El plan petrolero de Trump desplaza a Rusia y China
Venezuela enfrenta un futuro petrolero bajo estricta tutela del presidente estadounidense Donald Trump, quien acordó con una veintena de compañías internacionales desplegar una especie de protectorado energético, que deja afuera a China, Rusia e Irán.
La respuesta de los patronos de la industria, algunos de ellos ya presentes en Venezuela desde hace lustros, fue cauta, a la espera de que se aclare la situación política y, sobre todo, el marco legal para sus inversiones.
Estados Unidos decidirá qué petroleras pueden operar en Venezuela y hará de intermediario entre ellas y el gobierno, aseguró Trump. “Vamos a tomar la decisión sobre qué petroleras van a entrar”, dijo.
“Ustedes están negociando con nosotros directamente, no están negociando con Venezuela en absoluto, no queremos que negocien con Venezuela”, advirtió el mandatario republicano.
El plan, detallado por el Departamento de Energía, es vender todo el crudo por vías normales, depositar el dinero en cuentas de bancos internacionales domiciliadas en Estados Unidos y luego repartir el dinero de forma equitativa entre las partes interesadas.
Ayer, en el marco de esta línea, Trump ordenó una protección de embargo para los ingresos derivados del petróleo venezolano en Estados Unidos.
El decreto de ayer pone bajo protección especial los ingresos venezolanos, incluidos los petroleros depositados en Estados Unidos, para que no puedan ser embargados.
Uno de los puntos más críticos a resolver por las petroleras y la Casa Blanca es el destino de las deudas que Venezuela mantiene con Rusia y China.
El gobierno de Vladimir Putin lanzó advertencias sobre la “ilegalidad” de la captura de activos, pero el control militar estadounidense en las zonas de extracción –especialmente en la Faja del Orinoco– dejó a las empresas rusas como Rosneft con poco margen de maniobra.
Las autoridades chinas, en cambio, parecen más dispuestas a negociar. Fuentes diplomáticas sugieren que China aceptaría el nuevo orden a cambio de que el suministro de crudo para pagar su deuda externa no sea interrumpido por la nueva administración.
Cuba, que a raíz de su debilidad económica dependía del petróleo que le proveía Venezuela, quedó aislada.
“Ni una gota de crudo venezolano servirá para sostener regímenes autoritarios en el Caribe. El petróleo de Venezuela es para los venezolanos y para el mercado libre”, dijo el secretario de Estado, Marco Rubio.
La que decidió tenderle una mano a Cuba fue la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien le envió un primer cargamento a la isla con 85 mil barriles de crudo.
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