos tonos, uno más agresivo y el otro a favor de la diplomacia. Mientras tanto, Estados Unidos celebra sus propios números y Japón intenta posicionarse como moderador

Donald Trump y Mojtaba Jamenei Foto: Collage

La cúpula iraní endureció este jueves 30 su discurso contra Estados Unidos, en medio de la creciente tensión en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Combinaron amenazas abiertas contra la presencia militar occidental en la región, pero también dejaron la puerta abierta para retomar la vía diplomática.

El doble mensaje llegó desde Teherán en una jornada marcada por advertencias cruzadas, acusaciones de “piratería marítima” y señales de una nueva escalada militar.

El primero en hablar fue el nuevo Líder Supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, quien aseguró que el Golfo “tendrá un futuro brillante sin la presencia de Estados Unidos” y afirmó que Irán garantizará la seguridad regional sin intervención extranjera.

En un discurso lleno de amenazas, sostuvo que los “extranjeros” que llegan desde miles de kilómetros “a cometer actos malvados” no tienen lugar en la región, “salvo en el fondo de sus aguas”, en una frase que fue leída como una advertencia directa a Trump y sus aliados desplegados en la zona.

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Jamenei planteó que la presencia militar estadounidense en el Golfo no solo fracasó en garantizar estabilidad, sino que constituye “el factor más importante de inseguridad en la región”. También afirmó que las bases norteamericanas instaladas en Medio Oriente “no tienen ni el poder ni la capacidad de garantizar siquiera su propia seguridad”, y mucho menos la de sus socios.

El mensaje también reivindicó el programa estratégico iraní y sostuvo que las capacidades nucleares y misilísticas del país son un “capital nacional” que será defendido “como las fronteras acuáticas, terrestres y aéreas”.

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La declaración del Líder Supremo llegó horas después de que el Comando Central de Estados Unidos informara que interceptó 42 embarcaciones en el marco del bloqueo naval impuesto sobre rutas comerciales iraníes.

Según informaron, 41 petroleros permanecen varados como resultado de esa operación y transportan unos 69 millones de barriles de crudo, valuados en más de 6.000 millones de dólares. El comandante estadounidense Brad Cooper celebró la medida y afirmó que el bloqueo en Ormuz es “altamente efectivo” para debilitar la capacidad de exportación energética de Irán.

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La decisión de Estados Unidos de bloquear el tránsito marítimo hacia y desde puertos iraníes entró en vigor luego del fracaso de las negociaciones bilaterales celebradas en Islamabad el 11 y 12 de abril. A eso se le sumó, en las últimas horas, un dato que elevó aún más la tensión, según distintos reportes, el Pentágono ya tendría listo un plan para ejecutar “oleadas de ataques breves y contundentes” contra objetivos iraníes si el conflicto escala.

Conversaciones entre Irán y Japon

En paralelo, el presidente iraní Masoud Pezeshkian intentó matizar el tono combativo con un mensaje diplomático, aunque sin ceder en el fondo. Durante una conversación telefónica con la Primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, aseguró que Irán está dispuesto a continuar por la vía diplomática, pero solo si Estados Unidos abandona su enfoque “maximalista” y cesa sus acciones “provocadoras” en la región.

Pezeshkian denunció el bloqueo marítimo como un acto de “piratería” y sostuvo que las acciones estadounidenses contra buques iraníes violan el derecho internacional y amenazan la estabilidad del comercio global.

Ademas, afirmó que cualquier intento de imponer un cerco naval sobre Irán “está condenado al fracaso” y remarcó que el Golfo “no es una arena para imponer voluntades extranjeras unilaterales”, sino una zona cuya seguridad solo puede sostenerse mediante cooperación regional y respeto mutuo entre los países costeros.

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El mandatario iraní también responsabilizó de la crisis a Estados Unidos e Israel, a quienes acusó de haber trasladado el conflicto al terreno económico y marítimo tras su ofensiva de 40 días contra Irán. Según Teherán, la inseguridad en el Golfo y en Ormuz no deriva de la reacción iraní, sino de las “acciones agresivas” de Washington y Tel Aviv, incluyendo ataques a buques mercantes y bloqueos sobre puertos iraníes.

Sin embargo, el discurso diplomático de Pezeshkian chocó casi de inmediato con una nueva advertencia desde Israel. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que su país “podría tener que volver pronto a la acción militar contra Irán”, una declaración que vuelve a colocar a la región al borde de una nueva escalada armada.

En ese contexto, Japón intentó posicionarse como actor moderador. Takaichi ratificó la voluntad de Tokio de mantener relaciones “amistosas y estables” con Irán, agradeció el paso seguro de un buque japonés por Ormuz y pidió garantías para futuras embarcaciones.

Además, insistió en que la diplomacia sigue siendo la única salida viable para desactivar el conflicto y reencauzar las negociaciones entre Teherán y Washington.

Sin embargo, el escenario sigue marcado por una lógica de confrontación. Mientras Jamenei amenaza con expulsar a los “invasores” del Golfo y reivindica el poder nuclear y misilístico iraní, Pezeshkian ofrece diálogo bajo condiciones que Washington difícilmente acepte.

Del otro lado, Estados Unidos refuerza su presión naval e Israel vuelve a agitar la opción militar. El resultado es un equilibrio cada vez más inestable en uno de los corredores energéticos más sensibles del mundo.

RG / EM