Elecciones en Brasil: qué dice la nueva encuesta sobre el disputado balotaje entre Lula y Flávio Bolsonaro
En la recta final de la campaña presidencial, el relevamiento de Datafolha registró una estrecha diferencia entre los principales candidatos. Su sondeo se conoció mientras crecen los cuestionamientos a Alexandre de Moraes, uno de los jueces del Supremo Tribunal Federal (STF).
La carrera por la Presidencia de Brasil entra en su tramo decisivo con un escenario cada vez más ajustado entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y su principal contendiente, Flávio Bolsonaro. A pocos meses de definir el futuro del país, una nueva encuesta de Datafolha muestra que la diferencia entre ambos se redujo en la primera vuelta, donde Lula registra un 39% frente al 35% de Bolsonaro, y que, ante un eventual balotaje, la disputa sigue siendo de apenas dos puntos y se mantiene dentro del margen de error del estudio.
Al igual que otras encuestas de intención de voto difundidas en los últimos días, Datafolha arrojó un empate técnico en un eventual balotaje: Lula reúne 46% y Flávio Bolsonaro, 44%.
De manera que al excluir los votos en blanco, nulos y a quienes no eligen a ninguno de los dos candidatos, el cálculo sobre votos válidos también refleja fuerte paridad.
Una paridad extrema que viene acompañada de un fenómeno que explica el nerviosismo en las calles y en los comandos de campaña: el rechazo. Ambas figuras polarizan tanto a la sociedad brasileña que el 46% de los electores afirma rotundamente que "no votaría de ninguna manera" ni por Lula ni por Bolsonaro.
Lo que cambia al bajar de los dos grandes nombres es el panorama frente a los demás contendientes testeados.
Cuando Lula se mide cara a cara con otros aspirantes en un eventual balotaje, las distancias se estiran de forma notable: frente a Ronaldo Caiado, el actual presidente obtiene un 46% contra el 41%; ante Romeu Zema, la ventaja se amplía a un 48% frente al 39%; y frente a Renan Santos, Lula llega al 48% frente al 37%.
Datafolha también incluyó por primera vez una segunda vuelta entre Lula y Augusto Cury, una figura ajena a la política partidaria que ganó notoriedad por su trayectoria como médico y escritor. El escenario arrojó un 45% contra un 43% que, fiel a la tónica general de la encuesta, también se ubica dentro del estrecho margen de error.
Augusto Cury, médico y escritor que participa por primera vez de la carrera presidencial de Brasil
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La gestión de Lula también transita su recta final con números mixtos.
Al cumplirse tres años y ocho meses de su tercer mandato, la evaluación de su gobierno muestra un 32% lo califica como óptimo o bueno, un 25% lo ve como regular, y un 42% lo cataloga como malo o pésimo. En cuanto a su aprobación personal, el 47% aprueba su gestión frente a un 50% que la desaprueba.
El momento político en el que se publica la encuesta
Esta nueva medición se conoció en medio de una marcada ebullición política alrededor del Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima autoridad judicial de Brasil, el equivalente, en términos generales, a la Corte Suprema.
Alexandre de Moraes y André Mendonça, jueces del Supremo Tribunal Federal de Brasil
En las últimas semanas, varios de sus ministros quedaron en el centro de la escena debido a cruces e investigaciones cruzadas, especialmente en torno a Alexandre de Moraes, uno de los jueces más influyentes del tribunal, que también intervino en las causas judiciales contra Jair Bolsonaro y su entorno.
Su discusión escaló a partir del llamado caso Banco Master, una causa sobre presuntas irregularidades financieras que salpicó a nombres del ámbito judicial y político.
Al mismo tiempo que Flávio Bolsonaro y sectores de la oposición intensificaron sus críticas contra el poder y las decisiones de Moraes, desde el oficialismo salieron a cuestionar esa embestida, advirtiendo que forma parte de una estrategia política contra el máximo tribunal.
El impacto de esta crisis en las urnas, al menos por ahora, parece acotado.
Según los datos revelados por el propio Datafolha, el 85% de los brasileños aseguró que las denuncias vinculadas a Moraes no modificaron su intención de voto, y una cifra similar (86%) respondió exactamente lo mismo ante las sospechas que envuelven a otro de los magistrados del tribunal, André Mendonça.