El presidente de Cuba confirmó que están negociando con el gobierno de Trump
Miguel Díaz-Canel admitió que está buscando un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, en medio de la asfixia energética que sufre la isla. Desde enero, Washington impone un bloqueo petrolero a Cuba, invocando una “amenaza excepcional” para la seguridad estadounidense. La figura principal de este diálogo es Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro. También jugaría un papel importante el Vaticano.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó este viernes que su gobierno mantiene conversaciones con Estados Unidos y que ambos países se encuentran en una etapa inicial de acercamiento, en línea con declaraciones previas del presidente estadounidense Donald Trump sobre la apertura de un canal de diálogo entre Washington y La Habana.
Sus declaraciones marcan un hito histórico y se producen en un momento de asfixia económica en la isla, donde no llega petróleo desde el cambio de gobierno en Venezuela.
“Estas conversaciones han tenido como objetivo encontrar soluciones mediante el diálogo a las diferencias bilaterales entre nuestras dos naciones”, afirmó el mandatario cubano durante una rueda de prensa televisada.
Según explicó, los representantes de la isla participaron en los contactos “sobre la base de la igualdad y el respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, así como a la soberanía y la autodeterminación del gobierno cubano”, lo que, según dejó entrever, descarta por ahora cualquier discusión sobre cambios políticos internos en el país.
Díaz-Canel insistió en que el proceso todavía se encuentra en una fase preliminar y que no existen acuerdos concretos. “Se están construyendo agendas, se entra en negociaciones, en conversaciones y luego se llega a acuerdos, cosas de las cuales todavía estamos alejados, pues estamos en las fases iniciales de ese proceso”, explicó.
Sobre el origen de los contactos, el presidente cubano señaló que estuvieron impulsados por lo que describió como “factores externos”. Aun así, evitó dar detalles sobre qué actores o circunstancias facilitaron el acercamiento. “Estos son procesos que se hacen con mucha discreción. Son procesos largos: primero hay que establecer contactos, crear canales de diálogo y comprobar que exista voluntad de ambas partes para conversar, y todo eso lleva tiempo”, añadió.
Aunque calificó las conversaciones de “recientes”, Díaz-Canel sugirió que los intercambios entre representantes de ambos países se iniciaron tiempo atrás, antes de que se hicieran públicos. En ese contexto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, estuvo presente tanto en la conferencia de prensa como en una reunión gubernamental previa, a pesar de no ocupar ningún cargo oficial en la estructura del Estado.
Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, es una de las figuras involucradas en los contactos informales con Washington. Según reportes de medios estadounidenses, actuaría como interlocutor del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
El acercamiento se produce en medio de una profunda crisis energética que atraviesa la isla. El gobierno cubano sostiene que la situación se agravó tras el endurecimiento de las sanciones económicas por parte de la administración Trump, que han limitado el acceso del país a combustibles y financiamiento internacional.
Durante la misma rueda de prensa, Díaz-Canel admitió que “hace más de tres meses que no entra un barco de combustible a nuestro país”, una situación que atribuyó a lo que definió como un bloqueo energético. La escasez de combustible provocó apagones prolongados en distintas regiones del país, afectando la actividad económica y la vida cotidiana de millones de cubanos.
El presidente cubano recordó además que no sería la primera vez que ambos países intentan reconstruir sus relaciones. Durante la administración de Barack Obama se produjo un histórico acercamiento diplomático entre 2014 y 2016 que culminó con el restablecimiento de relaciones formales entre Washington y La Habana tras más de medio siglo de enfrentamiento.
En aquel proceso también desempeñó un papel importante la diplomacia del Vaticano. La Iglesia católica ha actuado durante décadas como canal discreto de comunicación entre ambos gobiernos y fue clave en el proceso de deshielo que llevó a la reapertura de embajadas en 2015.
Esta semana, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, confirmó que la Santa Sede vuelve a desempeñar un papel de mediación en los contactos entre Cuba y Estados Unidos. Sus declaraciones se produjeron después de que altos diplomáticos de ambos países visitaran Roma con pocos días de diferencia, según informó The New York Times.
La administración estadounidense sostiene que el modelo actual es “un régimen que está cayendo” rápidamente. La demanda principal es la transición hacia una democracia multipartidista. Washington dejó claro que cualquier alivio permanente del embargo está condicionado a la legalización de partidos políticos de oposición y un cronograma creíble para elecciones libres y supervisadas internacionalmente.
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